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Conducta de transformación

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Palabras prestadas

 

“Jamás rendirse” es buena filosofía de vida para darle rostro a las dos grandes fortalezas del coaching: Crecimiento personal y profesional, y alcanzar una conducta de transformación. “El éxito nunca tendrá el mismo valor, si no dejamos camino para los que vienen detrás compartiendo los mismos sueños”, Manuel Sotomayor.

El desarrollo de las capacidades y habilidades crean poder, y cuando la mente es apta se adapta a circunstancias inimaginables, a entornos con los cuales se puede desarrollar la mejora continua; todo está en nuestro interior, en realizar una y otra vez los retos, para que lejos de ser un acto de heroísmo sea un hábito de crecimiento personal.

Lo diferente y desconocido crea desconcierto, pero también nueva oportunidad de hacer más de lo acostumbrado. Por ejemplo, Albert Einstein dijo: “Si quieres llevar una vida feliz átala a una meta, no a una persona o a un objeto. Ponerse desafíos.

Sotomayor Landecho, sostiene que “En la vida difícilmente alguien te enseñará a conocerte y a desarrollar tu potencial mental. La mayoría de las grandes mentes han desarrollado ese autonocimiento, mediante proceso reflexivo para conocer cualidades y  fortaleza mental, superando grandes obstáculos con una sola idea: Jamás rendirse”.

Agrega que el tiburón blanco es una clara muestra del deseo de supervivencia; no se detiene, si lo hace, se hunde y muere. En la vida es igual, si el marasmo se impone en uno, es señal de tirar la toalla, bajar la guardia, arrodillarse. Así lo dice la filosofía de vida: Detenerse nunca, avanzar siempre; rendirse, jamás.

La gente positiva cambia el mundo, transforma la calamidad en oportunidad, mientras que la negativa la mantiene como está: en quietud total. Por ello para alcanzar algo que nunca has tenido, tendrás que hacer algo que nunca hiciste.

Detenerse es bueno en los mejores momentos de la vida. Edith Wharton escribió: “Hay dos maneras de difundir la felicidad, ser la luz que brilla o el espejo que la refleja”. Confucio lo señaló en su momento, “no importa tu paso lento, pero no te detengas”. Si no vuelas, corre; si no corres, camina; si no caminas, gatea; pero no dejes de avanzar, esa es la clave del éxito.

Ganar, ser triunfador no es hacer la tarea de la escuela, es aprender más por iniciativa propia, ser autodidáctica para convertir a las nuevas generaciones en pensadores competentes, exploradores del conocimiento, y esa marca individual de aprendizaje se convierta en la mejor bandera del potencial mental que se puede alcanzar cuando uno no se da por vencido.

De la web: “El concepto de adaptación puede tener varios significados: No hay mejor prueba de que las especies están adaptadas a su ambiente. Por ejemplo,  las ballenas se asocian al mar,  los nopales al desierto, los pingüinos al frío.

Entonces, no hay pretextos para dejar de avanzar, aclimatarse a la nueva realidad, poner el extra para ser personas extraordinarias, con liderazgo y dirección, y hacer de cada persona un verdadero arquitecto humano capaz de volar hasta el infinito y más allá.

 

Candelario Pérez Madero

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