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A las madres con amor

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Ambas misas de acción de gracias ¡tanto para las madres como para los maestros!, han logrado establecerse ya entre significantes registros sociales con un evidente matiz cultural que en el cotidiano acontecer citadino inducen a promoverse —a cada una de ellas—, siempre muy auténticas y bien gratificantes.

Y además, ambas misas, hacen bastante memorable a la citadina agenda semanaria orientada proverbialmente hacia la feligresía católica de la Diócesis de Campeche. Aquella que, con calidez y gozo cristiano contagiante, siempre concurre y participa con manifiesto júbilo en las impares eucaristías celebradas entre cada una de estas dos emotivas ceremonias litúrgicas dentro de ese sagrado recinto donde se alberga cristianamente nuestra iglesia Catedral.

Aún resuenan en cada uno de los latidos de los corazones de las madrecitas campechanas, con inflexión de voz bien sonora y emotiva, los estimulantes versos contenidos en la lírica de las estrofas de las “Mañanitas”, entonadas sensiblemente por el vicario general de la Diócesis de Campeche, Próspero Huchín Sánchez, quien el pasado domingo al mediodía ofició la misa de acción de gracias en honor a nuestras progenitoras.

E inmerso ahí precisamente en ese recinto acogedor del ámbito catedralicio, una vez más como pastor, buen maestro y mejor educador, Huchín Sánchez logra sintetizar su convincente homilía orientada hacia las madrecitas campechanas cuando les especifica que “como el Padre me ama, así los amo yo. Si cumplen mis mandamientos permanecen en mi amor. Y éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado”.

Asimismo, el maestro emérito Salvador Rivera Flores obsequió a las madrecitas unas motivantes e impares estrofas en prosa poética de su más reciente producción literaria, elaborada específicamente para el Día de las Madres, entre las cuales les anexamos las siguientes:

Es mi madre ternura / es mi madre un primor / refugio es de alma pura / reflejando al Señor. Sus manos son dos alas / que vuelan por doquier / encerrando en sus galas / venturoso querer.

Sus labios son benditos / que avivan mi soñar / cuando escucho a ratitos / su rezo y su cantar. Sus ojos dos luceros / que a mi cielo engalanan / ellos siempre primeros / con esa luz que emanan.

Mi madre es paz y es vida / es esencia de amor / su presencia es divina / esparciendo su candor. Toda ella es rica esencia / y es un don del Señor / muy grata es su presencia / que nos colma de amor.

La madre es luz y es vida / que mitiga el pesar / la inspiración querida / que me invita a soñar. María es Virgen y madre / que acoge en su regazo / y la estima del Padre / con su bendito abrazo.

La madre es regia flor / que engalana mis lares / tiene un regio esplendor / digno de los altares. Un ángel es la madre / heraldo es del Señor / bendito sea Dios Padre / por ese tierno amor. Hay un astro en el cielo / que inspira devoción / pues es todo mi anhelo / mi gran predilección.

Si usted amable lector tiene algún interés en la producción poética del maestro emérito Salvador Rivera Flores, puede adquirirla para leerla y así recrearse con sus interesantes aportes literarios contenidos en la obra editorial de Laicos Unidos intitulada “Una evocación al Campeche eterno”, o en la próxima publicación que está ya por salir bajo el epígrafe del “Campeche proverbial”.

 

REENCUENTRO EUCARÍSTICO

Es ya toda una tradición sociocultural para la grey católica campechana la misa de acción de gracias con motivo del “Día del Maestro”, la cual provocó, como se anticipaba y era de esperarse, el muy gratificante reencuentro eucarístico entre maestros y el obispo.

Cada año durante el mes de mayo, monseñor Francisco González González celebra con fervor católico la misa de acción de gracias en honor de los maestros jubilados y pensionados en la iglesia Catedral citadina. Comparte con todos ellos su sencillez y calidez humana.

Se hace necesario pedagógicamente recalcar que nuestro obispo abundó entre interesantes ejemplos didácticos para cubrir parte significante del evangelio de San Juan, específicamente sobre aquello que Jesús enseñó a sus discípulos diciéndoles “que se amen los unos a los otros como yo los he amado”.

También explicó el contenido complementario del evangelio de San Juan sobre “no son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los he destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando, que se amen los unos a los otros”.

El obispo González González felicitó con calidez cristiana a los maestros jubilados y pensionados y aprovechó la ocasión para tomarse un sinnúmero de fotos del recuerdo con cada uno de los maestros.

Omar Enrique Sierra Tello

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