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Normal superior busca formar líderes

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Todavía han de quedar vivos muchos campechanos que recuerden al hoy extinto profesor Salomón Barrancos Aguilar, ya sea como alumnas o alumnos de sus clases de español o de alguna otra materia porque enseñaba varias, o por haber tratado con él en algún momento de su fructífera vida.

Alto, delgado, claro, un poco encorvado, siempre limpio, con la ropa almidonada y bien planchada, llevando siempre en la diestra su inseparable portafolios, el maestro Salomón fue un hombre culto, afable, bonachón, firme y claro al impartir sus cátedras, y más preocupado porque sus alumnos aprendieran y cultivaran el gusto por la lectura, el buen escribir y el mejor decir, que por las calificaciones que obtuvieran durante los exámenes.

Vecino del barrio de San Francisco, don Salomón nació en Campeche en agosto de 1915, y como maestro rural desempeñó la loable tarea de enseñar en las comunidades de Campeche, Calkiní y Hopelchén. También fue tipógrafo de la imprenta de Eduardo Alcalá Dondé.

Egresó de la Escuela Normal Superior de Oaxaca con la especialidad de español, y amplió sus conocimientos profesionales en el Centro local de Capacitación del Magisterio, esa institución formadora de muchos profesionales que han dejado en las aulas campechanas lo poco o mucho que aprendieron.

Eran otros tiempos. Aquellos en los que el alumno era respetuoso, atento, disciplinado y dispuesto a escuchar y a discutir dentro de los lineamientos marcados por un reglamento que se aplicaba sin objeciones. Produce nostalgia, sentimiento, emoción y cariño recordar esa etapa juvenil de morigeración. Cuántos campechanos actuales de la tercera edad han de rememorar alguna travesura de aquellos momentos largamente idos. El repeluzno ha de ser la consecuencia.

Pues bien, en 1980 el profesor Barrancos Aguilar se jubiló, y ese mismo año, siendo director general del Instituto Campechano otro profesionista culto, respetuoso, atildado y conocedor como pocos del idioma español, el licenciado Guillermo González Galera, fue creada la Escuela Normal Superior que lleva el nombre del maestro Salomón.

De entonces a la fecha han pasado tres décadas y media en las que la Normal Superior del Instituto Campechano ha formado a numerosos profesores con especialidad en diversas materias, que a su vez contribuyen a la formación académica de muchos jóvenes campechanos, como lo señaló el recién desempacado rector de la benemérita institución, Fernando José Sandoval Castellanos.

“Pugnaré por una institución educativa que forme líderes de cambio, que contribuyan no sólo en el desarrollo económico de Campeche, sino en el cultural, social y científico”, planteó durante su primer evento público como rector, y enfatizó que trabajará en la mejora continua, para que no sólo la Normal Superior, sino todas las escuelas del Instituto Campechano formen buenos ciudadanos que contribuyan al progreso de la entidad.

Formar profesionistas líderes tiene que ser la meta no sólo de la Escuela Normal Superior y del Instituto Campechano en su conjunto, sino de todos los centros educativos. Como es obvio, para ello se requieren también profesores y directivos con capacidad de liderazgo, visión, innovación y decisión para abandonar viejos y anquilosados esquemas y métodos de enseñanza que esencialmente se basan en memorizar conocimientos, olvidando dotar a los estudiantes de las herramientas que en realidad necesitarán operar para su eficaz desenvolvimiento laboral.

Ese debe ser el objetivo, pues queda claro que a mayor preparación de los jóvenes, más sólidos serán sus conocimientos al egresar de escuelas y facultades, y más amplias serán también sus oportunidades de integrarse a la vida productiva, y mejor todavía será que lo hagan como emprendedores de sus propios negocios. Ante todo, que se les enseñe a no buscar ser parte de alguna dependencia burocrática, porque los gobiernos ya no deben ser vistos como empleadores.

Después del par de décadas que los nuevos egresados tardan para terminar kínder, primaria, secundaria, preparatoria y la carrera, es muy triste que carezcan de iniciativa y herramientas para poner un negocio, y su única aspiración sea buscar una plaza en el Gobierno desde la cual vean pasar la vida. Así, de nada sirve tanta escolaridad.

 

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA.

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