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Epílogo

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Concluyó el sexenio. Recordaba que desde que fue candidato a la Presidencia Municipal la popularidad de Ortega Bernés era muy aceptable. Caía bien; era amable y por lo menos conmigo, muy atento, manejando recuerdos familiares y de otra índole por la cercanía de un pariente médico con el que trabajé durante mi residencia en ginecología, mismo doctor, jefe de anestesiología en el Hospital de Oncología, nosocomio por el cual pasé por unos meses dentro de mi preparación en la Raza, este sí Centro Médico Nacional. Aclarando: el pariente era de Ortega Bernés.

Cumplió su trienio en paz, aunque de la calidad del mismo existen claro obscuros que no nos corresponde en este escrito analizar. Sea como fuere aspira a la gubernatura, obtiene la nominación y gana holgadamente o más que eso…

Las expectativas fueron muchas, en general la aceptación del mismo en cuanto a popularidad fácilmente se encontraba alrededor del 80%; la esperanza de un buen gobierno también era alta.

Y llegó el inicio con la primera desilusión al darse a conocer su gabinete de mediocres y desconocidos con excepción de dos o tres, mismos que señalé en su momento.

Empezaron los errores, en especial en el sector salud que, durante el anterior gobierno, se había significado por notables avances en diversas áreas que no voy a repetir, puesto que todo lo anterior ahí queda en la memoria y en mis artículos al respecto en esos años, con los señalamientos ad hoc también dirigidos personalmente a los culpables del naufragio que se veía venir. Y que desgraciadamente se cumplió cual maleficio inevitable.

Ortega Bernés comete el error de pactar con un panista médico pediatra, para traerlo a disque dirigir ese sector con la promesa de hacerlo candidato a la Presidencia Municipal de la isla del Carmen, lo que cumplió para desgracia de los carmelitas y nosotros, en cuanto a su irresponsabilidad en la dirección o jefatura de este nombrado sector cuya importancia a nadie le queda duda.

Se dedica a ir labrando su campaña futura sin importarle los desaguisados que se cometen por los que se encargaron de destruir importantemente los éxitos logrados en anterior gobierno. Ortega Bernés impávido o ignorante, o lo que es peor valiéndole madre, dejó hacer… todo muy mal y a pesar de los señalamientos y acusaciones volvió a valerle madre y repitiendo su desinterés los dejó continuar su camino hacia la debacle: fracaso en cuanto a las vacunaciones; fracaso en la campaña en contra o de control del cáncer cérvico uterino; fracaso en el Hospital de Especialidades por la falta de personal y equipos; fracaso en la coordinación de los hospitales periféricos, también por la falta de personal y equipos; gastos estúpidos como la jaula de la ignominia y otros intentos de control al personal, que ni siquiera funcionan completamente, etcétera y etcétera.

En resumen, el daño conferido a este sector, si bien nos va, será necesario ocupar mucho dinero, mucho esfuerzo y estamos hablando de por lo menos uno a dos años solamente para corregir tanta estupidez, como en el último éxito de estos genios respecto a la chincomadre que ha arrasado a colonias enteras en todo el Estado…

Esto en apretada síntesis solamente respecto a un sector, cómo estarán los demás; no es esperable que bien.

El domingo pasado estuve preguntándole a varios cuates que me dijeran algo positivo de este Gobierno que termina; lo negativo dominó como es lo esperado, sin embargo les decía que nunca todo es blanco y negro señalando el megadrenaje con sus altos y bajos; el periférico; la carretera de cuatro carriles a Mérida —por cierto ya toda parchada y remendada como este Centro Histórico—; precisamente el Centro Histórico al que critiqué por necio y negativo… y que sigo manteniendo los señalamientos; lo del Patrimonio Cultural y no sé qué más de Calakmul; las múltiples ediciones sobre nuestra cultura.

Ante este breve resumen ya otras personalidades se encargarán de emitir sus juicios y si no lo hacen, deberían de hacerlo para la justicia del análisis.

Yo por lo pronto, ya me fastidié de años y años señalando, criticando, bendiciendo y sufriendo vanamente, y si no lo cree así admirado y único lector, dígame sinceramente ¿qué ha cambiado para bien? ¿Nadie se robó nada? ¿No hay nuevos ricos? ¿Quién se fue a la cárcel por ladrón o mal responsable? ¿No hay culpables, por ejemplo, en el sector salud?

Por lo tanto mi juicio respecto a este sexenio que termina es prácticamente reprobatorio, desilusionante, encabronante, por lo que se pudo hacer y que pensamos que se haría, ante nuestro equivocado pensar en cuanto a la competencia y cualidades de Ortega Bernés.

Desilusionaste Fernando. Perdiste tu oportunidad y le fallaste a Campeche según lo señalado. Ni modo. ¡Vale!

Manuel R. Gantús Castro

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