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El basamento de la tolerancia religiosa

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Lo que se escribió hace 155 años; a decir verdad en 1861, su importancia no ha perdido; es hoy defendido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos; por la Human Rights Watch, organismo no gubernamental; por Amnistía Internacional, movimiento global constituido por 7 millones de personas en 150 países y territorios, los cuales están involucrados de alguna manera, aunque leve, en la preservación de la tolerancia religiosa que por primera vez en la historia de nuestro país fue reconocido por el político, maestro, jurista, presidente de la república y héroe nacional, Benito Juárez García.

La intolerancia religiosa es un mal persistente en el mundo. Real en los países musulmanes, evidente en China, pero también cierto y latente en algunos estados de la república como Chiapas, Oaxaca, Estado de México, Guerrero, entre otros, donde a pesar del paso de los años los fanáticos religiosos despojan de sus tierras a quienes optan por otra creencia. Los limitan de sus derechos al servicio de agua y luz, los hacen participar obligadamente en actividades religiosas de las cuales no están de acuerdo, los expulsan de las escuelas por separarse de sus creencias tradicionales.

Quién naciera el 21 de marzo de 1806, en humilde población de San Pablo Guelatao, Oaxaca, dio a toda las religiones de su tiempo la libertad para trabajar en todos los estados de la república, y reconoció el derecho de cada ciudadano a decidir por la religión que desee, basado en la separación de la iglesia y el Estado, contempladas en las leyes liberales de Reforma de 1857.

Si volviera a la vida, vería retomada su obra por organizaciones nacionales e internacionales que procuran la defensa de los derechos de los ciudadanos, que optan por seguir otro camino religioso. Eso se llama: tolerancia religiosa, la cual TRIBUNA también defiende en sus páginas.

Cierto que las religiones se han multiplicado, precisamente en eso consiste la pluralidad y el respeto a los demás, concebido así por el connotado político Juárez García, de quien en la última estrofa de un corrido se dice:

 

Fue muy perseguido,

Lo llegan a desterrar;

Benito Juárez les dijo:

No se les vaya olvidar,

Respeto al Derecho Ajeno,

Si quieren vivir en paz…

Es Campeche ejemplo de tolerancia religiosa. Un gobierno respetuoso de las diferentes organizaciones religiosas y de las iglesias cristianas, lo cual permite dentro del marco de la Ley de Asociaciones Religiosas desarrollar sus actividades, sin el temor de injusticias y lejos de arbitrariedades que en otras entidades federativas se sufre.

El marco de respeto en la que se movilizan las diversas asociaciones religiosas y organizaciones cristianas implica una responsabilidad para ellas. El cumplimiento de las ordenanzas legales como organizaciones ejemplares y modelos a imitar.

Cerca de un aniversario más del natalicio del Benemérito de las Américas, quién vivió una vida intensa, pero fructífera pese a la crisis de conflictos de esos años, bueno es reconocer que el Dios verdadero en su misericordia levantó a un hombre de gran talento, quien convencido de la tolerancia religiosa y la separación del Estado y la iglesia, puso la primera piedra como basamento de las generaciones posteriores.

Rogelio May Cocom

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