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Empatía: emoción social

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La palabra empatía es de origen griego “empátheia”, y  significa emocionado.

Es el valor positivo de una persona, que le permite relacionarse con otras con facilidad y agrado; es la relación que permite el equilibrio interpersonal convertido en una mayor colaboración y entendimiento, entre los individuos que constituyen una sociedad.

Esa es la virtud a la que hay que atribuirle el dinamismo del gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, que despierta el deseo de participar, de actuar y contribuir para crecer en grande entre los campechanos.

La empatía es la habilidad personal, que al dar certeza, reafirma convicciones y genera motivación y perspectivas, con carácter y objetivos claros en la solución adecuada a los problemas que se pulsen. En ella está la capacidad de saber escuchar a los demás, de no restarle importancia a nada, de no dejarse influenciar por ningún prejuicio y procurar —como aquí se hace— la convivencia con el pueblo.

La dualidad entre gobernante y gobernados se entiende mejor con un alto nivel de empatía, para comprender de forma objetiva y racional lo que es mejor para el Estado, plenamente conscientes que esa condición anímica propicia la armonía social.

La empatía es el sentimiento que nos hace más humanos, que nos identifica y que resulta indispensable en la relación pueblo-gobierno, en donde al irse observando los resultados que se van obteniendo, se presta más atención, colaboración y apoyo en la solución de los problemas, no sólo con la preocupación sino con la disposición de la participación.

Ese es el impulso como sello distintivo de estos tiempos, en los planteamientos, alternativas, gestiones y soluciones que avala la ética política.

La emoción social de la administración actual se adapta, y actúa en consecuencia en el cumplimiento de las responsabilidades que se le han conferido, haciendo lo correctamente conveniente a efecto de consolidar los cambios positivos de las condiciones sociales; cuestión que nos permite reflexionar: si no se tiene empatía y no se cultivan las relaciones personales efectivas en las diferentes instancias de gobierno, se acaba “nadando de muertito” y no se llega muy lejos.

Cabe hacer mención que el uso institucional de la empatía, ha hecho que se abran las puertas y que fluyan los apoyos; para nada se equivocan quienes en el ejercicio de la política tienen en la empatía una cualidad esencial.

No ha sido mera casualidad lo que propios y extraños hemos observado, la empatía del gobernador Moreno Cárdenas le ha permitido traspasar los límites convencionales establecidos, y al mismo tiempo construir las nuevas relaciones  que por su propio peso se han traducido en beneficios tangibles para el Estado.

En un año —a cumplirse el 15 de septiembre—, el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas ha demostrado lo que se puede lograr cuando se tiene la emoción social que da la empatía.

 

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Jorge Manuel Lazo Pech

 

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