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La Corte se come millones

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Entresemana

 

Una información dada a conocer por el periódico capitalino Excélsior en octubre, llama poderosamente la atención, porque alude al gasto que tan solo en comidas y bebidas tiene la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el cual tiene un promedio de 15.3 millones de pesos en los últimos dos años.

De acuerdo con el oficio DGRM/4378/2016 de la Dirección General de Recursos Materiales de la SCJN, el consumo de los 11 ministros ascendió, en 2015, a dos millones 352 mil 754 pesos. Es decir, 16 por ciento del presupuesto para la alimentación de los tres mil trabajadores de la Corte.

Hay tres comedores para el uso exclusivo de los 11 ministros, quienes entre 2010 y 2016 han gastado 15 millones y medio de pesos en comidas y alcohol. En 2015 el gasto total de la SCJN para alimentos ascendió a 14 millones 516 mil 229 pesos y en 2016 es de 16 millones 195 mil 540 pesos, un promedio anual de 15.3 millones.

Según la propuesta de Hacienda, el Poder Judicial —integrado por la Corte, la Judicatura y el Tribunal Electoral– recibiría 12 mil millones de pesos más para 2017 en comparación con 2016, lo que para el especialista Alberto García es un exceso por ser un Poder poco transparente.

Del total del presupuesto de alimentos de la SCJN en 2015, el 16 por ciento lo gastaron los 11 ministros, y el restante 84% fue para las comidas de cerca de tres mil  trabajadores.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación destinó el año pasado un presupuesto para alimentos de todo el personal en las instalaciones de la Corte por 14 millones 516 mil 229 pesos, de los cuales los ministros ocuparon dos millones 352 mil 754 pesos, es decir, 16% del total destinado lo consumen solo 11 personas y el restante 84% es para cerca de tres mil personas que ahí laboran.

Para 2016 se destinó para toda la Corte un presupuesto para alimentos de 16 millones 195 mil 540 pesos, de los cuales, a la fecha, los 11 integrantes del alto tribunal han gastado un millón 39 mil 869 pesos. En este ejercicio fiscal se destinaron a la SCJN cinco mil 87 millones 491 mil 930 pesos.

Al comedor principal ingresan diariamente meseros con bandejas o carritos para transportar la comida y las bebidas que los ministros, ya sea en solitario o acompañados degustan. Incluso, los meseros llevan hasta el Salón del Pleno o a alguna de las dos salas, agua, café o galletas para que mientras se desarrolle la sesión, los ministros las consuman.

Según un informe del Alto Tribunal en posesión de Excélsior, por concepto de alimentos y bebidas como agua y jugos, en cinco años y medio se han erogado 14 millones 797 mil 756 pesos, mientras que para vinos y licores se han destinado 655 mil 796 pesos.

En el oficio interno DGRM/4378/2016 de la Dirección General de Recursos Materiales de la SCJN se detalla que el gasto en alimentos y bebidas “se realiza en productos alimenticios como agua, carne, pollo, pescado, abarrotes, frutas, verduras, pan, tortillas, refrescos y salchichonería.

En el documento también justifica que el desembolso por concepto de bebidas alcohólicas se destinó “en su mayoría para eventos de fin de año, recepciones oficiales y eventos especiales”.

Y es que dentro del reparto financiero aprobado, existe la partida presupuestal 22104 para “las asignaciones destinadas a la adquisición de todo tipo de productos alimenticios y bebidas que requieran las áreas de la Suprema Corte para llevar a cabo sus funciones de impartición de justicia.

Además hay otra partida, la 22301, destinada solamente a la adquisición de todo tipo de utensilios necesarios para proporcionar el servicio de alimentos, tales como vajillas, cubiertos, baterías de cocina, licuadoras, tostadoras, cafeteras, batidoras, vasos, charolas, sacacorchos, abrelatas, refractarios, molinos domésticos, básculas y demás electrodomésticos.

Desde enero de 2010 hasta agosto de este año, el máximo tribunal del país ha reportado, en sus listados sobre el estado del ejercicio del presupuesto, gastos por dos millones 202 mil 430 pesos en utensilios para el servicio de alimentación.

El año del Bicentenario del Inicio de la Independencia fue cuando más desembolso registró la Corte, con un total de 600 mil 320.76 pesos; le sigue 2011, con 291 mil 725.72 pesos y posteriormente 2014 con un gasto de 274 mil 176.14 pesos.

La Oficialía Mayor de la Suprema Corte reporta que los ministros con el mayor gasto en alimentos son José Ramón Cossío, quien desde 2010 a la fecha ha erogado un millón 420 mil 247 pesos; le siguen los ministros en retiro Olga Sánchez Cordero y Juan Silva Meza, quienes hasta 2015 gastaron un millón 224 mil 847 pesos y un millón 123 mil 191 pesos respectivamente.

No muy lejos de ellos se encuentra el presidente de la Corte, Luis María Aguilar, con un desembolso de 997 mil 438 pesos desde diciembre de 2009.

Los ministros que menos han usado recursos de la SCJN en este rubro son Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien desde diciembre de 2012 ha gastado 351 mil 316 pesos; Fernando Franco González Salas, quien ha usado 389 mil 610 pesos y Alberto Pérez Dayán, quien ha ocupado 586 mil 67 pesos.

Al interior del edificio sede de la SCJN existen comedores para el servicio exclusivo de los ministros y de sus invitados: el comedor Ignacio L. Vallarta, que puede albergar entre 8 y 12 personas en mesa redonda o 40 personas en mesa rectangular, es utilizado para reuniones privadas y visitas de cortesía.

El comedor de ministros Miguel Domínguez tiene espacio de hasta 40 lugares en mesa rectangular y en la sede alterna de la SCJN el comedor Manuel Crescencio Rejón es utilizado para almuerzos y desayunos, tiene una capacidad de hasta 20 personas. Para el servicio a los ministros y a los trabajadores fue creada la Dirección de Comedores, en la que laboran 29 personas.

Como bien expresa el especialista Alberto García, es un gasto excesivo en un poder que es poco transparente. Aún más, pese a los recortes considerados por el Gobierno Federal, la propuesta de presupuesto para el próximo ciclo fiscal le considera una tajada mayor. Qué bien. Que otros se aprieten el cinturón, menos los impartidores de justicia.

Pero no todo queda ahí. El Consejo de la Judicatura (CJF), que administra más de 800 juzgados y tribunales federales, solicitó para el próximo año un presupuesto de 67 mil millones de pesos, 11 mil millones de pesos más que lo obtenido en 2016, o sea un incremento del 20 por ciento, y significa el doble de lo que ejerció en 2012.

Lo inaudito es que en los cuatro años previos ha tenido un subejercicio, o sea no gastó más de ocho mil 600 millones de pesos, de los que al menos dos mil millones de pesos están depositados en un fideicomiso bancario. Mediante esta argucia legal impiden que los recursos regresen a la Tesorería de la Federación por no haber sido ejercidos.

El argumento para pedir mayores recursos operativos es que se ha cuadruplicado el trabajo de la justicia federal desde 1995, porque estiman que este año atenderán 1.4 millones de expedientes. Alienta las promociones la Nueva Ley de Amparo, que desde 2013 hace extremadamente fácil promover estas demandas.

Por primera vez de 2015 a 2016, el CJF obtuvo de la Cámara de Diputados todo lo que pidió. Alcanzó un incremento de 26.8 por ciento, y esa es la base para solicitar ahora casi 67 mil millones de pesos. En 2016 tiene 46 mil 77 millones de pesos para salarios y prestaciones, y si cuenta con 41 mil 584 plazas laborales, cada plaza le cuesta a los mexicanos 1.1 millones de pesos.

Nos cuesta demasiado cara la justicia, a pesar de que tarda muchísimo en llegar, si es que llega.

 

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA.

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