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Nueva industria licorera en la entidad

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Más de dos décadas después de que el goberladrón Salomón Azar, por capricho y venganza contra sus críticos, acabó con una agroindustria y una cadena comercial florecientes, que durante mucho tiempo generaron centenares de empleos para mujeres y hombres de diversas edades, como fue el caso de la producción de licores de caña y cremas de frutas tropicales de don Alberto Arceo Corcuera, una nueva empresa de ese ramo fue inaugurada en Campeche.

Se trata de la fábrica de rones de caña y licores tropicales Agrícola Humedales, instalada por los hermanos Gerardo y Carlos Gómez González en el kilómetro 58 de la carretera Haltunchén-Alfredo Vladimiro Bonfil, en las inmediaciones de las ruinas mayas de Edzná.

En la fase de arranque, la destilería —calificada por los propios empresarios como “única en su tipo en el país”— producirá mil 500 litros diarios de licor, pero su capacidad total instalada es de seis mil litros cada 24 horas. Cuenta con cava subterránea, que de inicio cuenta con 800 barricas de 200 litros cada una, áreas de acopio y envasado, de formulación, molino de caña, caldera, torre de destilación y laboratorio de control de calidad.

Bajo el cuidado de un químico cubano, con experiencia de 30 años en la materia, la producción de la agrofactoría incluirá un ron desarrollado a partir de miel virgen de caña de gran calidad, que se producirá en la propia región de Edzná, y que será comercialmente nombrado como Palo de Tinte, y otras seis gamas de licor —Estación 500 y Cannavera, entre otros—, al igual que cremas y rompopes tropicales que serán bautizados con nombres alusivos al Estado de Campeche.

Al empezar operaciones la planta generaría entre 40 y 50 empleos en el proceso de industrialización de los destilados de caña. Además, Agrícola Humedales prevé sembrar su propia caña en alrededor de 130 hectáreas, y en relación con el crecimiento de su producción, se estima que requerirá más vara, que podrían cultivar productores sociales y privados de la región de Edzná.

Un plus de la agroindustria será concretar los planes de los empresarios de aprovechar su cercanía con las ruinas mayas, para atraer a sus instalaciones tanto a turistas nacionales como extranjeros, a fin de que observen mediante visitas guiadas el proceso de elaboración de licores, cremas y rompopes, “tal como se hace en otras partes del país y del mundo”.

Los jóvenes empresarios Gómez González no son novatos en el rubro, pues su familia tiene otras destilerías en su natal San Luis Potosí, pero pensaron en Campeche no sólo para ampliar sus negocios, sino para darles un nuevo giro en materia de variedad y sabor, y seguramente en esa decisión influyeron factores como las características de agua, suelo y clima, favorables para la producción de caña de azúcar, como es evidente, por ejemplo, en el municipio de Champotón, se aseguró en la ceremonia inaugural.

Para la instalación de Agrícola Humedales se requirió el apoyo gubernamental mediante una mezcla de recursos federales y estatales por 40 millones de pesos, que representan el 20 por ciento de la inversión total, según dijo el secretario de Desarrollo Industrial y Comercial, Enrique Escalante Arceo —y lo dijo consultando la tarjeta ejecutiva que llevaba en la mano, porque le falló el radar cuando el reportero lo inquirió respecto a la reducción de la demanda de créditos en la entidad.

Peor estuvo el delegado de la Secretaría de Economía, José Ermilo Ortegón Cabrera, porque no supo hablar del tema de la inversión en la nueva empresa, aunque presumió que la dependencia a su cargo en la entidad “busca y apoya proyectos como éste”.

Si un desliz hubo, corrió a cargo del gobernador Fernando Eutimio Ortega Bernés, quien el día que inauguró la empresa aseguró que Campeche “ha comenzado a detonar su potencial agroindustrial y dado paso al desarrollo de esquemas productivos del siglo XXI que generarán nuevas etapas de progreso para la entidad”.

Si se toma literalmente esa afirmación, habría que preguntar y ¿por qué la detonación agroindustrial comienza cuando el actual sexenio está por apagar la luz y bajar sus cortinas? ¿No se debió hacer desde el inicio? ¿Tanto tiempo tardó en aprender Enrique Escalante? ¿Fue un lapsus motivado tal vez por la angustia de la pérdida del poder?

Elemental, Watson. Todos los proyectos son importantes para el desarrollo agroindustrial de Campeche, pues ayudan en el que debe ser un objetivo fundamental: que la entidad y sus productores pasen de comercializar sólo materia prima, maíz, miel, sorgo, soya, chile habanero, frutales, ganado en pie, etc., a darles valor agregado mediante la clasificación, el empaque y la industrialización.

 

SALTO HACIA EL VALOR AGREGADO

Es necesario recordar que históricamente, sexenio tras sexenio, los campechanos han sido exclusivamente productores primarios que se beneficiaron única y exclusivamente durante ciertas épocas, pero que con el paso del tiempo y los naturales cambios en los estilos de vida, demandas de los consumidores y prácticas comerciales, no pudieron subsistir más ahí.

Así ocurrió durante el auge del palo de tinte, que se exportaba por mar a Europa para teñir las telas de todo tipo, sin que a nadie en el país y mucho menos en la región se le ocurriera someterlo a procesos de extracción para comercializarlo con valor agregado y mejorar los ingresos de quienes se adentraban en las selvas para cortarlo.

La industrialización en esos países allende el mar, descubrió y comercializó las anilinas que dieron color y revitalizaron la industria del vestido y sus rubros anexos, y el tinto dejó de ser negocio para unos cuantos en Campeche y en otras partes de la Península de Yucatán, pero dejó el negativo impacto de la especie extinta y las selvas deforestadas.

Situación similar ocurrió con la resina del chicozapote, cuya extracción en las zonas selváticas del Estado cobró numerosas vidas y marcó otras con las ulceras de la mosca chiclera, y sólo se exportó la sabia, cuando en otros países como Estados Unidos la materia prima no sólo generó verdaderos emporios económicos, sino que ya industrializada contribuyó a levantar los ánimos de los combatientes durante las guerras mundiales.

Ese lamentable panorama se repitió en el caso de las maderas preciosas, como el cedro y la caoba, que nutrieron las industrias mueblera, de vivienda y de decoración en nuestro país y fuera de él, pero no en Campeche, porque también se comercializó materia prima en rollo, sin someterla a ningún proceso que le agregara valor.

Más recientemente pasó lo mismo con la producción de arroz, aunque en este caso al menos se llegó a la instalación de plantas beneficiadoras, pero fuera de nuestro territorio es donde se le clasificó, empacó y comercializó, sin que los productores campechanos pudieran beneficiarse del valor adicional.

Para colmo, la deshonestidad de los dirigentes de las asociaciones arroceras, tolerados por las autoridades federales y estatales, junto con la introducción del zacate Johnson, dieron al traste con la industria que no ha logrado recuperarse a pesar de los apoyos institucionales que se le han destinado en los últimos años.

En cuanto a la miel, aumenta la cosecha, se mejoran los procesos de acopio y envasado para garantizar su inocuidad, los apicultores se esfuerzan por mantener sus apiarios en buenas condiciones y sus dirigentes pugnan por mantener la prohibición de cultivos orgánicos para reducir el riesgo de contaminar el dulce, pero la mayoría se sigue exportando en tambores, como siempre, para que comercializadores y distribuidores se beneficien con el valor agregado.

Ocurre igual con el sorgo, cuya producción ha crecido, pero se va a Yucatán únicamente como materia prima, y en el caso del maíz sucede igual. Por ello, se debió buscar “detonar su potencial agroindustrial” desde hace seis años, pero no se hizo. Ahora la tarea le quedará al gobernador electo Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, esperemos lo haga desde que inicie su sexenio y no cuando esté a punto de entregar la estafeta.

 

INSUFICIENTE AVANCE AGROINDUSTRIAL

A la fecha las agroindustrias del Estado son la azucarera del Ingenio La Joya, en Champotón, que no sólo produce más sino que ya exporta parte de su producción; la extractora de aceite de palma en el sur, que permite a los productores comercializar en su región, en vez de verse obligados a acudir a plantas ubicadas en Chiapas.

También la melífera en la periferia citadina, que ha crecido en los aspectos de mejor y mayor acopio y en inocuidad, lo que le permite mantener abierto el mercado de exportación, principalmente el europeo.

Ahora la fábrica de licores de caña y cremas tropicales Agrícola Humedales en las inmediaciones de las ruinas mayas de Edzná se desenvolverá en tres vertientes: la producción de rones, de caña de azúcar para nutrir su destilería y la atracción del turismo hacia sus instalaciones. Esperemos tenga éxito y beneficie a muchas familias de esa región.

Ha sido puesta en servicio la fábrica de harina de maíz en el Parque Industrial de Lerma, que viene a constituir una importante opción para la comercialización del grano que se produce en Campeche, particularmente en la zona norte.

Se sabe que los dueños de esa agroindustria determinaron la inversión después de que sus expertos en acopio y comercialización realizaron diversos estudios, que les permitieron confirmar a la entidad como estratégica productora de maíz, con cosechas históricas que durante la actual administración han rebasado las 450 mil toneladas durante el ciclo primavera/verano.

Esto garantiza la adquisición de la materia prima para la producción de harina, y la ubicación de Campeche en la Península de Yucatán permitirá la comercialización del producto agregado en el sureste del país, que registra una muy fuerte demanda de derivados maiceros.

Cierto es que estas factorías relacionadas con la producción del campo son todavía insuficientes, pero constituyen pasos importantes para que la entidad deje de ser sólo productora y comercializadora de materia prima, para iniciar su industrialización y generar valor agregado en beneficio de todos.

Ahora lo importante será observar el comportamiento de las dependencias relacionadas con el campo en el aspecto de comercialización. Este es el punto nodal. Impedir que coyotes y seudolíderes o quienes se ostenten como tales introduzcan manos y pies. Eso daría al traste con las buenas intenciones.

Pero como dijimos párrafos arriba, la tarea de realizar esa transformación será de Moreno Cárdenas, quien trae una visión de desarrollo empresarial amplia y ambiciosa para detonar económicamente los municipios y no limitarse a repartir zapatitos y mochilitas. Le deseamos éxito.

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA.

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