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No es mi tiempo

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Dedicado a ti amiga “M”, que te comprometes con la enseñanza y la salud, quien con nostalgia comentabas en medio de una charla con amigas: “No es mi tiempo”:

Docente hasta apenas el año pasado frente a grupos de estudiantes de nivel superior, lamentablemente ya no quiere compartir experiencia, información y ética profesional, argumentando que sus clases son: de alumno-maestro interactuando a través de explicaciones del conocimiento.

Con participaciones, prácticas en campo; estrategias de enseñanza y aprendizaje, contrarias a cumplir con un programa exclusivamente a través de exposiciones de clases con diapositivas y copias a mano de capítulos de libros.

“M” afirma: “No es mi tiempo, porque me retraso por lo regular en la entrega de formatos con información sobre los contenidos, evidencias, evaluaciones y planes de clase. Por dar prioridad a facilitar el conocimiento a los estudiantes con los contenidos temáticos, reforzarlos, midiendo en ellos el aprovechamiento en cada sesión”.

No es mi tiempo, “porque soy aún la romántica que cree que es importante que un estudiante egrese con la formación instruccional completa, basada más que en el tiempo en el aprendizaje. (El principal problema de nuestra educación y de nuestras estrategias de formación no son los profesores o los estudiantes, es el sistema diseñado para clasificar más para la selección que para el aprendizaje)”.

Y agrega que al parecer, hay que pertenecer a un “club” llenando requisitos tramitológicos que cumplen más con la forma que con el contenido. “No es mi tiempo, porque soy de las que se preocupan con responsabilidad de preparar para la competencia en el campo de trabajo”.

Con experiencia en impartición de clases y cursos fuera del Estado y del país, ha comprobado el talento de muchos campechanos que por falta de oportunidades no se han podido desarrollar en todo su potencial, y paralelamente dar un servicio de calidad acá.

Es triste la pérdida para el Estado de este capital humano, y a la vez satisfactorio comprobar que ex alumnos que hicieran servicio social tutorado por ella, han sido contratados fuera de Campeche por instituciones u organismos prestigiados.

Esta circunstancia también la observo con otra amiga docente de nivel superior del Tecnológico de Campeche, quien ha sido acusada con toda parafernalia de situaciones administrativas inventadas, pero nunca de no facilitar el conocimiento o estimular a sus alumnos para su crecimiento escolar y personal.

¿Entonces qué tiempos son éstos?, ¿del mundo virtual?, ¿de la forma sin fondo?, ¿de carreras por cumplir, con diseños para pertenecer a un club que hace como por mandato divino calificaciones para reconocimientos, aunque la realidad no sea congruente? ¿de desestimar y acosar a docentes que se empeñan en compartir el conocimiento de manera comprometida con la enseñanza?

¿Este mundo es el de escuelas de apariencia?, ¿ciudades de apariencia? ¿profesionales de apariencia que realizan obras, servicios y productos de apariencia?

Jaqueline Briceño Fuente

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