Tribuna Campeche

Diario Independiente

Carta a un colega

¡Aquí y ahora!

No es nada personal. Los conceptos que desarrollé en mi artículo sobre la Conamed y el desgarriate en contra de un médico acusado, pésimamente defendido y mucho peor tratado, son solamente eso, conceptos y argumentos para fundamentar que esa Conamed simplemente no funciona, ni lo ha hecho y que nació malhecha de principio.

Tengo que repetir lo que ya he escrito, dije: que esa oficina burocrática es ocupada por decisión del gober en turno; no está provista de las herramientas necesarias para poder prestarle al médico la seguridad de un juicio justo, ya que no tiene poder resolutivo y únicamente se comporta como una oficina para tratar de que las partes se entiendan y se avengan a un final feliz, como en los cuentos de hadas… nada más que en esos casos abundan los lobos y los hechiceros y que la razón de las demandas están dictadas por el deseo de venganza y punto.

Hay que releer mi artículo anterior para entender que los argumentos de ninguna manera están dirigidos a nadie en especial, pues la intención del mismo es dejar en claro que la falta de preparación y asesoramiento en esos litigios deja en muy mala posición al médico demandado, y por ende, la decisión generalmente es en contra del demandado.

Dije y repito: al no ser la medicina una ciencia exacta, y al mismo tiempo siendo los organismos tan proclives a respuestas inesperadas, secundarias al tratamiento, sucede con frecuencia que aún ante un buen diagnóstico y una terapéutica adecuada, el resultado no es el esperado, sin que el médico tenga responsabilidad en la falla de ese organismo al tratamiento indicado.

Tú mismo me confiaste que el caso señalado en mi artículo, sucedido hacía cinco años, era desconocido para ti y esto naturalmente no es tu culpa. Tú mismo reconoces que al no tener poder resolutivo la acción de esa oficina está maniatada y depende del médico legista, primordialmente, y que la falta de asesoramiento, según el caso de que se trate, aumentan más las deficiencias hacia un veredicto justo como generalmente sucede.

Es muy complejo todo y lo resulta más mientras no se corrijan los señalamientos y se legisle al respecto.

Ahora quiero referirme a tus sentimientos. Respetables para mi dado que de ninguna manera tengo algo en tu contra, como te dije; es más, desconocía en ese tiempo que tú estabas a cargo de esa oficina y que ese mismo día de publicado mi artículo ya tenían nuevo encargado para ese paquete tremendo.

Las explicaciones salen sobrando cuando la trayectoria profesional y social, familiar, etcétera, dejan bien claro la pulcritud de un profesionista que de ninguna manera será afectado, ni en su entorno particular y familiar, ni mucho menos en el profesional, y sobre todo cuando la intención de los señalamientos no tienen ningún carácter de algo personal, como lo dice la preciosa canción de Manzanero.

Mis conceptos ahí están para releerse y ahí están con la finalidad de mejorar esa conamedcita.

Con lo anterior, estimado colega, ahí queda lo que quise decir y ya dije, y por lo pronto, recibe mi afecto para ti y tu respetable familia.

Manuel R. Gantús Castro