Tribuna Campeche

Diario Independiente

Un Quijote de la vida y las letras

He leído poco de su obra.

He leído poco de su obra. Alguien me recomendó Palinuro de México. Aunque la verdad, a mí, se me antojaba leer, antes, Noticias del Imperio. En tanto me decidía, cuál de los dos libros iba primero, lo descubrí recibiendo un premio a su trayectoria. Fue a principios de este año en Mérida. Le entregaron el galardón José Emilio Pacheco a la excelencia literaria. Un reconocimiento más a la producción editorial de Fernando del Paso que, a pesar de su avanzada edad, acudió personalmente a recibirlo porque tenía algo que decir…y lo dijo.

Su discurso de aceptación del premio fue una obra de arte. Inteligente y directo. Sin esconder el significado de sus palabras. Nada de dobles sentidos.  Crudo y valiente. Como se debe ser, cuando hay que recordarle al mundo que las cosas son como son. Porque, el que tiene voz, tiene la obligación de decir lo que de verdad piensa. Sin dejarse llevar por el que dirán. Al contrario, porque cuando lo que se dice pone a pensar a las personas, entonces, el objetivo de forjar opinión pública está cumplido.

En la fecha en que recibió su premio, había pasado solamente un año del fallecimiento de su entrañable amigo José Emilio Pacheco. Circunstancia que le sirve para entablar ficticia charla con él para “decirle algunas cosas” sobre el México que juntos conocieron. En esta joya discursiva, que es charla compartida, se queja Del Paso, de lo que mira. Se duele. Se lamenta. Se disculpa. Por todo aquello que aún no se termina de resolver.

Enuncia varias preguntas. En algunas, él mismo se responde y en otras deja espacio al silencio de un interlocutor que sólo está presente en el recuerdo. Siempre dirigiéndose a Pacheco, le dice, que aceptó el premio porque lleva su nombre y que lo importante no es recibir galardones, sino hablar de toda injusticia.

Reflexiona y le pregunta conmovido:  “Cuando me enteré que había sido honrado con el premio que lleva tu nombre, José Emilio, una andanada de recuerdos se me vino encima. Éramos jóvenes, sí, y teníamos una enorme responsabilidad que cumplir: la de cuidar el patrimonio que habíamos heredado y cuya integridad se ha visto amenazada tantas veces. Dime, José Emilio: ¿cumplimos?”… Sin duda, presiento, que al culminar su intervención varios corazones latieron acelerados y algunas manos dolieron en el aplauso tras esta pieza oratoria.

Ocho meses más tarde, Fernando del Paso ha ganado el premio Cervantes de Literatura 2015 que otorga el ministerio de Cultura de España. Como se podrá adivinar este galardón fue instituido en memoria de Don Miguel de Cervantes autor del Quijote de la Mancha. El escritor mexicano se suma a otros cinco literatos nacionales que han obtenido este reconocimiento: Octavio Paz, el mismísimo José Emilio Pacheco, Carlos Fuentes, Elena Poniatowska y Sergio Pitol.

Creo que sobran los comentarios sobre el mérito para recibir esta distinción del escritor cuyas obras son un recorrido por la historia de México. Me quedo con un comentario que lo define pulcramente. Son palabras de Rafael Tovar y de Teresa, presidente de Conaculta al momento de conocerse la noticia desde el viejo continente: “Fernando del Paso es uno de los narradores contemporáneos más importantes. Sus novelas son parte de la literatura universal. Nos da mucho gusto que sea un mexicano el ganador del Premio Cervantes y que finalmente se le reconozca a Fernando en esos niveles”.

Como andan las cosas por el mundo, me pregunto, cuando vaya a recoger su premio ¿Tendrá una nueva charla con José Emilio para contarle su percepción de lo que sucede fuera de nuestras fronteras? La crisis migratoria en Europa, la decadencia económica y política en otros lares o la destapada corrupción en organismos internacionales, los atentados a la nostálgica Francia… Esperaré su discurso.

Concluyo esta colaboración para apuntar que finalmente me decidí y leí Noticias del Imperio. Ahora bien, estoy segura que con el Premio Cervantes la obra del escritor mexicano seguro “volará” de los estantes en las librerías. Le recomiendo que, si tiene interés, junto con Palinuro de México, léase también José Trigo. No es trilogía. Pero los tres títulos son básicos para comprender su magnífico trabajo literario.

Bertha Paredes Medina