Inicio»Opinión»La nueva pesca

La nueva pesca

0
Compartidos
Google+

Ligado al mar, nuestro pueblo ha transitado de la riqueza camaronera del siglo pasado a una condición compleja en nuestros días. La pesca tradicional del camarón decayó abruptamente por la presencia de Pemex y sus instalaciones marítimas, precisamente ahí, en los sitios de mayor producción del crustáceo.

La nación impuso, al destino de los camaroneros, la importancia estratégica del petróleo. Y  aunque lo nieguen las instituciones, Pemex es causa de las bajas capturas subsiguientes.

Un gran logro es haber convencido al presidente de la República para que la denominada “zona de exclusión” sea abierta a la pesca, y con eso los pescadores vuelvan a pescar donde estaba prohibido. Es un logro histórico que el gobernador del Estado haya pasado encima de prejuicios e intereses federales, y de las mafias burocráticas para lograr dicha apertura.

Sin embargo, hay dilemas y decisiones importantes que se deben superar en este proceso. La apertura por sí misma no nos garantiza que los índices de captura de especies caras aumenten, no al menos del camarón rosado y sus diversas presentaciones. La razón es sencilla: en el lecho marino yacen miles de kilómetros y toneladas de tubería y residuos que las plataformas dejaron, y eso, sencillamente eso, no permite que los barcos camaroneros corran en pos de la otrora riqueza camaronera, so pena de romper sus equipos y las pérdidas consecuentes.

Todo apunta hacia la pesca de mediana altura y a la utilización de métodos amigables con los ecosistemas, situación para la que Campeche requiere infraestructura inmediata, pues esa pesquería no ha sido desarrollada en el Estado.

Ojalá el gobierno local pueda defender el interés campechano para que las nuevas embarcaciones no se construyan en Yucatán sino en Campeche, amén de que las inversiones convenidas con las fuentes de financiamiento que se pacten, sean para beneficiar al sector social y no a los empresarios que explotan a los pescadores con sus prácticas monopólicas y su gandallez.

Aquí reside un gran dilema para el nuevo titular de la Sepesca; accede al chantaje de los apellidos e intereses de los ricos que no invierten su dinero sino el capital del sector público, o hace lo correcto apoyando a los pescadores y sus familias que son los más.

La confianza depositada en él debe traducirse en el surgimiento de numerosos astilleros campechanos, y de numerosos pescadores dueños de sus propios medios de producción. Cuidado con los multimillonarios que han hecho de los pobres las fuentes de sus inmensas riquezas.

Noticia anterior

Acusan sin bases: May

Siguiente noticia

Está Gutiérrez en problemas: síndico