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HORIZONTES

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Por: Tere Mora Guillén

Los seres humanos fuimos dotados de dos herramientas maravillosas como son nuestras manos, con ellas durante miles de años hombres y mujeres han realizado desde pinturas rupestres, que nos dan idea de cómo eran las antigüas civilizaciones, hasta herramientas de cerámica, barro o metal, que vemos en los diversos museos. Las manos, tejedoras de telares y de sueños, de lienzos, pinturas, esculturas y grabados; que en ocasiones son incluso lengua en el idioma de los sordos; manos que amasan el pan, que arrullan a un recién nacido bajo las estrellas; manos que al juntarlas contribuyen a realizar nuestras plegarias al creador; manos que en ocasiones son usadas lastimosamente para herir, golpear, fabricar armas y lastimar a seres de su misma especie, y a los de la naturaleza, que si bien quizá no razonan como el ser humano, muestran más piedad por sus crías, defienden a sus amos y son sumamente agradecidos.

Lo anterior viene al caso porque recientemente en el Parque Nacional de Nairobi, el gobierno de Kenia realizó la quema simbólica de los colmillos arrancados a unos 6 mil 700 elefantes por cazadores furtivos. Un total de 105 toneladas de marfil (el equivalente al 5% de las existencias mundiales), apiladas en enormes piras, fueron pasto de las llamas en un gesto del gobierno de dicha nación, para demostrar su compromiso en la lucha para salvar la población de elefantes, combatir la caza furtiva y el tráfico de marfil.

Aunque casi todos los países han acatado formalmente la veda internacional para el uso del marfil, decretada en 1989, la demanda sigue creciendo en Asia, forzada por la nueva riqueza de China.

Según Bryan Christy, de la National Geographic, “el marfil ilegal incautado representa apenas una fracción del volumen contrabandeado, y la cifra de decomisos se ha elevado, prueba de la existencia de sindicatos contrabandistas organizados”.

En el período 1989-2011, fueron decomisados casi un millón de kilos de marfil en 10 naciones asiáticas, con China como líder en las estadísticas.

Hay quienes afirman que “cada año mueren 25 mil elefantes con la única finalidad de producir objetos religiosos con sus colmillos”.

La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) dice que Filipinas es meramente una escala en la ruta del marfil destinado a China.

El comercio de marfil en Filipinas, aunque relativamente reducido comparado con el de China, es una actividad comercial centenaria y escandalosamente visible.

Nada ayuda por ejemplo que los monjes budistas, digan que el marfil ahuyenta los espíritus; es por ello que llevan consigo y comercializan todo tipo de amuletos y colgantes, fabricados con marfil de elefantes, que se constituyen en el símbolo tailandés venerado por el budismo.

Los talladores de Phayuha Khiri y Surin, son los más famosos de Tailandia, y blanco de casi todas las investigaciones sobre el tráfico de marfil en ese país.

En Surin, se puede comprar todo el marfil y la piel de paquidermo que se necesite, pese a que Tailandia ha prohibido el comercio internacional de elefantes.

La corrupción filipina es tan grande que, en 2006, el departamento de vida silvestre presentó una demanda judicial contra importantes oficiales aduaneros que habían perdido varias toneladas de marfil decomisado.

En las fábricas chinas de tallado de marfil de Beijing, se producen imágenes como Fu, Lu y Shou, divinidades de la muerte, el dinero y la longevidad, y Kwan Yin, deidad budista de la misericordia.

Cuando se impuso la veda mundial a la comercialización del marfil, estadounidenses, europeos y japoneses consumían 80 por ciento de las existencias mundiales del marfil tallado.

En la actualidad es fácil estar de acuerdo en que China es villano número uno, en el contrabando del marfil, y de hecho, en la última década, se ha visto implicada en más decomisos importantes que cualquier otra nación no africana.

Por primera vez en muchas generaciones, los chinos pueden aspirar a un futuro de riqueza y darse el lujo de evocar su pasado deslumbrante.

Es evidente que la autoridad internacional Cites ha fracasado en el intento de limitar el comercio ilícito del marfil en el mundo, ya que en estos días es regulado casi exclusivamente por la oferta y la demanda del mercado transnacional, ayudado por los actos de corrupción estatales en los países consumidores.

Lo anterior refiere que el futuro del elefante que es utilizado como transporte y por años fue objeto de espectáculo circense, sólo dependerá de la voluntad política de los países productores de marfil, que tienen en sus manos el destino de las poblaciones de los paquidermos en peligro de extinción.

De tal forma el creador nos dio dos manos con el noble propósito de bendecir, acariciar, redactar un poema, tocar un instrumento musical, orar, crear una obra de arte, acariciar, enseñar, curar a un enfermo, expresarnos, dar vuelta a la página de un libro. Sin embargo como ocurre con los dones que nos fueron concedidos, hemos hecho mal uso de ellos a diferencia de los animales que en ocasiones parecieran ser más inteligentes, tener mayor empatía y conciencia que muchos seres que de humanos nada tienen.

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