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El trabajo y el hogar

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Con toda la ilusión con que se planea un negocio, comenzamos el proyecto.

En el lugar adecuado, mobiliario, exhibidores, luces y decoración. Todo iba muy bien hasta que llegamos a la contratación de personal.

De lo más disparatado, increíble y fantástico han sido las solicitudes de trabajo.

Para recepcionista debe dominar lenguajes a señas y español, estado civil: medio separada, y sueldo anterior: 10 mil mensuales.

No sé si algún día podremos reunir un equipo de trabajo normal, de lo que estoy segura es que la situación económica es realmente muy difícil. Hay mucha gente sin trabajo, sin preparación pero muy informada a través de las redes de comunicación de las marcas de zapatos, vestidos, maquillajes, celulares y demás.

Con grandes pretensiones y pocos conocimientos, hay mujeres que están a la espera de que con un beso el sapo se vuelva príncipe y las lleve a vivir a un palacio, o la bestia que tienen a su lado no se dé cuenta de cómo completan el gasto.

Hubo una vez una época en que los hombres eran los que se encargaban de los gastos de la familia y las mujeres de atender a los hijos y el hogar. Se trabajaba de sol a sol, y no se conocían las marcas. Si se quedaban viudas se dedicaban a lavar, planchar o a hacer dulces.

Y vino la Revolución… Una gran cantidad de mujeres son autosuficientes, profesionistas, especializadas en el trabajo que desempeñan, amas de casa y madres de familia, pero otra gran parte no está preparada.

Por voluntad, necesidad o a la fuerza hacen uso de su condición de mujer para conseguir lo que quieren. Y, aberración total, una línea de jovencitos que antes eran contados y ahora van aumentando, ya descubrieron que pueden hacer lo mismo que las mujeres.

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