Inicio»Opinión»Justicia y Constitución

Justicia y Constitución

0
Compartidos
Google+

¿Cuál es la relación entre la justicia y el sistema constitucional mexicano? ¿Qué se dice de ella y para qué sirve?

Una invitación de la Suprema Corte, mediante la Casa de la Cultura Jurídica, a impartir una conferencia el pasado 5 de noviembre en la UNID, me dio la oportunidad de abordar estas preguntas. Comentaba que así como la ciencia dice que existen 11 dimensiones en la realidad, las instituciones jurídicas igual pueden ser analizadas en diversas dimensiones, como el caso de la relación entre justicia y Constitución.

Tres dimensiones podemos resaltar ahora. Dos formales y una vivencial.

La primera, dirige a las instituciones de justicia de México y se encausa mediante la pregunta, ¿qué dice de ellas la Constitución? Siendo México una República Federal, uno pensaría que desde su origen, la Carta Magna se refirió a estas instituciones, pero no del todo.

Sí lo hizo con las federales —esto es, especialmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación—. Ordenando su organización, composición, facultades, etc.

Por otro lado, no hay referencia a los jueces locales sino hasta 1987 —setenta años después—, con una reforma del Presidente Miguel de la Madrid, que atacando de frente el gran argumento de falta de independencia, que desde siempre ha acompañado a estas instituciones —sólo basta ver el discurso de Venustiano Carranza sobre este tema—, colocaría en la Constitución mexicana una serie de garantías para “tomarlos en serio” como: nombramiento, remuneración, tiempo en el cargo, etc., las que han tenido un gran desenvolvimiento desde esa fecha a la actual, gracias la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La segunda dimensión, se referiría no a lo que la Constitución ha dicho de las instituciones, sino al sistema o sistemas de justicia. Por un lado, se han dado desde su origen, ajustes a los procedimiento legales como los penales, civiles, administrativos, laborales. Pero igualmente, modificaciones a los procedimientos constitucionales, de ahí la gran reforma de 1999 que le dio a la Suprema Corte mexicana facultades de control constitucional.

Sin embargo, dos reformas merecen la pena resaltar en este segundo argumento —y que darán vida al siguiente—. Dos modificaciones del mismo año —2011— de las cuales se ha hablado bastante, pero no se ha actuado acorde con la profundidad de sus postulados. Primeramente, la modificación al único sistema de defensa de derechos humanos que tienen las personas, el Amparo. Seguido, de la reforma a la manera como vemos los derechos humanos en México, la apertura de nuestro país a la dimensión internacional de ellos.

Por último, la tercera dimensión, la viva “the living constitution” diría la doctrina anglosajona sobre esta visión. Si las dos anteriores atienden al texto constitucional, dan fe del ajuste que este ha tenido con el paso del tiempo, la tercera es testigo de cómo este texto, se ajusta en el día a día con la labor de esas instituciones de justicia, los jueces, que la Constitución define en sus líneas.

Bajo esta dimensión, los jueces son actores importantes en el desarrollo sano de nuestro país. No de a gratis se integran como un elemento básico de lo que las instituciones internacionales llaman “Deep Democracy”, esto es, la Democracia entendida en términos sustantivos, la que respeta los derechos humanos y el Estado de Derecho.

En esta tercera dimensión vemos como, los jueces más importantes de nuestro país, han cambiado décadas de truncados entendimientos: como la cerrazón de la Constitución a reconocer que existe un universo enorme en el ámbito internacional y del que puede abrevar grandes enseñanzas; o por otro lado, la negativa a los tribunales locales de defender los derechos humanos. Ambas cosas han sido derribadas, dando lugar a un entendido que he llamado, el paso de la concepción literal a la material de la Constitución, la Constitución vista desde el ciudadano, desde sus derechos, desde el soberano.

Ese gran cambio que se está gestando en la manera en que entendemos la Constitución y las personas, se ha dado gracias a los contenidos de la propia Constitución, pero en específico, la manera en que los jueces la están viendo y reconstruyendo en la actualidad, como vemos su tarea es de trascendental importancia.

De nuevo ¿cuál es la relación entre la justicia y la Constitución? Una que ahora vemos muy íntima, en donde ambas reaccionan en un mutuo beneficio, que a fin de cuentas mejoran la posición del ciudadano en el desarrollo de la democracia mexicana.

Por otro lado, quisiera compartirles la aparición de mi estudio “¿Cómo entiende la Corte los Derechos Humanos? Julio-agosto 2015” publicado en la revista Nexos. En él se pretende, que bajo un lenguaje sencillo, se explique a las personas qué derechos tienen, los invito a que lo lean, será un honor. Ojalá y pueda ser de su interés:

 

http://goo.gl/O8Eljg

Más sobre el autor: www.victorcolliek.com

Víctor Collí Ek

 

Noticia anterior

Prevén lluvias moderadas

Siguiente noticia

Fortalece Salud capacitación laboral

64 Comentarios