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San Andrés, no es

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Como si fuera un cuento bíblico, el pasado domingo 25 de abril se abrió el cielo en la Isla del Carmen, iluminó la ciudad con destellos de luz y se presentó el creído mesías olvidado de la izquierda mexicana, Andrés Manuel López Obrador, quien con su estilo pueblerino y su lento hablar, una vez más vino a recriminar y denostar sin fundamentar como parte de su eterna campaña electoral.

El tabasqueño fue recibido por Layda Elena Sansores San Román, candidata de Morena a la gubernatura de Campeche; una mujer recia, directa, sagaz, inteligente, que conoce bien la política y sabe jugarla a la perfección. Sin duda, ella es una de las mejores amigas del ex priísta, perredista, convergente, mocista, petista y ahora morenista.

Tocando tambores de guerra y olvidando que tiene un enorme pasado lleno de traiciones y arrebatos, López Obrador, lejos de ayudar a su amiga Sansores San Román, le restó mucho a la campaña. Fue un gran desatino haberlo invitado a dar cátedras de santidad, cuando su realidad es diametralmente opuesta a la que predica. ¿Por qué?

Hacer acusaciones en contra de otro candidato, sin presentar prueba alguna que sustente lo dicho, más que dar credibilidad alguna, la resta totalmente. Y así fue. Repitió su mismo discurso carente de propuestas y ofertas electorales a la vez que lanzaba descalificaciones, como en cada ocasión que tiene enfrente a alguien a quien considera su enemigo, o no comparte sus ideas o no piensa como él quisiera.

Pareciera que Andrés Manuel carece de discurso, pues acusa sin sustento, se muerde la lengua, escupe para arriba y no aporta nada en beneficio de nadie. Habla de corruptos y ladrones cuando como gobernador del Distrito Federal se le acusó y comprobó pertenecer a esos dos gremios. Si no fuera así que nos explique ¿cómo le hace para vivir? ¿Cómo sostiene su campaña permanente de tres sexenios?

Recorre el país constantemente, come en restaurantes finos y se hospeda en hoteles elegantes. Viaja en caravanas de camionetas blindadas, mientras su hijo viste con diseños de alta moda europea, cual “mirrey” de las más altas esferas del país. ¿Así o más incongruente?

Definitivamente que hay que verse en el espejo antes de acusar, no engañar al pueblo y decir la verdad acerca de sus excesivos gastos de tres campañas en busca de la Presidencia de la República.

Pensé que la visita de López Obrador a Ciudad de Carmen serviría para apoyar con propuestas a su amiga Sansores San Román, que juntos presentarían una plataforma de desarrollo viable y tangible. Pero por el contrario, no las hubo, ni siquiera le sirvió de apoyo. Después de tanto alarde electoral, hay que sacarle tarjeta roja a Andrés Manuel López Obrador por mentiroso, difamador, marrullero y estafador. Podríamos concluir que es la rémora política más costosa que tiene México: no le produce nada y por el contrario, se lleva lo que puede arrebatar.

En anteriores elecciones, López Obrador representaba a los partidos de izquierda, los alineaba, unificaba y gozaba de sus favores. Sin embargo, hoy la realidad es otra pues los ha desmembrado a su antojo. Si no están con él, están en su contra; y peor aún, si no le sirve el partido, se crea otro para seguirse dando la gran vida.

Fue lamentable que viniera a insultar a un campechano. Qué bueno que el candidato aludido le contestó y puso en su lugar a esa rata tabasqueña. Considero más lamentable que aún exista gente que lo vea como el salvador de un pueblo, cuando éste casi lo tiene en el olvido.

 

Correo electrónico: [email protected]

Twitter: @sansopelochas

Jorge Gustavo Sansores Jarero

 

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