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Jorge Quiab Rodríguez, “El gallinazo”

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Era la calle del Teatro Toro su paso obligado al salir del Instituto Campechano, donde estudió la secundaria. Frente al hoy Teatro de la Ciudad se encontraba la radiodifusora XERAC con un gran ventanal de cristales desde donde se podía  observar al locutor de turno trabajando;  le intrigaba ver los movimientos de boca y las gesticulaciones al hablar, sin entender lo que decían por lo hermético de la cabina. Como no escuchaba, pegaba el oído al grueso cristal, pero no percibía ningún ruido. Jorge Quiab Rodríguez retomaba su ruta diaria, sin pensar siquiera que algún día ocuparía ese lugar y sería  conocido como “El gallinazo”.

De pequeño vivió con sus abuelos paternos, y entre sus ociosidades tomaba un palo y le colocaba en un extremo una pequeña lata que le servía de micrófono, era un niño de apenas ocho años. Al escuchar la radio después de las melodías, le bajaba el volumen al receptor y se ponía a imitar a estos comunicadores. Su sueño era encontrarse ante un micrófono, ser locutor.

Aprendió a llevar el ritmo con unas latas que simulaban una batería musical, instrumento que en el futuro dominaría y que le permitió pertenecer a grupos musicales como “Los Ontario”, “Los Polanco”, “Los Señoriales”, entre otros; su incursión en la música terminó con “Los Panda Bing”, en el año 2000.

En ese su paso diario por la calle 12, donde se ubicaba la radiodifusora, y la curiosidad de conocer por dentro las instalaciones, lo hizo entrar con su grupo de condiscípulos a solicitar felicitaciones radiofónicas o alguna melodía de su preferencia. La secretaria se identificó con ellos, pues acudían asiduamente, y en una ocasión que se impartía un curso para vendedores los invitó a participar; no era algo que le gustaba, pero en los días posteriores acudieron y algunos de ellos fueron convencidos de realizar este trabajo que los ayudaría a cubrir parte de los gastos de sus estudios.

Corría el año 1968 e inicia su aventura como vendedor de spots en la radio. Como es de entenderse, un joven de apenas 15 años no generaba mucha confianza a los propietarios de los comercios, por lo que su producción era prácticamente nula.

Ya con la confianza que le daba pertenecer a esa empresa, recurría con más frecuencia a sus instalaciones y por eso fue invitado a trabajar ahí.

Fue recepcionista, continuista, discotecario, propagandista y operador-grabador; estos trabajos no le permitían realizar ese sueño, ya que en ninguno de ellos le correspondía encontrarse ante un micrófono y transmitir.

Su insistencia y constancia para lograr trabajar en algo que anhelaba se hace realidad. Es un 10 de mayo de 1974 a las 5 de la tarde, en un programa para honrar a las madres, cuando se escucha por primera vez al aire la singular voz de este personaje. ¡Nace el locutor!

Son muchos los programas en que ha participado, como “La hora romántica”, “Serenata para ti”, “La hora sonora” y “Dos corazones”, que se transmitía cada 14 de febrero; “El búho para desvelados”, cuyo horario era de las 12 de la noche a 6 de la mañana, ya en el año 1982, en el que se transmitía música ranchera. En ese mismo año se creó el programa “Las viejas del Tigre”, donde se podían escuchar cumbias de la época.

Con su inquietud característica crea el programa “Trineo Musical”, en 1985, tiene aún fresco en la memoria la hora en que nace este programa: 4 de la mañana, ya que al estar ideando qué programa podía realizarse, y después de mucho rato sin poder dormir, tiene claro el momento de su creación.

Después de lidiar con un sindicato que no le permitía trabajar en la TV, logra ingresar a ella en el año 1987. Su versatilidad lo ha llevado a realizar muchas caracterizaciones, todas ellas exitosas, entre ellas el “Payaso Toletín” y “El Pescador”. Cuenta también en su haber muchas parodias, como la del “Conde Nado” y “El Candidato de Sigue el Son”, con la que recorrió todo el mercado principal, donde muchos se acercaron de manera espontánea a saludarlo, hecho que envidiarían muchos de los políticos en campaña.

Sólo le faltaba ser actor, y lo fue trabajando como extra en la telenovela “Yo compro esa mujer”. Y como siempre, con el profesionalismo que lo caracteriza y su entrega por los trabajos que realiza, salió airoso ante ese reto.

Hoy cuenta con un programa “Sigue el Son”, el cual cumplirá en unas cuantas semanas ocho años de estar al aire, con horario de 12 del día a 1 de la tarde, los martes y los jueves, que lo ha consolidado en el gusto y el cariño de la gente.

Algunos compañeros de su trabajo en Telemar, sabiendo de su gracia, quisieron hacerle una jugarreta: estando al aire, le pusieron como fondo la melodía pegajosa “El gallinazo”, que hiciera famosa el conductor Mario Bezares en un programa del desaparecido Paco Stanley.

Fueron subiendo el sonido hasta que no le quedó más remedio que bailar “El gallinazo”, cosa que gustó de manera inmediata a su público. Lo que inició como una broma, marcó el sello de este programa.

Jorge Quiab Rodríguez supo apreciar la frase de León Daudi: “Sólo es capaz de realizar los sueños el que, cuando llega la hora, sabe estar despierto”.

Rodolfo Bernés Gómez

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