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Beltrones

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En más de una ocasión he hecho énfasis sobre mi orgullo de ser priísta, primordialmente cuando constato la democracia dirigida que ha dado lugar a elecciones internas con candidatos de unidad, como la que hizo patente Manlio Fabio Beltrones, al declinar en favor de Enrique Peña Nieto que era a quien los priístas queríamos como candidato para la Presidencia de la República.

Como la que practicó Enrique Peña Nieto al desistir de su propósito de poner a un candidato suyo para la gubernatura del Estado de México, optando por proponer a Eruviel Ávila que era el que más simpatías tenía entre los mexiquenses.

Y como la que de nuevo puso en práctica el Presidente Peña Nieto cuando retiró su intención de imponer como candidato para el Comité Ejecutivo Nacional del PRI a un novel funcionario público de su confianza que nada tenía qué hacer contra Manlio Fabio.

Con lo que acaba de ocurrir se demuestra que “el primer priísta” del país está consciente de que los tiempos de la antidemocracia partidista ya pasaron a mejor vida, pues está demostrado que malos candidatos resultan malos gobernantes y para ellos la ciudadanía responde con votos de castigo para el partido que los postuló. Todo aquel funcionario priísta que de motu proprio o por consigna actúe de manera contraria, tarde o temprano pagará las consecuencias.

Manlio Fabio Beltrones Rivera es economista por la UNAM y sus conocimientos en esa compleja área deben haber contribuido a que cuando fue gobernador de Sonora el PIB de ese Estado fuera de 1% positivo, en tanto que en el país fue de 7% negativo. Ha sido tres veces diputado federal y dos veces senador de la República. Ha sido presidente tanto de la Cámara Baja como de la Alta.

Fue también secretario general de la CNOP, además de ocupar otros cargos partidistas. Con posibilidades de equivocarme creo que lo más relevante en él es que al amparo de sus profundos conocimientos sobre la política mexicana refleja irrefutable credibilidad no sólo ante los políticos de todos los partidos, sino hasta entre politicólogos y periodistas de la fuente. Es el negociador político por excelencia, característica que hizo patente en la aprobación legislativa de las reformas estructurales del Gobierno Federal.

Beltrones fue mencionado en 1997 por la DEA, y publicado así por el New York Times, como implicado con el narcotraficante Amado Carrillo Fuentes, pero la PGR demostró que eran calumnias de los periodistas Sam Dillon y Craig Pyes.

Si por orgullo local intentara encontrar a un campechano con atributos políticos y con carisma personal semejantes a los de Manlio Fabio, ese sería sin duda Rafael (El Chel) Rodríguez Barrera.

Manlio Fabio será ungido como presidente del CEN del PRI casi al cumplir 63 años de edad.

Manlio Fabio construirá una nueva era no sólo para el PRI, sino para toda la política nacional. Al tiempo…

Fernando Almeyda Cobos

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