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Rosado, lastre para el PT

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Fundado en el 2006 en la Delegación Milpa Alta del Distrito Federal, el Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina participó por primera vez en las elecciones de ese mismo año, y en Campeche su primera y única dirigenta fue Verónica Rosado Cantarell, vecina del barrio de San Román, que ahora compite con las siglas del Partido del Trabajo por la diputación federal del Primer Distrito con cabecera en Campeche.

Al parecer invitada a sumarse al PT por su candidato a gobernador, el ex priísta, ex laydista y ex perredista José Luis Góngora Ramírez, Rosado Cantarell es más que un lastre en las aspiraciones del médico cirujano que usa guantes número ocho, pues todo indica que, además de los negros antecedentes que acumuló durante el breve lapso en que militó en Alternativa Social Demócrata y Campesina, no reúne al menos uno de los requisitos que la Constitución Política Local y la ley electoral exigen para aspirar a un escaño legislativo federal, como veremos más adelante.

En su momento Alternativa Social surgió de un verdadero jolchoch de ideologías y personajes políticos, como resultado de la alianza entre un grupo campesino encabezado por Ignacio Iris Salomón, y socialdemócratas liderados por Patricia Mercado, quienes más tardaron en tomarse la foto que en enfrentarse enconadamente por la nominación de la candidatura presidencial, que finalmente recayó en ésta última.

Para complicar el nudo gordiano, los militantes de otros cinco partidos ya para entonces extinguidos: Democracia Social —de Gilberto Rincón Gallardo—, México Posible —de Mercado—, Fuerza Ciudadana —del ex priísta Jorge Alcocer—, Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional y Partido Campesino y Popular —Iris Salomón—, aportaron parte de sus militantes para engrosar el padrón de Alternativa Social y Campesina.

Además, para que Alternativa Socialdemócrata y Campesina tuviera el necesario reconocimiento de las autoridades del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), otras agrupaciones políticas nacionales como Sentimientos de la Nación e Iniciativa XXI, que en la mayor parte del país fungieron sólo como membretes, le cedieron su registro.

Y esa mezcla de orígenes, inclinaciones, tendencias, proclividades, propensiones, tragaderas y creencias, por supuesto, se replicó en la plataforma electoral de Alternativa Social, que lo mismo apoyaba el “libre mercado con sentido social dentro de la globalización”, que el liberalismo, la concesión de derechos a los homosexuales, la legalización de la muerte asistida, el aborto y las del comercio carnal y de drogas, firmemente controlado.

Una vez reconocido Alternativa Socialdemócrata y Campesina por las autoridades electorales, Patricia Mercado fue registrada como candidata a la Presidencia de la República, pero el grupo que lideraba Ignacio Iris Salomón se inconformó, con el argumento de que no tenía suficiente apoyo de la militancia, e impulsó a Víctor González Torres, propietario de la cadena de tiendas de medicamentos similares.

Sin ser reconocido por el IFE, que ya había aprobado a Mercado, el también conocido como Dr. Simi inició una campaña, pero no en busca del voto, sino en contra de aquella, que finalmente fue ratificada por el árbitro electoral como la verdadera abanderada de Alternativa, lo que en mucho contribuyó a la más que raquítica cosecha de votos en los comicios del 2006.

La candidata presidencial de Alternativa, Patricia Mercado, recibió apenas un millón 128 mil 850 votos en todo el país, es decir el 2.70 por ciento del total, que sin embargo le permitieron conservar el registro de su partido.

Luego, en 2007 la cúpula dirigente cobraría venganza contra Ignacio Iris Salomón, al aprobar la desaparición de la palabra Campesina, para quedar sólo como Alternativa Social Demócrata. No obstante, el daño al interior de la agrupación fue irremediable, y en las elecciones de julio de 2009 su caída fue vertical, ya que apenas obtuvo el 1.03 por ciento del total de los votos, con lo que perdió definitivamente su registro.

 

FRACASÓ EN ALTERNATIVA SOCIAL

Y si eso pasó a nivel nacional con Alternativa Socialdemócrata y Campesina, en Campeche no fue la excepción, pues en su momento, en una mesa de café y al calor de las discusiones políticas, surgió la idea de que la en esas fechas estudiante universitaria, Verónica Rosado Cantarell, sin ninguna experiencia partidista y mucho menos laboral, ni liderazgo ni representación alguna, buscara ser integrada al partido de nueva creación.

Ser mujer facilitó que la sanromanera pudiera acercarse a la dirigente nacional de Alternativa, Patricia Mercado, quien sin contar con militantes locales no tuvo mucho de dónde escoger, y terminó por imponerla como dirigenta estatal.

Así, Verónica Rosado tuvo por primera vez en sus manos las prerrogativas federales que correspondían a Alternativa Social Demócrata en el Estado de Campeche, al tiempo que se enteró también de la estructura que de inicio la acompañaría en las funciones que tendría que desempeñar, entre ellas la representación de su agrupación política ante el Consejo General Electoral local.

Lo primero que hizo la dirigenta fue buscar un edificio que estuviera en renta, a fin de ubicar las oficinas del Comité Directivo Estatal de Alternativa, y lo encontró en el populoso barrio de San Francisco, frente al parque principal y curiosamente al lado de la vivienda del ex diputado local priísta Enrique Celorio Pedrero.

Luego se dedicó a adquirir escritorios ejecutivos y secretariales, mesas de juntas y sillas, equipos de aire acondicionado y ventiladores, cafeteras, uno o dos frigobares, computadoras e impresoras y contrató también el servicio telefónico domiciliario.

Finalmente visitó empresas proveedoras de automóviles nuevos y compró al menos dos. Además, contrató personal administrativo, de intendencia y vigilante. Por supuesto, todo ello pagado con recursos públicos –es decir con el dinero que aportan los ciudadanos— que le entregó la autoridad electoral durante todo el proceso electoral del 2006.

Se recuerda también que una ocurrencia que caracterizó la corta dirigencia de Rosado Cantarell fue su fallida búsqueda de la firma de una coalición con los partidos Convergencia y del Trabajo, cuyos dirigentes la desairaron por considerar que tenían mayor antigüedad y presencia político-partidista en la entidad.

Durante los comicios de ese año, Alternativa Socialdemócrata obtuvo más censuras que votos, y no logró ninguna alcaldía ni junta municipal, como tampoco una diputación local de mayoría relativa y ni siquiera tuvo la oportunidad de acceder al reparto de escaños de regalo, o sea plurinominales.

 

ROSADO CANTARELL, PASIÓN POR LO AJENO

Enterada del fracaso nacional y estatal de su partido, y sin duda alguna a sabiendas de que la temporada de vacas gordas terminaba para ella ese mismo año, Verónica Rosado Cantarell al parecer comenzó a idear como sacar algún beneficio final de su paso por Alternativa Socialdemócrata.

Sea que la visión de un oscuro porvenir, por tener que dejar de comer con manteca, o de plano un fuerte deseo por lo ajeno, le hayan nublado entonces la razón, el caso es que dos veces trató la dirigenta de apropiarse de bienes que no eran de ella ni del partido Alternativa, pues habían sido financiados con recursos públicos, y se reconoce que en el segundo intento lo logró con creces.

El primer intento de atraco de Verónica Rosado Cantarell tuvo lugar semanas después de las elecciones, cuando el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) ya había concluido, y por tanto su infraestructura estaba a punto de ser desmantelada.

Aprovechando que al mismo tiempo de ser dirigente estatal fungía como representante de su partido ante el Instituto Electoral, que en esas fechas presidía Celina Castillo Cervera, la lideresa socialdemócrata, acompañada de su chofer, entró al local en donde había operado el PREP, tomó una laptop y se la entregó al asistente, y cuando ambos intentaban salir, los paró un guardia, que les exigió mostrar la autorización escrita para sacar el equipo.

Verónica reaccionó airada y le advirtió al guardia que si no la dejaba pasar se atuviera a las consecuencias, pues ella era parte del IFE, pero el vigilante en vez de amilanarse se comunicó con la consejera presidenta que estaba en el edificio, la enteró de lo que ocurría, y luego junto con el consejero jurídico dejó en claro que la computadora era propiedad del IEEC, pero estaba asignada al PREP, dejando en evidencia que aquella quería robarla.

Pese al hecho, el lagrimeo de Cantarell se impuso sobre la legalidad, y fue perdonada.

Pero luego vendría lo mejor, o lo peor, pues Verónica Rosado Cantarell contrató un camión y a un grupo de cargadores para vaciar las oficinas de Alternativa Socialdemócrata, llevándose todo lo que ahí estaba, incluso los grifos del baño, y desapareció, por lo que las autoridades del IEEC no tuvieron otra alternativa que iniciar contra ella un procedimiento judicial, que llevó a liberar una orden de aprehensión, que finalmente no se cumplimentó.

Años después se supo que Rosado se refugió en Tabasco, y de ahí provino este año, invitada por el candidato del Partido del Trabajo a la gubernatura, José Luis Góngora Ramírez, quien la impuso como candidata a diputada federal por el Primer Distrito, pese a esos negros antecedentes y sin tener la residencia mínima en Campeche, que la ley exige para ser postulado o postulada al cargo.

Está claro entonces que Verónica Rosado Cantarell no es una ayuda, sino un lastre para el Partido del Trabajo y su abanderado a la primera magistratura estatal, pues carece de estatura moral para pedir el voto de la ciudadanía. Si en algo podría contribuir la ex socialdemócrata sería a restar sufragios a su nueva agrupación política, que incluso perdería su registro estatal. Falta poco para verlo.

 

RAFAGAS POLÍTICAS…

NOS DICEN QUE LA DIFERENCIA entre el polaco padre salvatoriano Sebastián Korczak y el jalisciense obispo José Francisco González González, radica en que el primero te acercaba a aceptar a Dios, en tanto el segundo, con su proceder te aleja de la Iglesia.

DESDE EL JUEVES ANTEPASADO debieron terminar la reparación de la primera etapa del megadrenaje, que resintió daños por el aguacero del frente frío 49. Ese mismo día también debieron entregar la segunda etapa, y tampoco cumplieron. ¿Qué sanción implicará para la empresa AFER, Construcciones y Servicios, S. A. de C. V. cuyo propietario es Fernando Humberto Sánchez Vega?

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA.

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