Tribuna Campeche

Diario Independiente

A los de la CNTE

Ciudadanos trabajadores de la educación agrupados...

Ciudadanos trabajadores de la educación agrupados — ¿debo decir escudados? — en la CNTE:

Yo no me atrevería a denominarlos a todos como seudo profesores, aunque no dudo nada de que sí los hay entre ustedes, ya que al auto manejar su propia administración laboral nada garantiza que sus secretarios de trabajo, autorizados por sus líderes principales, no hubieran comercializado con las plazas de trabajo que controlaban.

Pero no dudo nada en llamarlos vándalos y retrógradas de la educación, y hasta delincuentes.

Nadie que sea sensato podría negarles a ustedes el derecho que tuvieron para formar un grupo disidente del SNTE, por los motivos que fueran. Pero también nadie podría creer que, en su momento, ustedes no supieran que al tomar esa decisión sabían que sus derechos y obligaciones laborales no serían diferentes a los que tenían dentro del SNTE.

Que también tenían el derecho de crecer para lograr ser mayoría y entonces obtener la titularidad del contrato colectivo de trabajo, pero que en tanto no lo lograran serían una especie de satélite del grupo mayoritario, pues carecerían de personalidad jurídica-sindical para hacer pactos laborales de cualquier índole con el patrón —la SEP— ó cualquier autoridad civil de los tres órdenes de gobierno.

Y si lo lograron por debilidades del mando gubernamental, por coacción o por intereses mutuos ajenos a la educación, esos pactos o tratos solo tenían vigencia legal hasta que quien se los concedió concluyera su mandato.

Si así lo hicieron, ustedes y esos rapaces gobernadores son, por lo anterior, sujetos de aplicación de la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos y de otras leyes, porque incurrieron en delito por el mal manejo de  dinero público y, lo que es peor, contra la buena educación a que tienen derecho miles de estudiantes de los que desafortunadamente son ustedes sus maestros frente a grupo.

No sé qué clase de civismo impartieron antes, pero lo que es ahora, con ese inusitado descargo de ira contra instituciones, vías de comunicación y saqueo de negocios, ya no podrían ocultar su característica nata de energúmenos.

Por último, quiero que sepan que no hablo a partir de información verbal, escrita o visual, de sus atrocidades. Yo también estudié en una escuela normal rural, en períodos no continuos acumulé 12 años como docente y durante algunos años estuve inmerso en la lucha por la sindicalización de los técnicos y profesionistas de Pemex. Es decir, sé bien de qué escribo ahora.

Fernando Almeyda Cobos