Tribuna Campeche

Diario Independiente

Suenan tambores de guerra

En días recientes el Presidente de Francia, Francoise Hollande, anunció que Estados Unidos se unirá a la coalición de Rusia y Francia.

En días recientes el Presidente de Francia, Francoise Hollande, anunció que Estados Unidos se unirá a la coalición de Rusia y Francia para acabar con la amenaza global del Estado Islámico.

En tanto permanece el estado de emergencia en Francia, luego de los atentados registrados en París el viernes 13 de noviembre, países aledaños han comenzado a registrar mayor movimiento en cuanto a sobrevuelo de helicópteros y han sacado a relucir sofisticados tanques y artefactos que nos recuerdan que suenan tambores de guerra.

También en días recientes, el primer ministro de Francia, Manuel Valls, advirtió sobre la posibilidad de que los terroristas yihadistas usen armas químicas y bacteriológicas.

Lo que nos faltaba, como si no tuviéramos bastantes problemas los habitantes del mundo, una preocupación más se cierne sobre nuestras cabezas…

Y es que el pasado mes de agosto, el gas mostaza fue utilizado durante la lucha que enfrenta el Estado Islámico y otros grupos rebeldes en Siria. Pese a que Damasco rindió oficialmente todo su arsenal para su destrucción en 2013, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) señala ahora que el producto fue usado como arma.

Los inspectores del organismo, se encargaron de supervisar la retirada de armas químicas almacenadas por el régimen de El Asad, un estudio al que ha tenido acceso la agencia Reuters, ofrece dos posibles explicaciones a lo ocurrido: o bien los responsables del ataque están en disposición de lograr la mezcla de la sustancia letal, o la misma procede de un almacén cuyo emplazamiento se mantuvo en secreto hace 18 meses y ha sido saqueado por miembros del Estado Islámico (ISIS).

Sabido es que las armas químicas, requieren una inversión relativamente baja, y pueden causar efectos psicológicos y físicos graves. En cuanto a las armas biológicas, los expertos señalan que se trata de agentes o virus de fácil expansión que se crean para la destrucción de cualquier ser vivo. Difíciles de detectar y de controlar.

En tal caso, las máscaras antigás no siempre son de gran utilidad, aunque la sociedad civil recurre a ellas en caso de ataque o preocupación, su uso durante una amenaza química no se recomienda debido a la falta de seguridad y de movilidad.

Ante este panorama nos queda encomendarnos a toda la corte celestial, y que el Todopoderoso nos ampare en la guerra para abatir al terrorismo.

¿Cuándo habremos de entender que la justicia no es impunidad, que el poder nunca es absoluto, que el odio no conduce a ningún sitio, que la libertad no es libertinaje y más importante aún que el ser humano no es omnipotente?

Mientras tanto es tiempo de sumar y multiplicar amor en nuestras familias, de dar lo mejor de nosotros mismos a quienes nos rodean. Suenan tambores de guerra y más aún de paz, tolerancia, comprensión, lealtad y trabajo, en el concierto de las naciones.

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Tere Mora Guillén