Tribuna Campeche

Diario Independiente

Candidatos “amigos” de todos

La mano “amiga” se extiende con excesiva frecuencia en estos días, una vez que a las y los candidatos a la gubernatura de Campeche, de los partidos políticos y el independiente, registrados ante el Instituto Electoral del Estado (IEEC), les dieron luz verde para recorrer cada uno de los puntos de la geografía estatal, para que en algunos casos, los conozcan y en otros, los recuerden. Porque en un abrir y cerrar de ojos, la ciudadanía acudirá a las urnas a emitir su voto.

No hay tiempo que perder, por  ello, en estrategia para obtener el tan deseado voto ciudadano, los candidatos saludan, abrazan y besan a quienes se les ponen en frente sin importarles los sudores, los olores o el color de la piel. Acciones que sólo se ven en las campañas electorales, donde el objetivo principal es acaparar al mayor número del electorado para alcanzar la silla del cuarto piso del Palacio de Gobierno. Después se olvidan de ellos; al menos la historia reciente eso nos muestra.

Estas acciones en muchas ocasiones no son espontáneas, sino que son creadas para la toma de la fotografía;  donde el abrazo, el beso o el saludo, queda como evidencia de que el buscador del voto es una persona “preocupada”  por el bienestar de la ciudadanía, y eso hay que seguirlo porque así lo marca el librito para el manejo de medios; además de que como dicen: “Quien se mueve no sale en la foto”, y eso no puede pasar en estos tiempos electorales, en donde las fotografías circulan a gran velocidad por las redes sociales.

Sin embargo, los ciudadanos ya dan muestra de inconformidades y los candidatos lo saben; los ciudadanos hablan de incumplimientos de promesas hechas en elecciones pasadas y los candidatos saben quiénes no han cumplido, porque muchos de ellos ya han ocupado cargos de elección popular y ni el polvo les han visto.

Pero esto no detiene al candidato que abandonó el cargo para alcanzar mejores estadios, y va  por el camino confiado en que en la encomienda pasada, realizó un trabajo “magnífico” y que hoy el pueblo se lo reconoce en cada sonrisa, en cada saludo y en cada reunión adoptando uno la postura de aborigen y el otro de europeo conquistador, todo en un escenario en donde las promesas de ayer vuelven a surgir sin remordimiento alguno.

Y se habla de promesas sencillas que no fueron  cumplidas, como son la construcción de una glorieta en la colonia, un parque donde jueguen los niños, un servicio público de calidad, eso sin contar otras de mayor magnitud  que hoy vuelven a resurgir en los discursos de los políticos, como trabajos mejor remunerados y un largo etcétera. Pero estas repetidas  promesas, ya no son píldoras fáciles de digerir por los ciudadanos, quienes exigen no sólo ser escuchados sino también atendidos.

Y esto se ha hecho presente en este inicio de campañas electorales, en donde la ciudadanía ha pedido que los candidatos acudan a las colonias más desfavorecidas y olvidadas por el actual Gobierno Estatal. Piden que no sólo caminen por calles adoquinadas, que cuentan con luminarias y parques remodelados o por mercados de fácil acceso.

Los ciudadanos hoy se han vuelto más exigentes, y van a las reuniones a escuchar lo que ellos llaman: “discursos bonitos en palabras, pero no en hechos”. Sin embargo parece que el político le apuesta a que, a la hora de la hora, la memoria del ciudadano es muy corta.

Ante lo anterior, en estas elecciones, la búsqueda del voto podría no ser fácil para el candidato o la candidata. Hoy tienen que convencer no sólo con la palabra, con el saludo, el abrazo o el beso. Hoy los que aspiran a la silla del cuarto piso, tienen un doble trabajo para permanecer, demostrar a los votantes que son la mejor opción y que —de favorecerles el voto— contarán con él o ella en cada momento.

De esta manera la ciudadanía exige que la mano “amiga” —que en esta campaña se extiende a diestra y siniestra con facilidad— esté siempre extendida para alcanzar el tan anhelado desarrollo por todos los que conforman el Estado de Campeche y no sólo sea para unos cuantos.

Verónica Cristóbal Vera