Tribuna Campeche

Diario Independiente

Debacle del club de los pluris

La derrota del Grupo Carmen en el pasado proceso electoral del Partido Acción Nacional en la entidad

La derrota del Grupo Carmen en el pasado proceso electoral del Partido Acción Nacional en la entidad, los obliga necesariamente a reacomodar –o a renovar– sus piezas en la Isla. De igual forma, la reelecta presidenta estatal, Yolanda Guadalupe Valladares Valle, sabe que no es momento de triunfalismos ni de cobrar facturas acumuladas durante esta breve campaña interna.

Es momento de anotar en la agenda los pendientes y poner asteriscos a algunos nombres que, a pesar de que se la jugaron en el bando contrario, pudieran representar en el futuro alguna garantía de atracción de votos.

Por ejemplo, no puede Yolanda Valladares aferrarse exclusivamente a sus dos  principales operadores carmelitas: Hermilo Arcos May, quien asumió la función de secretario general, y Jorge Nordhausen Carrizales, que tiene como peor lastre las animadversiones de su padre, el exsenador Jorge Rubén Nordhausen González.

Fue éste quien presumió en redes sociales que luego de “su éxito” el pasado domingo, su junior se hará cargo de la coordinación estatal de la precampaña de Margarita Zavala, algo que no está en sus manos decidir y que tampoco representa un gran empuje político al chamaco, que ciertamente ha dado muestras de no cometer las torpezas de su progenitor.

Lo que vaya a suceder con el futuro del panismo carmelita no dependerá del resultado de la elección pasada. Ciertamente no pudieron quitarse la imagen de corrupción y desaseo que se han labrado, pero también es de reconocerse que si bien perdieron una batalla, no quedaron aniquilados.

Aún controlan ese importante bastión del blanquiazul campechano y tienen el respaldo de cuatro de los cinco alcaldes emanados del PAN, de manera que por lo menos como grupo de presión, seguirán teniendo fuerza pero están obligados a renovarse.

De entrada, deberán dejar de utilizar el chantaje para obtener posiciones plurinominales y ponerse a trabajar. Buscar cargos de elección popular y ganarlos en las urnas realizando trabajos de posicionamiento que les permitan presumir de una popularidad real. La pasada elección confirmó que ni en su casa los quieren. Perdieron hasta en su propio municipio al tratar de manipular a su militancia.

Por eso es que el “club de los plurinominales”, que en realidad son los panistas carmelos que apoyaron a Jorge Luis Lavalle Maury, tendrá que conformarse con aspirar a candidaturas de mayoría. Digamos pues que el derecho al reparto de las pluris se los quitó, precisamente, la militancia.

Ya sabemos que Jorge Rosiñol Abreu soñaba con llegar a la senaduría de primera minoría que actualmente usufructa Lavalle Maury, pero a esa posición también aspira la hoy diputada federal Rocío Matessanz, cuyo principal lastre es su esposo. Los mismos nombres para los mismos puestos.

Es algo que deben entender los Rosiñol, Mendoza Vior (el hombre detrás de Pablito Gutiérrez), los Del Río, y el mismo Shebo Calderón, su militancia está harta de ellos y tendrán que ajustarse a un nuevo acuerdo con ellos, que son quienes les dan su voto y les consiguen nuevos votantes.