Tribuna Campeche

Diario Independiente

La campaña

“Fue más gris que el otoño de ayer. Sin policromías. Gris, sólo gris”: Anónimo veneciano.

Gracias a Dios la parafernalia de las campañas está finalizando y aunque con las nuevas disposiciones se disminuyó el tiempo y se controló el inundar la ciudad con propaganda, pinta de bardas, etcétera, el mal ya está hecho y el humor involuntario fue el predominante de esas chistosísimas campañas en las que tuvimos de todo: desde la ignorancia más sutil de lo que se supone es una campaña, hasta la prepotencia de quienes se dicen los elegidos, pasando por la grisura y la estupidez.

Escuchar las entrevistas por la K-Buena en el programa del mediodía es simplemente supercalifragilísticoespiralidoso. El denominador común es que todos, y todas, los candidatos, según ellos, fueron muy bien recibidos, todos aseguraron sentirse muy bien por la acogida del pópulo y todos están seguros que ganarán las elecciones porque los ciudadanos así se los hicieron saber.

Nadie aceptó que las manifestaciones hayan sido con acarreados, cuanto más, uno que otro y una que otra, sí aclararon que por las necesidades de la gente para su traslado tuvieron que alquilar los medios para transportar a tanto simpatizante.

Todos los partidos menores se quejaron del derroche de los partidos mayores (PRI-PAN-PRD) a lo cual éstos —los mayores—argumentaban que los gastos están dentro de lo permitido por la ley (juar, juar, juar), y así por el estilo.

La campaña del PAN inteligentemente escogió basar sus mentiras en el jueguito del “bueno” y el “malo”, nada más que nadie supo quién era el “bueno” y quién era el “malo”, y así en esa mezcolanza resultó que los “buenos” resultaron “malos” y los demás resultaron virginales, ¡viva Dios!

Todos los novatos se impresionaron con el cariño de los votantes y aseguraron que ellos ganarán porque así lo sintieron. Algunos no tan novatos se declararon hijos del esfuerzo personal, alguno se atrevió a declarar que quiere ser ganador para así transmitirle al pueblo su experiencia en su trabajo público y en especial en la adquirida en su empresa, porque resulta que Campeche es mágico y la gente es buena y se merecen alguien como él, nada más ni nada menos.

Pero lo máximo fue observar los rostros angelicales de los candidatos, la mirada de ternura y comprensión cuando estaban contándoles sus carencias y las mentiras que año con año han tenido que digerir, y del olvido completo al terminar el aquelarre de las campañas. Cuando los iluminados candidatos obtienen lo que buscaban (los que ganaron) y los otros (los que perdieron) se fueron a la basura.

Contemplar esas imágenes forman un abanico de las miserias humanas que el cinismo más grotesco se queda chico ante la evidencia de la mentira, la demagogia, la burla y la desvergüenza de este sistema de amnésicos que se atreve, por ejemplo, traer a Calderón, quien embarcó al país en esta confrontación sin pies ni cabeza y que parece que cuyo fin aún está a muchas más vidas perdidas, a más desaparecidos, más levantados, más huérfanos y más migrantes obligados ante el riesgo de perder todo, en primer lugar la vida.

Y después de las campañas qué queda. El tira y afloja de que yo gané y tú perdiste; de que no tuviste propuestas, sino sólo insultos y ofensas; de que yo soy “bueno” y tú eres “malo”, acompañado por la sinfónica de que quiero transmitir mi experiencia, de que soy hijo del esfuerzo propio, de que fui pobre y el otro rico, aunque en este momento a lo mejor los tres ya somos ricos… en mañas, mentiras y poca vergüenza.

Y así hasta el infinito y las votaciones decidirán lo que todos esperan más de lo mismo. El pueblo de los jodidos, la mayoría, desinformada y preocupada por conseguir el mendrugo diario, viviendo en casuchas, transportándose en camiones de mugre y lata a los que este sistema permite y mantiene, ¿qué poder de cambio tiene? ¿Sabrá que podría cambiar todo si votara razonadamente? ¿Y cómo lo sabría? ¿Acaso esta campaña de mierda los preparó para ello o solamente continuó el cantar de las sirenas?

¿Y la compra descarada de votos? ¿Y en Tenabo que solicitan dinero para la campaña para posteriormente pagar con obras? ¿Y todo más de lo que ignoramos? Pero y qué tal que los campesinos de Che Cu voten junto a sus pares; y qué tal que los creyentes de los demás partidos vayan sumándole a los indecisos, y qué tal que estos sumen mucho, y qué tal y qué tal.

Ya están riéndose, carcajeándose. Ellos arrasarán, ni duda les cabe. Muy probablemente así será. ¿Y qué? ¿Eso será lo mejor para todos? ¿Estaremos decididos a hacer lo que nunca se ha hecho..?

Muy pronto se irá definiendo la delgada línea entre la mentira y la verdad, entre la demagogia y los buenos deseos. Ahí nos veremos ni duda cabe. ¡Vale!