Tribuna Campeche

Diario Independiente

Peligro en dos ruedas

Un joven tendido en el pavimento, personas o ciudadanos auxiliándolo y muchos curiosos a su alrededor, era la escena que una vez más se observaba en una de las vías de nuestra ciudad. Donde de nueva cuenta uno de los  involucrados es un motociclista.

A mi juicio, el motociclista quiso ganarle el cruce al automóvil, lo que no logró y se impactó contra el vehículo; desde luego no siempre es responsable el conductor del biciclo. Es común ver por las calles esos bicimotores con más de dos personas a bordo, generalmente dos adultos y un menor, y en ocasiones hasta dos pequeños.

Existe un reglamento de la Ley de Tránsito y Control Vehicular del Estado de Campeche, entre otros, que regula el transporte de motonetas y motocicletas. En su artículo 80 Fracción A (Obligaciones), inciso I, estipula: “Sólo podrán ser acompañados por el número de personas para el que exista asiento disponible y que se señale en la tarjeta de circulación”; en el inciso VI señala que se debe usar casco protector semi-integral para motocicletas tipo scooters, que no pasen de 100 centímetros cúbicos y casco integral para los demás tipos de motocicletas, al igual que su acompañante.

Con preocupación vemos que campañas vienen, campañas van y no precisamente políticas, de todo tipo: verificación de Tenencia, de placas, de portación de armas, de alcohol, del uso del cinturón de seguridad, no al uso de celular manejando, entre muchas otras cosas.

Los que nos encontramos ante un volante nos enoja, pero recapacitamos y aceptamos, ¡es por nuestra seguridad y protección de la ciudadanía!

Hay personas que piensan que con ponerse un casco de juguete, ya la libraron, tal vez para la infracción policial, pero ¿el motociclista? ¿Cuántas veces se las hemos visto colocadas como cachucha?, sin llevarla ajustada con su correa en la cabeza, estoy seguro que el conductor al sufrir un percance, lo primero que saldrá por los aires será ese casco.

¿Cuánto cuesta al Estado atender este tipo de accidentes, y de lesionados? Es verdad que la situación económica no es ni en mucho para tirar voladores, pero si se hace recapacitar a los conductores de que es para su beneficio y que de no cumplir con ello recibirán una sanción, tal vez los resultados de esas colisiones tengan menos consecuencias físicas en sus ocupantes.

Al 31 de julio del 2015, se han visto involucradas motos en 534 accidentes, 165 con vehículos particulares, 13 con transporte público, 21 por atropellamiento, entre otros tipos de accidentes, contándose 336 heridos y 9 fallecimientos.

Existen estudios que señalan que en tres de cuatro accidentes se encuentran involucrados hombres y las cifras no llegan a uno, en el caso de las mujeres. Algunos datos curiosos es que el número mayor de accidentes ocurre entre la una y cuatro de la tarde, son de color rojo los autos que más chocan, y es el día martes con más números de accidentes; en 18% de cada 100 accidentes intervienen motos.

Sé lo importante que es el uso del casco en un motociclista, pero ¿acaso no son importantes las rodilleras y los cubre-codos?, es obvio que cuando se ocasiona un accidente y el conductor de la moto sufre un golpe, en la cabeza (causando hasta la muerte), se  corre un  riesgo serio e importante, pero ¿cuántos motociclistas no sufren de fracturas?, ¿acaso no se podrá incluir dentro de los requisitos para conducir motos?, cuando menos esos dos accesorios.

Escuché por la radio que las autoridades policiacas estarán trabajando en ello, desafortunadamente la gente no cree que ese operativo se realice tal como lo mandan las autoridades superiores, (el seguro de responsabilidad civil RC al automóvil,) aunque cuando escuché esa noticia me encontraba en un establecimiento, y un joven que ahí se hallaba comentó: —ya los polis no te cobrarán $200.00 por no llevar casco, ahora serán $400.00—; qué pena que algunos ciudadanos piensen así, las autoridades deben de concientizar a éstos servidores públicos y a los que se trasladan en este tipo de transporte del riesgo que se corre al no cumplir con una reglamentación.

Parecerá muy trillado, pero no prevenimos que algo pueda sucedernos, todo se lo dejamos al “ahí se va”; lamentablemente no es así, todos estamos expuestos a cualquier incidente, el accidente es fortuito, súbito y violento, sobre todo en esta “aventura de dos ruedas”, donde nuestros hijos podrían llevarse la peor parte. Evitemos convertirnos en una estadística más, de las que nos lamentaríamos   toda la vida. Después de un accidente, nada es igual.

Rodolfo Bernés Gómez