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En paz con tu alma

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Un punto de vista de la espiritualidad: Tienes derecho a estar aquí y aunque no sea bien claro para ti, el universo se está desarrollando como debe ser. Por lo tanto, queda en paz con Dios, no importa como lo concibas y cuáles sean tus trabajos y aspiraciones; en la ruidosa confusión de la vida, queda en paz con tu alma, porque a pesar de toda su farsa, arduos trabajos y sueños perdidos, este es un mundo bello.

Continúa el camino marcado por tu esfuerzo, no esperes nada de los demás, el éxito comienza con la voluntad. Muchas carreras se perdieron sin iniciarse, muchos cobardes  fracasaron antes de empezar un trabajo.

Para ello, evita a personas agresivas que todo lo ven mal, son espinas en tu camino,  despréndete de toda mancha de mezquindad. Ruth Barriek propone una fórmula para cultivar la felicidad que es lo más importante, que nadie puede comprar y es la mejor receta para el alma:

“Cada día complételo como sigue: ponga doce partes de fe, once de paciencia, diez de sinceridad, nueve de ánimo, ocho de perseverancia, siete de confianza, seis de descanso, cinco de lealtad, cuatro de esperanza, tres de caridad, dos de meditación y una muy seleccionada de resolución”.

No necesitamos para triunfar más que lo que tenemos, el éxito está en la voluntad, el mejor doctorado se obtiene de los espejos de la realidad, la mejor maestra la naturaleza; un buen espíritu, amplia sonrisa, un pellizco de jovialidad, una brizna de juego y una taza de buen humor.

El triunfo o la pérdida no deben marcar tu destino. Son experiencias para llenar cada minuto de tu existencia de combate intenso, cultiva la bondad y la generosidad, divide y comparte, suma y multiplicarás.

Es fácil perder el rumbo de lo que hacemos si ignoramos el verdadero valor de nuestra existencia. “Haga lo que pueda con lo que tenga, donde esté”, dijo Theodore Roosevelt. “Ser o poseer, ser o tener”, Erich Fromm. ¿Cómo sentirnos pobres cuando tenemos corazón, cerebro, alma y espíritu?, entonces, ¿cómo puedes sentirte pobre y desdichado?

Hay que tener presente que la batalla de la vida no siempre la gana el hombre más fuerte o el más ligero, porque tarde o temprano el hombre que gana es aquel que cree que puede hacerlo. Saber nuestra realidad, poner los pies en la tierra, porque somos una criatura del universo igual que los árboles y las estrellas.

No caigas en lo que cayó tu padre que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Frederic Chopin a los noventa, por sólo citar dos casos conocidos.

Lecciones de vida, por eso cuando todo en ti flaquea no olvides la voluntad que te grita: ¡adelante! Si caes levántate y empieza de nuevo. Hay tiempo y un mundo a nuestra disposición para crecer como persona y saber realmente el porqué de nuestra esencia y presencia en este mundo. No estás deprimido, estás aburrido, como escribiera el argentino Facundo Cabral.

Candelario Pérez Madero

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