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Propuesta y compromiso

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Hay una gran diferencia entre el interés y el compromiso. Cuando estás interesado en realizar algo, lo haces sólo cuando las circunstancias te lo permiten. Cuando estás comprometido con algo, no aceptas excusas, sólo resultados.

Corría el año de 2005; me encontraba inmersa en jornadas de capacitación a docentes de secundaria. La reforma en educación secundaria que se ponía en marcha enfatizaba la necesidad de que el desarrollo educativo se diera por competencias. La capacitación a docentes era entonces la gran apuesta educativa de fortalecimiento pedagógico, con procedimientos planeados para prepararlos y actualizarlos en conocimiento, actitud, comportamiento y habilidad.

Competencias y transversalidad eran algunas de las palabras nuevas. Sus implicaciones en el campo laboral hacían mucho ruido dentro del imaginario social del magisterio. Cada uno de esos conceptos nos llevaría de la mano en la construcción de los nuevos saberes de alumnos que también estaban requiriendo nuevas formas de enseñar y por ende, de aprender.

La planeación didáctica juega un papel fundamental en la organización profesional de todo docente. Con una correcta y clara planeación se evitan las improvisaciones. Los entornos del aula son espacios complejos porque en él confluyen distintos tipos de personalidad, historias de vida diversas, y estilos de crianza con diferentes necesidades y problemáticas.

Por ello todo docente requiere poseer claridad en la tipología de los temperamentos, en los estilos de aprendizaje, pero sobre todo, identificar su proclividad o estilo de facilitar los procesos de enseñanza y con esto facilitar que el contenido y objetivo a alcanzar llegue a todos los educandos.

Una de las premisas del trabajo para el alcance de estos objetivos partía del hecho de sensibilizar a la base docente sobre los cambios en materia educativa: contar con una actitud investigativa, usar la capacidad de análisis y síntesis y poner en acción la iniciativa y creatividad, dos cristales de ese maravilloso crisol de posibilidades en el aula.

Han pasado 10 años de esto que les comparto, y hoy por hoy se sigue trabajando en alcanzar esos mismos objetivos. Precisamente en uno de estos encuentros de capacitación, un compañero levantó la mano para expresar que todo estaba mal en el sistema educativo. Recuerdo que desde que inició hasta que terminó su intervención no dejó, como coloquialmente se dice, títere con cabeza. Le sugerí realizar una propuesta formal de todo lo que había mencionado, la cual se reflejase en su vida laboral cotidiana para poder entender con congruencia lo que decía. Aún sigo esperando la panacea de todo lo que en su momento el compañero argumentó.

Usualmente es más fácil denostar y proyectar las necesidades propias en los otros; la invectiva subyace a los argumentos, siempre he dicho que la crítica negativa está desprovista de sustento. En cambio la que construye es diferente, sencillamente porque nos concita a comprometernos en los hechos con las palabras que amalgama el discurso propio.

No puedo evitar remitirme a un esbozo del libro “El malestar en la cultura” de Sigmund Freud, escrito en 1930, en el que señala que los seres humanos aspiran a ser felices y no quieren dejar de serlo. Por lo tanto, cuando soplan los vientos del cambio que nos deben conducir a una mejora continua y real, con acciones mediatas y medibles, nos asustamos. Como primera reacción es visible el rechazo, la crítica se exalta y la denostación campea en todos los campos donde los vientos del cambio soplan.

Para algunos segmentos humanos, estar bajo esa égida del descompromiso les impele a mantenerse apoltronados en una zona cómoda, cuando hoy por hoy la sociedad exige un cambio y mejora permanente. Por eso, el título que hoy me ocupa, “Propuesta y compromiso”, nos remite a recordar que todos, desde la trinchera que nos ocupa, somos responsables de que las mejores cosas sucedan en la vida de los campechanos.

Recordando la sugerencia hecha en el 2005 al compañero que señalaba todo en sentido negativo, busquemos que nuestra crítica enarbole la bandera de una propuesta certera, que se ejemplifique en nuestro diario actuar. Tú, yo y todos debemos ir haciendo el compromiso de hacer lo correcto, lo que nos ayudará como poseedores de este bello terruño, a hacer de Campeche un mejor lugar donde vivir.

Gloria Soledad López Pacheco

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