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“AMC, ardua labor de gestión”

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El expresidente brasileño Lula da Silva fue detenido por la policía de su país y llevado por la fuerza para declarar durante 3 horas, respecto a su participación en los gigantescos robos perpetrados por su gobierno y el de la actual presidenta Dilma Rousseff, en contra de la empresa Petrobras de la que se desviaron cerca de 2 mil 400 millones de dólares entre 2004 y 2012.

El “milagro brasileño”, ejemplo del éxito de la “izquierda moderna”, se hunde entre corrupción y crisis económica. El Producto Interno Bruto de Brasil cayó 3.8% en 2015 y volverá a descender otro 3.5% en 2016 —en contraste, México creció 2.5% en 2015 y crecerá 2.6% este año—, a consecuencia de una mezcla entre proteccionismo económico y gasto público sin sentido alguno.

Un ejemplo, la copa del mundo: Brasil presupuestó 12 mil 300 millones de dólares y finalizó gastando 30 mil millones, y sin terminar al 100% los proyectos.  Hace 13 años Brasil era la luz que iluminaba Sudamérica, ahora llegó el recibo y las facturas están resultando impagables. Esto es para recordarnos que la política socialista siempre termina en fracaso. Lula y Dilma lo hicieron y llevaron a su país al fracaso.

Hubo cambio y alternancia con Lula y quedó demostrado que la democracia es incapaz de transformar de fondo la realidad política e institucional de un país. Es una solución mágica que nos vendieron embotellada en una urna y que resultó un placebo.

México ya tuvo su alternancia con Vicente Fox y el PAN. Los panistas arguyen que fue un éxito su gestión, los hechos demuestran que fue un fracaso y que México está empezando a pagar lo que hábilmente ocultaron por 12 años Fox y Calderón, y que ocasionó que en esta gestión colapse porque los indicadores pronostican que se avecina una crisis nacional áspera, en donde todos pagaremos las consecuencias como Brasil.

Y vea los hechos sin apasionamiento, a tan solo 12 años México volvió a  ser priista. Los panistas ya se olvidaron oficialmente de la democracia interna que solía definirlos, y se han dedicado a aliarse con el PRD para lanzar juntos a tránsfugas del Revolucionario Institucional como sus candidatos a gobernador —Carlos Joaquín en Quintana Roo, es tan sólo el más reciente ejemplo—.

Lo hacen porque aprendieron a la mala que los candidatos “panistas” no ganan ni en defensa propia fuera de 4 o 5 estados; en el resto del país solo se gana siendo del PRI. ¿Qué pasó en realidad con Lula y Fox? Ambos no tuvieron el número suficiente de ciudadanos convencidos de realizar un trabajo de colaboración voluntaria.

En Campeche ya hemos vivido la alternancia en casi todos los municipios, y curiosamente después de probar el gobierno que promete maravillas, todos sin excepción han regresado al PRI. Y les aseguro desde ahora que en el 2018 pasara igual. Los municipios perdidos por razones ampliamente conocidas regresarán al PRI.

El error de los panistas es creer que los votos son el principio del cambio, cuando en realidad son el paso final. Podrán ganar todas las elecciones pero si no trabajan primero en convencer a los electores para que dejen de creer en “papá Estado” y “mamá despensa”, esos triunfos serán pírricos.

Caso contrario está haciendo el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas, quien ganó con holgura y sin embargo continúa trabajando para convencer a todos los Campechanos para que se unan a su proyecto de gobierno. Proyecto que está lastimado por la crisis nacional pero continúa incansable con su conocido entusiasmo y su ardua gestión a nivel federal, convencido que se superarán los obstáculos y se conseguirá que fluyan los recursos para hacer de Campeche el Estado que ha prometido.

Sabe que la unión y la educación cívica son vitales para que el empuje de todos los campechanos se dé en los cambios, y que sin ellos cualquier proyecto puede colapsar. La tarea no es sencilla, un Gobierno Federal escaso de recursos por un barril de petróleo a precio irrisorio para las finanzas nacionales. Un presupuesto recortado a varios estados incluido Campeche. Aves de mal agüero aleteando como cuervos en busca de carroña y fomentando la separación de los Campechanos.

Estamos seguros quienes trabajamos junto al candidato en la campaña, que saldrá avante en este reto que le plantea la vida política y que no fallará a todos los que confiamos en él y solventará con su habilidad para que fluyan los recursos. Mientras todos juntos, unidos trabajemos en colaboración, que no nos gane el desaliento que intentan inyectar los que siguen medrando a escondidas. Campeche cambiará sin duda.

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Javier A. Peña Gamboa

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