Tribuna Campeche

Diario Independiente

Te convertirás en lo que sueñas

Alimenta al lobo correcto

Candelario Pérez Madero

Nunca dudes de tu potencial. Tu nobleza interior no tiene fin. Confía en ti ciegamente. No tienes límites. El honor y la hidalguía son el cimiento de todo ser humano, que es integral, que aporta 99 por ciento de transpiración y uno por ciento de imaginación.

Y a propósito de estos días, los muertos vivientes están entre nosotros pero no disfrutan, reprochan pero no aportan, atienden pero no escuchan, piden pero no dan.

Por eso es importante encontrar a personas determinantes, que no se rinden, que caen y se ponen de pie, que sus errores los convierten, no en fracasos, sino en aprendizaje, en experiencias innovadoras con las cuales uno se cuestiona: ¿Hay dos lobos interiores en nuestro ser, cuál ganará?

Y las potenciales respuestas son: al que alimentemos mejor, con sabiduría, amor, paz y generosidad, o al que se le nutra con odio, rencor, codicia y egoísmo.

Ante la dificultad hay que crear ideas, porque estar hincados esperando limosna es muy fácil, y si a pesar de ello no te gusta lo que recibes, fíjate en lo que ofreces.

Los problemas de la vida crean angustias, rompimientos matrimoniales, separación de hijos y se cae en redes de vicio, situaciones extremas que aumentan los índices de suicidio.

Aunque no se ve, la esperanza existe. El destino lo elegimos, serás lo que tú quieras ser. Lo dice Martin Luther King: “Si no puedes volar, corre; si no puedes correr, camina; si no puedes caminar, gatea; pero no dejes de avanzar”.

Hay que ser como la sangre de nuestro cuerpo, siempre en movimiento, generando vida.

En esta vida está prohibido rendirse, respira hondo y sigue hacia adelante. La vida no es la grandeza de lo material, acumular fortunas y gozar de lo que da el dinero es sentir el latido de tu corazón y cada respiro que se da.

El ideal de muchas personas es vivir cómodamente, en el confort del placer, aportando el mínimo esfuerzo, quienes lo ven de otra manera entienden la frase del rey del fútbol, el brasileño Pelé:

“El éxito no es un accidente, es trabajo duro, perseverancia, aprendizaje, estudio, sacrificio y, lo más importante de todo, amor por lo que estás haciendo o aprendiendo hacer”.

Y, si ni así se entiende, Muhammad Ali, boxeador estadunidense, da un gancho al hígado: “Los campeones no se hacen en los gimnasios, están hechos de algo inmaterial que tienen muy adentro de ellos. Es un deseo, un sueño, una visión. Si odias lo que haces piensa, no renuncies. Sufre ahora, y vive el resto de tu vida como un campeón”.

En lo que piensas y sueñas, en eso te convertirás. Cuando tienes razón nadie lo recuerda, cuando estás equivocado nadie lo olvida. La ingratitud, dijo Napoleón, es más duro que los reveses de la fortuna. Es lo de menos, recuerda: Si vas a tirar la toalla, que sea porque ya te secaste la frente para seguir luchando.