Tribuna Campeche

Diario Independiente

Hazañas de mujeres

Del entronque de la carretera federal con la estatal que rodea a la población de Chiná, los primeros kilómetros son testigos mudos de ciudadanos que no sólo tiran basura y animales muertos, sino también dejan abandonados perros vivos grandes y pequeños, que ante la carencia de alimentos y la falta de agua sufren la muerte lenta hasta quedar tirados entre la maleza o atropellados por algún vehículo, cuyo conductor no pudo esquivarlos, y terminan como alimento de zopilotes.

Conmueve ver a perros desesperados entrando y saliendo de los arbustos, acosados por el intenso sol, sin saber a dónde ir, fustigados por la sed, lacerados por el hambre, porque sus dueños eligieron la manera más fría y fácil para deshacerse de ellos, luego de tenerlos algunos años.

Mayor dolor debe sufrir la humanidad cuando una madre o padre abandona a sus hijos, quienes ven desmembrado su estilo de vida, frustradas sus ilusiones, destruido el hogar donde han vivido, despedazado la unidad y cambiadas la risa por el llanto, la tranquilidad por la desesperación y el juego por el trabajo.

Es la madre ahora sola con un futuro incierto, insegura y tensa; mas cuando su único ingreso proveniente de su cónyuge se diluye. Insegura, pero decidida, procede a solicitar ante la autoridad correspondiente la pensión alimentaria para sus hijos, es decir, que el papá, obligado por la aplicación de la ley, retome su compromiso de proveer para quienes dependen de él.

Una fuente fidedigna de información sobre este tema es el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, cuyos datos dan cuenta del periodo 2010 al 2013. Se tramitaron por mujeres separadas de su cónyuge más de 200 mil apoyos de manutención ante las autoridades correspondientes, demandas que, de acuerdo con los abogados, pueden demorar desde dos meses hasta cinco años para la obtención de respuesta.

En su mayoría, estas mujeres con condición económica precaria, usan la promesa para convencer al abogado litigante que el pago de su asesoría y trabajo profesional será cubierto cuando el esposo, por decisión del  juez, entregue o se le descuente el 40 por ciento de su salario para la manutención de los niños. Algunas instituciones, como el Instituto de la Mujer, colaboran para que la justicia se haga realidad en la mujer motivada por el amor de madre.

Cruda y lastimosa es la realidad de estas mujeres enfrentadas a la resistencia del esposo, quien evade su responsabilidad moral, tanto que hasta el empleo  prefieren perder para no compartir su salario, se declaran desempleados o trabajan temporalmente en distintos lugares desoyendo consejos de gente honesta, persisten insensibles ante la necesidad de sus hijos e irónicos se portan al evadir la justicia.

Plausible la decisiones de valientes mujeres, en cuyas mentes nunca piensan en deshacerse de sus hijos, sino luchar por ellos en un peregrinar constante. Si alguna puerta se cierra, su enjundia no fenece y persisten para llevar a sus hijos lo necesario. En la soledad el llanto es su escape. También en secreto, fortalecidas confirman y afirman: “¡No hay tiempo para doblegarse ante la dureza del presente y lo incierto del futuro!”.

Divorcios y separaciones conyugales, los dos en ascenso, son claras advertencias para las generaciones de jóvenes quienes con el raciocinio como herramienta deben evitar caer en la sutileza del encanto del hombre o mujer, ponderar los valores éticos y morales y observar los consejos de los padres y las normas establecidas por Dios, escritas en la Biblia. No hay que olvidar lo dicho por el literato León Tolstoi: “El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por mar tormentoso, si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde”.

Rogelio May Cocom