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Construir confianza

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Al presentar el Informe Anual de Actividades 2015 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) su titular, Luis Raúl González Pérez, aseguró —entre otras cosas— que “la sociedad cada vez espera menos y desconfía más de las instituciones”.

Cuando abiertamente se reconoce la falta de confianza en las instituciones: ¿Dónde está la falla? ¿Quién va primero? ¿La sociedad o las instituciones o viceversa?

En el mismo evento en el salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de los Pinos —también, entre otras cosas—, el presidente Enrique Peña Nieto señaló: “Sociedad y gobierno debemos trabajar de manera conjunta por un cambio cultural, en favor de la no discriminación, la inclusión, la legalidad, la tolerancia y el respeto”.

Al complementarse las dos aseveraciones propician la reflexión.

La sustancia del asunto no está en confiar o desconfiar con vana ligereza, esto va más allá de lo que se pueda discurrir en ambos sentidos, incluso corriendo el riesgo de caer en un juego de palabras huecas que finalmente dejen el vacío y se pierda el fondo de lo que realmente interesa.

Es exacto, tratando de evitar esa situación, subrayar el entendido: confianza es la seguridad en nosotros mismos, es la esperanza firme que se tiene de algo conforme a nuestras expectativas. Es la fe, seguridad y certeza que, quien haya recibido el “voto de confianza” se comporte y actúe como esperamos.

Si la interpretación que se haga de lo anterior la aplicamos al ejercicio de la política pública actual, tendremos —según se observa— una de las cosas más difíciles de obtener como es la confianza ciudadana, porque ésta además no se da por decreto, se construye por medio de la interacción social que obligadamente hacen que la humildad y la congruencia vayan tomadas de la mano.

Es justamente al precisar el orden de nuestras ideas cuando nos queda claro que la confianza es difícil lograrla —nadie dice que sea fácil—, pero se abren las posibilidades que ésta pronto se reconozca cuando positivamente en la actitud que se asume, los problemas se convierten en retos y nunca como obstáculos insalvables.

De lo que acontece entre nosotros y que confirma lo anterior, basta señalar un  ejemplo: La reciente Reunión de Trabajo con el Sector Productivo en Cd. del Carmen, con la finalidad de sumar acciones para la reactivación económica. Así, se aprecia  la conexión con el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, al privilegiarse el respeto irrestricto hacia los intereses de los demás —cuestión de confianza mutua—, que da respaldo, aceptación y certidumbre a los trabajos que se están llevando a cabo.

Vemos que el que confía en sí mismo y en los demás nunca se cansa, pues al cumplir con la palabra empeñada, la credibilidad y el ánimo se fortalecen, de tal suerte que se genere, se construya y se gane la confianza ya que ésta no se vende… ni se compra.

La fuerza que se dispone es la voluntad de ser mejores.

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