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Batalla entre el saber y el poder

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En la arena de la cultura, los medios se han vuelto constructores de sentido y significación; construyen el imaginario social, imponen representaciones, son instrumento de consensos políticos, promueven prácticas comunicativas, teatralizan el poder, construyen y refuerzan comunidades de significación y moral, establecen negociaciones sociales, hacen visibles las diferencias y las desigualdades. Los medios, en el contexto global, se han vuelto actores claves en el funcionamiento social.

La reflexión del Consejo Nacional para la Enseñanza de la Investigación en Ciencias de la Comunicación, en voz de Jorge Alberto Hidalgo Toledo, sin duda va más allá de la visión parcial y limitada de ser un medio de información. Estos son al mismo tiempo constructores de identidades y perfiles, marcan pautas, definen personalidades, edifican fortalezas y derriban hasta a quienes están encumbrados en el poder.

Cada medio impone y pone sus condiciones, como se ve en la arena de la globalización de la comunicación. Las personas dejaron de ser audiencias para convertirse en consumidores. Parafraseando al investigador Frederic Jameson, desde los medios hoy se negocia la relación entre los grupos, se encuentra significado a la vida.

Es a todas luces una realidad; se consume todo lo que a criterio de la audiencia es de su muy personal gusto, y como cita Vicente Rojo en su texto Sueños Compartidos: “el respeto al gusto ajeno es la paz”.

Vale la pena hacer un alto en el camino, y apoyarse en los contenidos críticos de expertos para establecer un diagnóstico sobre el tipo de periodismo que tenemos; los derechos sociales de las audiencias, las nuevas tendencias informativas, la protección de los informadores, la defensa de la libertad de expresión, la intolerancia en redes sociales y el futuro de la enseñanza de la comunicación.

Un buen grano se plantó. La ilustro con la parábola de la semilla de la mostaza: “un hombre tomó y sembró en su campo; es la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas”.

En la escuela de Ciencias de la Comunicación del Instituto Campechano, ese árbol con ramas fuertes como la del roble hospeda a jóvenes decididos a ser hoy mejor que ayer, y mañana mejor que hoy.

De cara al ejercicio periodístico que les toca vivir. Las nuevas generaciones deben revalorar la enseñanza como camino y herramienta para enfrentar la nueva era digital, y en esta sociedad instantánea es mejor cocinarse con buen hervor en una olla de barro, que en la rapidez de un microondas. El crecimiento personal es lento, seguro y garantiza vivir en un paraíso; disfrutar de la comodidad y complacencia no es buen camino para el éxito.

Ahora, desde las pantallas, redes digitales, radio, se ve el mundo y se vive la vida. Somos consumidores desbocados. Hay que enseñar a convivir con un sujeto interactivo de la comunicación individualizada, autoproducida, personalizada, interconectada, ligera, abierta.

Es la gran guerra de contenidos, la batalla en la sociedad de la información. Ante esa nueva realidad se hace necesario actualizar y enseñar a mirar la comunicación con una actitud más crítica, para librar las hostilidades entre el saber y el poder, y en el mapa del conocimiento encontrar la dirección de la decisión, deseo, determinación y disciplina, para honrar las raíces y alas que nos dieron para lo que se nació: ser triunfadores.

Candelario Pérez Madero

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