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La vida sabe algo

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Ustedes  se preguntarán por qué tengo que ventilar mis asuntos domésticos, pero compréndanme que su querida amiga se dedica por ahora al teatro y  escribe lo que va viviendo día a día.

Así que sean condescendientes conmigo, y permítanme desahogar mi triste corazón herido.

A últimas fechas he reflexionado acerca de todo la dadivosa que he sido con mi familia, y cuando no soy correspondida como esperaba, mi triste corazón derrama gruesas lágrimas de sangre.

Hoy por hoy he logrado aceptar que estoy sola y que tengo que resolver mis problemas a clara y yema y no lamentarme por no ser correspondida como debe ser.

Desgraciadamente no puedo aceptar con hijos y nietos el lema de “Dar sin esperar nada a cambio”, no me parece justo con ellos que tanto les doy y que a la hora de pasar momentos difíciles me encuentre sin ayuda de su parte, y tenga que pasar por tramos angustiantes que ellos me pueden solucionar en un santiamén.

La sarta de pretextos que me ponen me tienen harta, pero no hay plazo que no se cumpla ni… no me acuerdo de lo demás.

Pero si alguien me quiere es ese Dios que ilumina mi camino, y las palabras que debo usar con éstos ca…

De pronto me pagan una deuda atrasaaaaadísima en el momento que más falta me hacía.

Pero como dicen que el amor y el dinero no se pueden ocultar, rápidamente los hijos de la Malinche olfatearon el dulce aroma de los pocos centavos que su madre-abuela recibió, y para pronto empezaron los whatsapasos.

¡Madre estoy en un estado deplorable, necesito que me prestes!

Abuelita linda y hermosa, tú sabes lo que te adoro y necesito de ti para comprar.

¡Mamita querida! ¿Quieres ir al cine y de paso te platico que..?

Sea como fuere, he aprendido y he recibido una dolorosa lección y ¿saben una cosa? Me quejo porque tengo derecho a quejarme, y me quejo porque es uno de mis deportes favoritos y mentar madres me alivia mucho.

Pero iluminada por la luz divina que me llevó por el camino correcto y me llenó de paciencia y para mi deleite de aquello de ojo por ojo y asombro, de mis adorados hijos-nietos, la nueva filosofía aplicada dio resultados imprevistos: Sí mi amor,claro que te lo presto cuando me traigas a un plomero, te subes a la azotea con él y ves que me arregle todo, porque yo ando muy ocupada. Pero como estoy trabajando, no tengo ni un minuto, después lo veo con calma… Cuando quieras amor de mis amores, y cuando ya esté arreglado te presto el dinero, si es que aún queda algo.

¡Sorpresa! ¡Al día siguiente estaba con el plomero en la azotea!

Abu: ¿Me prestas el dinero del que hablamos? Sí cariñito de mi alma, cuando me compongas la computadora, me enseñes el nuevo programa de celular que tanto te he pedido y me traigas al técnico  del teléfono nuevo que me hiciste comprar y con el cual me estafaron.

¿Pero cómo abu, y la escuela, la tarea y…?  Cuando tengas tiempo bomboncito lo haces, y dando y dando.

¡Cómo eres! ¡Que maldad, voy a ver cómo me las arreglo!

Para la tarde ya funcionaba la computadora, yo aprendiendo el nuevo programa y el técnico arreglando el teléfono.

Al fin he descubierto el placer de dar y recibir.

Hubo que pasar muchos años para que comprendiera que no tenía que sentir remordimiento por no complacer a los demás.

Ahora  me llena de satisfacción saber que dando y dando pajarito volando. Me siento más plena y respetada. Así que no olviden que la vida sabe algo que nosotros no sabemos.

Rosa María Lara de Rullán

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