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Fallaron vaticinios de Gamboa

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Cuando el primero de marzo de este año el Senado de la República iniciaba el periodo de sesiones que concluyó el viernes 29 de abril, el presidente de su Junta de Coordinación Política, Emilio Gamboa Patrón, vaticinó que la reforma al sistema de Seguridad Pública Nacional, que incluía la creación del mando único policial estatal, saldría en ese plazo.

A mediados de la última semana de abril, el legislador yucateco insistió, y le hizo coro el senador del Partido Verde Ecologista de México, Pablo Escudero Morales.

En cambio, a diferencia de la confianza entre las bancadas del PRI y PVEM en el Senado, el perredista Miguel Barbosa fue llano y claro al afirmar: “No se va a aprobar la policía estatal si el PAN se sostiene, como hasta hoy. No habrá policía estatal única, punto. Los gobernadores no tienen siquiera precisión exacta, y confunden entre policía estatal única y mando único”.

En efecto, como ahora sabemos, los legisladores del PAN se montaron en su macho desde noviembre del 2015, y no se bajaron de él con el argumento de que la propuesta de reforma del presidente Enrique Peña Nieto en seguridad pública era “mala idea”.

Así, con iniciativa enviada por el Ejecutivo Federal al Senado para su análisis, discusión, modificación y aprobación, otra del PRD y una más del PAN, y con posiciones irreconciliables, los senadores no aprobaron íntegra sino parcialmente aquella, y al cerrar su pasado periodo ordinario de sesiones, luego de 15 horas continuas de discusiones en tribuna y de ronquidos en varios escaños, dejaron pendientes de abordar el mando único policiaco, el Sistema Nacional Anticorrupción y lo del uso medicinal de la mariguana.

 

PABLITO EN EL REDIL, LOGRO DE AMC

Todo lo anterior viene a cuento, debido a que el martes de la semana antepasada, en vísperas de que al día siguiente el presidente Enrique Peña Nieto arribara a Villahermosa, Tabasco, el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas sorprendió de nuevo a muchos, más que nada en el PAN, cuando luego de poco más de un mes de tejer fino en El Carmen, se reunió en Palacio de Gobierno con el alcalde albiceleste Pablo Gutiérrez Lazarus, para firmar un convenio  de coordinación total en el mando policiaco.

En su momento el presidente panista del desempleo, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, puso a consideración de los legisladores federales una iniciativa que planteaba crear el mando único policial, que no prosperó particularmente debido a dos cuestiones.

Por un lado, que para entonces era ya más que evidente el fracaso de la guerra que el general de la casaca huanga le había declarado al narcotráfico desde su natal Michoacán, y por otra parte la sospecha de que el casi siempre achispado inquilino de Los Pinos pretendía hacer del mando único una herramienta de freno a la repulsa ciudadana y de control político a favor de su Partido Acción Nacional.

Una vez en la Presidencia de la República el mexiquense Enrique Peña Nieto, retomó el tema de la reforma de seguridad pública, a partir de la demanda surgida en el seno de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), luego de que consensaron y logran la aceptación de tal esquema del mayor número de alcaldes de 26 entidades del país.

Así lo reconoció a inicios de este año en Puebla el  secretario de Gobernación, Miguel  Ángel Osorio Chong,  adelantando que Peña Nieto enviaría al Senado la iniciativa, incluyendo por supuesto lo del mando único policial.

Además, teniendo en cuenta el rechazo a la iniciativa del calderonismo panista, el funcionario advirtió en esas fechas la necesidad de que la mayoría de los presidentes municipales estuvieron de acuerdo con sus gobernadores sobre el  mando único, para que no hubiera un nuevo fracaso en el Senado.

Cabe destacar que pocas veces una iniciativa presidencial de reforma fue respaldada formalmente por los gobernadores, como ocurrió con la que ahora comentamos, pues en su momento representantes de la Conago acudieron al Senado a entregar por escrito sus apreciaciones sobre el mando único y pedir a los legisladores que lo elevaran a rango constitucional.

 

COORDINACIÓN

POLICIACA EN CARMEN

Es del conocimiento de muchos ciudadanos, especialmente en Ciudad del Carmen, que originalmente el inexperto Pablito y la mayoría panista del Cabildo se opusieron férreamente en todo momento a aceptar el llamado mando único policial, que en realidad hasta este momento no existe, no puede existir, en ninguna parte del país, porque, como señalamos párrafos antes, el Senado de la República no lo aprobó, y en teoría sería abordado de nuevo en el próximo periodo de sesiones, junto con otros temas pendientes.

Así, no hay duda de que el Ejecutivo Estatal privilegió en todo momento el interés superior de garantizar a los habitantes de El Carmen, de manera especial de su cabecera municipal, el clima de paz y tranquilidad que merecen y que son fundamentales para su adecuado desarrollo económico, social y político, lo mismo que para mantener y atraer nuevas inversiones, máxime ahora cuando la caída de los precios petroleros ya deja sentir ahí su negativo impacto.

¿Por qué Pablito se negaba a convenir el tema con el Gobierno del Estado? Ni él, ni sus cabildantes del PAN dieron un argumento válido para la posición que mantuvieron, pero en cambio los hechos delictivos han venido creciendo en la Isla. Este año, por ejemplo, con ajusticiamientos tipo sicariales, levantones e intentos de secuestro, que pudieran ser desactivados y que están bajo investigación. El crecimiento de giros negros por la corrupción municipal, el aumento de la prostitución y la inacción del Ayuntamiento ante el desempleo que genera la caída de la actividad petrolera.

Mención aparte merece la inconfesable ambición del bizoño alcalde Pablo Gutiérrez por continuar manejando los millonarios recursos del Subsidio para la Seguridad en los Municipios (Subsemun), que el Gobierno Federal otorga a los ayuntamientos, entre ellos al de El Carmen, y su temor a perder el control de la Policía Municipal, que ha utilizado para contener algunas protestas ciudadanas por su pésimo desempeño administrativo.

Otro factor para rechazar el citado esquema de mando policiaco, que tampoco admitirá el edil ni sus cabildantes, es también la corrupción que permea a la policía municipal carmelita, como lo demostró recientemente el caso de la venta de vehículos automotrices del corralón municipal a empresas chatarreras, algunos de cuyos protagonistas están bajo investigación.

Una verdadera restructuración del mando policial en el municipio de El Carmen teme Pablito, podría dejar al descubierto otros casos de deshonestidad e incluso de infiltración de los delincuentes en la estructura operativa de la corporación. Sin embargo, si eso ocurriera y el edil es ajeno, nada tendría que preocuparle, y poner por delante el interés superior de garantizar la seguridad pública en la Isla que en teoría gobierna.

A pesar de todos esos motivos para rechazar el esquema policiaco, es de aplaudirse que el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas haya demostrado una vez más su capacidad para la negociación y el consenso, porque mediante una solución salomónica metió a Gutiérrez Lazarus al redil.

Si el mayor interés del alcalde era por el manejo del billete, no hay problema, pues mediante la firma del convenio de coordinación total en mando policiaco, no del mando único policial, el Ayuntamiento, es decir el edil, tendrá la facultad de designar al coordinador administrativo de la Policía Municipal —que no desaparece como tal para convertirse en un cuerpo estatal—.

No obstante, el interés superior de la coordinación total para que el Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de El Carmen fortalezcan acciones de prevención, vigilancia y combate a la delincuencia, para consolidar el privilegio de que Campeche siga siendo la entidad con el menor índice delictivo, queda garantizado, pues el Ejecutivo Estatal, a través de la Secretaría de Seguridad Pública, designará al coordinador operativo de la Policía Municipal.

Además, la SSPCAM organizará, dirigirá, supervisará y evaluará a los casi 200 elementos policiacos, y dotará más patrullas y equipamiento. Al césar Pablito lo que le interesa, y al pueblo, lo que merece. Ahora, la tarea inmediata tendrá que ser recomponer lo que el propio alcalde y su coordinador operativo policiaco, Guillermo Zayas González —recomendado del comisionado nacional de Seguridad, Renato Sales Heredia—, descompusieron, enredaron y complicaron en apenas cuatro meses.

 

MAL MOMENTO PARA EXACERBAR FANATISMO

Nacido en Yahualica de González Gallo, Jalisco, el obispo de Campeche, José Francisco González González, está plenamente identificado con el tema de la Guerra Cristera que se registró en nuestro país en su época más cruenta de 1926 a 1929, con saldo de al menos 250 mil muertos. Y sabe a la perfección que la exacerbación del fanatismo, es arma letal que las agrupaciones religiosas han sabido utilizar a lo largo de la historia para la defensa de sus intereses.

Por eso es que algunos grupos católicos ven con preocupación la nueva andanada que González y González pretende lanzar contra las instituciones públicas.

Al igual que en aquellos meses previos al estallido de la Guerra Cristera, cuando la Iglesia Católica en México pretendió reunir dos millones de firmas para pedir una reforma constitucional que les devolviera sus privilegios y prebendas económicas, ahora González y González ha convocado a una serie de actividades —entre ellas recolectar firmas— para tratar de abortar el nacimiento en Campeche de las leyes que brinden seguridad a las personas del mismo sexo, al reconocerles su derecho al matrimonio e incluso a la adopción.

Auto investido con el manto de la moralidad y las buenas costumbres —al menos de dientes para fuera, porque algunas probanzas lo hunden—, el obispo campechano de origen jalisciense está pasando por alto importantes ordenamientos tanto religiosos como civiles, al intentar mover las aguas y porque pretende promover un estallido social de dimensiones aún impredecibles.

De entrada, González al cuadrado ignora que la rebelión cristera no contaminó a los católicos campechanos. Los llamados a quemar edificios públicos, a no pagar impuestos, ni consumir bienes y servicios proporcionados por las instancias gubernamentales, como la gasolina por ejemplo, tampoco obtuvieron aquí mucho eco, de manera que será muy difícil que su llamado a la sublevación pueda tener éxito.

José Francisco desconoce también la elemental interpretación del apotegma cristiano de “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, y cual si fuera ayatola islámico, sueña con unir en su persona los poderes políticos y religiosos, los terrenales con los celestiales, para decidir él y nadie más que él, qué leyes se pueden aprobar y cuáles no.

Si tanto rencor le guarda el obispo jalisciense a las personas con orientaciones sexuales diferentes, entonces debería iniciar con exhaustiva revisión de los gustos y preferencias de aquellos que le rinden pleitesía y se encuentran bajo su mando, pues cada vez se van amontonando más los testimonios de personas que aseguran que hay muchos curas con tendencias sexuales ajenas a las que defiende, pondera y valora.

Lo peor es que esos personajes que se pusieron la sotana por causas diferentes a las de su convicción religiosa, prefieren satisfacer sus gustos y preferencias íntimas con menores y pubertos que son conducidos a la Iglesia a aprender valores religiosos y éticos, y en lugar de eso se encuentran con pervertidos sexuales, a quienes González no toca ni con una recriminación.

Parecería incongruente esa manera de juzgar con criterios diferentes a un mismo tipo de persona (homosexuales laicos y homosexuales curas), pero esa es una característica psicológica común de quienes se sienten más allá del bien y del mal.

El obispo González sabe que el Poder Legislativo de Campeche está obligado a acatar un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para homologar las leyes en materia de matrimonio igualitario y derecho a la adopción, y por ello parece que será estéril su llamado a prender la mecha de un nuevo conflicto religioso similar al que incendió la zona del Bajío y estados circunvencinos (Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Querétaro principalmente) entre 1926 y 1929 y que enlutó a decenas de miles de familias mexicanas, en su inmensa mayoría, de muy escasos recursos económicos.

Y si de por sí es ilógico que el obispo González llame a luchar contra una ley local que solo pretende homologarse a la que ya impera en el ámbito federal, más lamentable resulta comprobar que la perversidad de ese llamado al levantamiento popular pretende cimentarse en el lamentable incremento de la ola delictiva que se ha registrado en casi todo el país y algunas zonas muy focalizadas de la entidad, como Ciudad del Carmen.

Con la perversidad del sofista que sabe engañar y manipular para favorecer sus intereses, el obispo José Francisco apela al respeto a los valores familiares, pero nada ha hecho en contra de sacerdotes plenamente identificados que no solo pisotearon esos mismos derechos, sino que destruyeron vidas y reputaciones con sus acciones desviadas en perjuicio de menores de edad.

Lamentable, sin duda alguna, que quien predica desde el púlpito el respeto a la paz, esté alentando bajo el agua sublevaciones populares y exacerbando fanatismos religiosos que no conducirán a nada bueno. Ojalá que recapacite. O lo hagan recapacitar. La ley es pareja.

 

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA.

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