Tribuna Campeche

Diario Independiente

Nuevo gobierno

Acaban de pasar las elecciones locales y federales en nuestro Estado. La esperanza de la ciudadanía se renueva, espera que las cosas cambien para mejorar, manteniendo las buenas prácticas y erradicando problemas que a diario afectan a la sociedad.

Al analizar lo realizado por autoridades y representantes populares, que por ley terminan sus encargos obtenidos por el voto, vemos con gran decepción magros resultados. Lo bueno que hicieron se opaca por los errores: incumplimiento de compromisos, insensibilidad, deshonestidad, incapacidad, apatía y frecuentes casos de corrupción.

Esto no es exclusivo de un partido político, como equivocada y dolosamente tratan de hacer creer; sucede que al estar al frente del Gobierno, las autoridades y representantes populares de diferentes partidos, en su mayoría, cometen excesos, abusos y atropellos de los derechos de los ciudadanos, teniendo como resultado un desempeño negativo para los gobernados. También hay casos de quienes ejercen sus cargos con responsabilidad y decoro.

Es tiempo de recomponer el estado de las cosas, pero se requiere vocación de servicio, experiencia, talento, determinación y el valor suficiente para acabar con los vicios que dañan a la sociedad. Por lo que es necesario encausar e instituir un Gobierno diferente, con un equipo de colaboradores con formación multidisciplinaria, que reúna cada uno de ellos el perfil idóneo de los puestos, desde el primer nivel al más mínimo.

Con las siguientes transformaciones lograremos el bien común:

1.— Reactivación de la economía que beneficie a las familias con empleos y mejores sueldos, y puedan comprar productos de calidad a bajo costo.

2.— Sanear las dependencias y unidades descentralizadas del Gobierno, que no haya en nómina de las dependencias estatales, personas que cobran sin trabajar (que sólo están por parentescos o afinidades de intereses personales), cobran doble o triple plaza, y regalías que no les corresponden, ocupando puestos que nunca desempeñan y además no tienen el perfil profesional requerido, y algunos ni cumplen con la compatibilidad de horas que marca la ley laboral.

3.— Previsión y medición necesarias para limpiar las instancias del Poder Judicial, para poner orden y que cumplan con las leyes del Estado de Campeche, que están siendo omitidas por quienes ocupan los cargos desde los más sencillos a los de las más altas responsabilidades.

Tienen una política muy equivocada de protección a delincuentes, que dejan libres y éstos cínicamente se burlan de quienes han sido víctimas y claman justicia, diciendo “ya viste, no hacen nada”.

4.— Lo que pasa en el Poder Judicial como instancia de impartición de justicia, pasa en la Fiscalía General de Justicia, antes PGJ. Cuando la víctima de robo, violencia, etc., interpone una queja, denuncia o querella, los trámites son muy engorrosos, desgastantes y sin ningún resultado favorable para la víctima.

Los que toman las declaraciones cometen errores evidentes, para que el juez aplique o no la ley “según convenga”, previo acuerdo con “expertos litigantes”, que son unos verdaderos vividores del sufrimiento humano.

5.— Mejorar los servicios públicos, de educación, salud, vivienda, energía eléctrica, agua, seguridad, etc.

Desde luego, algunas acciones corresponden al Gobierno de Estado realizarlas, otras requieren apoyo y coordinación con el Gobierno Federal y puede ser con los gobiernos municipales; con las tres órdenes de Gobierno, con diferentes comunidades y grupos sociales involucrados.

Como dice acertadamente el gobernador electo de Campeche, Rafael Alejandro Moreno Cárdenas: “Estoy convencido que para tener lo que nunca hemos tenido, tenemos que hacer lo que nunca hemos hecho”. E hizo el compromiso de crear la Fiscalía Anticorrupción, con autonomía, patrimonio y personalidad jurídica propia, con personal calificado para garantizar y proteger los derechos de los campechanos, se atenderán con prontitud, esmero y profesionalismo los casos denunciados.

Adán Méndez Toledo