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Los Bagdadi y el perredismo

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La gresca del pasado domingo en lo que fue el Tercer Pleno Extraordinario Electivo del Partido de la Revolución Democrática (PRD), era algo que se veía venir y que incluso desde aquí anticipamos por la necedad de quienes regentean las siglas amarillas en el Estado de seguir usufructuando para sus familiares los principales cargos plurinominales.

Y en efecto, más que la imposición de las candidaturas de Víctor Alberto Améndola Avilés o de Julio Aníbal Manjarrez en Campeche y Carmen, lo que vino a colmar a los militantes fue la imposición, de nueva cuenta, de María del Carmen Pérez López como la primera de la lista de candidatos plurinominales a diputados locales, seguidos del carmelita Luis Alonso García Hernández, quien el trienio pasado quedó en el quicio de la puerta para llegar al Congreso local.

El ex candidato Gustavo Novelo Torres aseguró que el abanderado del PRD a la gubernatura, el empresario Fernando Dante Imperiale García, ha gastado hasta ahora algo así como 15 millones de pesos para ganarse su posición, imponer candidatos a modo en Carmen y entronizar a García Hernández en el Congreso, y sostiene que esa cantidad le redituará en ganancias mayores porque su objetivo es negociar la claudicación solaztequista con el candidato que sienten que será el vencedor en un momento determinado.

No sería algo novedoso a estas alturas, porque el PRD nos dio una muestra de lo que es capaz de hacer un abanderado suyo cuando negocia al calor del dinero, haciendo a un lado la ideología.

En la elección pasada el malogrado abanderado perredista a la gubernatura, Francisco Gilberto Brown Gantús, peleó y billeteó con todo para quedarse con la candidatura perredista al Gobierno del Estado, la que terminó cediendo al entonces gallo azul de triste memoria, Mario Alberto Ávila Lizarraga, y que le valió, pasada la elección, ocupar la delegación en Campeche de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Hoy, de acuerdo a un centenar de disidentes encabezados por Novelo Torres, Imperiale concibe el mismo plan, para lo cual no ha dudado en amafiarse con el dueño de la franquicia, quien a cambio pidió y logró que su cónyuge sea la que encabece la lista plurinominal de diputados locales.

En el caso de su fiel lacayo Améndola Avilés, habíamos advertido de que lo impondrían como abanderado a la alcaldía, pero no porque sientan que tienen posibilidades reales, sino que lo usarán para negociar canonjías y posiciones, entre ellas una regiduría plurinominal que sería para el propio Améndola o uno de los hijos del matrimonio Bagdadi-Pérez.

Negocio familiar pues, que sin embargo ya colmó a los perredistas, quienes indignados irrumpieron en el Consejo Electivo, cuyos integrantes se habían dado a la fuga tras haber validado ¡en cinco minutos!, la lista de candidatos que Bagdadi palomeó.

Así las cosas en el PRD, por eso se hace creíble la percepción que la ciudadanía tiene de ese instituto político —de oportunistas y paleros al gobernante en turno, pues lo mismo sirven al PRI que al PAN—, y el descrédito que se ha acrecentado tras la desbandada de sus figuras más emblemáticas, como su propio líder moral y fundador Cuauhtémoc Lázaro Cárdenas Solórzano.

En esta tesitura, parece confirmarse hoy más que nunca la frase de la abanderada de Morena a la gubernatura, Layda Elena Sansores San Román, en el sentido de que hay 10 candidatos pero sólo una oposición real.

Los campechanos tendrán en sus manos la oportunidad de demostrarlo y permitir la permanencia de políticos parásitos y oportunistas como los que aún pululan en el perredismo con el matrimonio Bagdadi-Pérez a la cabeza, u optar por proyectos definidos, con propuestas claras y consistencia en su actuar. El 7 de junio está muy cerca.

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA.

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