Tribuna Campeche

Diario Independiente

El silencio de los indefensos

¿Represalias contra los alumnos? aparentemente no existe; sin embargo, el silencio no es sinónimo de ausencia de esta problemática que común se ha hecho, y esporádicamente se denuncia con el riesgo del perder el semestre, porque la consigna de maestros es la venganza a la hora del examen, la exigencia de tareas excesivas o la exhibición del indefenso como torpe ante sus compañeros.

La amenaza de sacarlo de su clase, calificarles sus exámenes arbitrariamente, asentar calificación que no corresponden a la realidad, o amenazarlo de que con él  siempre reprobará, o la visible preferencia a quienes por su solvencia económica aseguran la aprobación de materias,  son conducta de maestros de todos los niveles quienes cooperan intencionalmente para la deserción, el desánimo e incluso la depresión y la baja autoestima del educando.

Afortunadamente no son todos los mentores quienes reinciden en esta conducta, pero existen: son maestros quienes tienen problemas en sus hogares y carecen de la capacidad de resolverlos con inteligencia; son los que durante sus años de estudio sufrieron trato discriminatorio y ahora aplican el mismo procedimiento; son aquellos que tienen emociones reprimidas y las afloran luego contra sus alumnos; son aquellos que prepotentes no entienden razones y difícilmente se puede lograr una comunicación favorable.

También son aquellos que cuando platican con los padres se muestran amables y reprimen sus impulsos violentos, y luego los descargan contra los hijos de quienes se quejaron.  Disfrazado o no, son instintos de venganza para manifestar que contra ellos nada prospera; incluso, festejan sus actos como si fueran virtud, y se niegan a aceptarlo como una deformación de la personalidad.

Dato trascendido, el del director de una escuela Champotón. Dispuso del cobro de cuotas en el plantel, lo cual inconformó a los padres quienes le reclamaron su proceder; como defensa el mentor hizo de la represalia su arma que enfocó contra los hijos de los quejosos, antes de aceptar su equivocación.

Caso similar, hay muchos. Los padres por su trabajo absorbente; por desidia, por darle mayor importancia a compromisos diferentes a la educación de sus hijos; por capricho; por diferencia con la esposa; por estar en proceso de divorcio; por cuestiones de alcoholismo o por irresponsabilidad, abandonan a sus hijos, los cuales sin respaldo son víctimas de profesores que no pueden controlar su impulsos, sentimientos y emociones; evidencia de un carácter débil.

Necesario es diferenciar al maestro que por estricto busca la superación del alumno, el cual se justifica porque en este mundo de competencia, imprescindible es la calidad educativa que proporciona seguridad y confianza al futuro profesionista para desempeñarse con eficiencia, en un trabajo a fines con su vocación y su carrera.

Válido es rememorar a aquellos maestros como don justo Sierra Méndez, Luis Álvarez Barret, José Vasconcelos, Ramón Berzunza Herrera, Fernando Enrique Angli Lara… excelentes profesores rurales que con vocación dejaron la semilla de la enseñanza en las comunidades donde también fueron consejeros, orientadores, ejemplo de conductas intachables, queridos entre la sociedad. A la lista, justo es agregar a don Septimio Pérez Palacios, camino que siguió su hijo maestro Septimio Pérez González.

Si hay maestros quienes han sido impulsores del bullying psicológico, social, verbal y físico en las aulas, es innegable la existencia de aquellos verdaderos pilares de la educación quienes con su paciencia, sencillez, sinceridad, por amor a su vocación han formado y siguen formando alumnos con calidad académica. ¡Felicitaciones!

Rogelio May Cocom