Inicio»Opinión»Nuevo esquema para puente

Nuevo esquema para puente

0
Compartidos
Google+

Contrario a lo que muchos creen, el endeudamiento que el Congreso del Estado aprobó contratar a la administración que encabeza el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, para construir el puente que sustituirá al de la Unidad, no será un derroche, sino una verdadera inversión a favor de los campechanos.

Cuando el Ejecutivo Estatal anunció que enviaría a la Cámara de Diputados local una petición de autorización para contratar endeudamiento, surgieron por lo bajo y casi de inmediato algunas voces de sospecha en el sentido de que el asunto contradecía las afirmaciones de que durante el año próximo el Estado de Campeche contará con un presupuesto más sólido que los de anteriores sexenios.

También surgieron expresiones en cuanto a que el actual Gobierno del Estado heredaría a las próximas administraciones una enorme deuda, que se convertiría en la hipoteca de importante porcentaje de las finanzas estatales, lo que, con la suma de intereses, terminaría por convertirse en pesada carga para el erario público.

Vamos a recordar un poco de nuestra historia reciente. Tras el anuncio e incumplimiento de la obra durante la presidencia panista del desempleo de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, el entonces gobernador, Fernando Eutimio Ortega Bernés, desesperado y apanicado aceptó todas las condiciones de Pemex para que la paraestatal se quedara con la concesión del que sería el nuevo puente de la Unidad.

Así inició la obra, y con el desgarriate, las irregularidades y la pérdida de vidas en que terminó el intento de la corrupta e inexperta empresa Tradeco para construir el puente, algunos consideraron que no había nada que garantizara que la reanudación de la construcción se concretara, porque la licitación estuvo a cargo de autoridades del Gobierno Federal.

Así pues, Campeche se quedaba sin puente nuevo, sin concesión y sin un activo que le permitiese proyectarse económicamente. Parecía que la isla del Carmen estaba condenada a quedarse incomunicada y a depender de las vulnerables pangas nuevamente.

Debemos reconocer la audacia del gobernador Moreno Cárdenas para renegociar los términos en los que se reanudará la obra, aprovechando parte de la estructura construida y por la cual Campeche no tendrá que pagar un centavo, además de que con el préstamo que realizará para concluir el puente, el Estado mantendrá la concesión por no menos de 30 años, convirtiéndola en nuestro activo mas importante.

El jueves 22 de diciembre, por instrucciones del gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, el secretario de Planeación estatal (Seplan), Ramón Arredondo Anguiano, disipó las interrogantes sobre el financiamiento de la obra, la cual se deberá pagar con la recaudación de los peajes diarios.

No hay duda de que la obra es de total interés no solo de los habitantes del Municipio del Carmen, y particularmente de la Isla de Tris, sino de todos los campechanos en general, y de personas foráneas que, por motivos laborales, comerciales, empresariales, profesionales, políticos y familiares, tienen alguna relación con dicha vía de transporte.

Por ello, la detallada explicación oficial del tema, dos días antes de la celebración de la Navidad de este año, de muchas maneras viene a ser un regalo virtual que abona a la transparencia en el manejo de los recursos públicos, como también a la credibilidad pública, y la confianza depositada en el gobernador.

Entonces, el financiamiento a contratar para construir el nuevo puente que unirá a Ciudad del Carmen con el macizo continental, para enlazarlo de manera más firme y segura con el sureste de la República —y especialmente con las tres entidades de la Península de Yucatán—, ¿va a ser realmente una carga para las finanzas estatales durante los próximos sexenios?

La respuesta contundente fue ¡no!, de ninguna manera, porque no se trata del sobado y casi siempre negativo esquema de solo pedir prestado para pagar el gasto corriente y que al final del periodo de gobierno se dejen hipotecadas las finanzas estatales, como sucedió en las últimas cuatro administraciones.

Como dijo el gobernador desde el arranque de su gestión, está haciendo lo que nunca otros mandatarios habían hecho, para lograr lo que antes fue impensable y por tanto imposible de concretar o aterrizar.

De esta manera, el crédito para el nuevo puente será totalmente autofinanciable.  Más claro, se pagará por sí mismo, y además, una vez finiquitado el compromiso crediticio, y ya con la obra operando, permitirá la generación de millonarios ingresos para el Estado.

Por decirlo así, será un importante negocio, pero no para engrosar la hacienda particular de un puñado de servidores públicos deshonestos o corruptos, como tampoco para una casta de empresarios o constructores, sino para beneficio único y exclusivo de los campechanos, ya que los ingresos que se generen podrán destinarse a otras obras, programas y acciones a favor del desarrollo del Estado y el bienestar de la colectividad.

¿Cómo será posible? Ramón Arredondo lo explicó con claridad y, por supuesto, evidentemente contento. Por su estado de deterioro, una vez superado su periodo de vida útil y segura, el actual puente constituye un verdadero peligro para quienes transitan por él. Por ello es urgente e inaplazable construir otro, y para ello se requieren mil 800 millones de pesos, de los cuales el Gobierno Federal aportará un porcentaje, y la otra parte se financiará mediante el empréstito autorizado por el Congreso del Estado.

Pero la buena noticia es que no implicará una carga insoportable y menos que la actual administración vaya a heredar las finanzas de próximos sexenios, pues una vez en operación el nuevo puente generará ingresos anuales por 200 millones de pesos, por lo que el crédito se saldará aproximadamente en seis años, o sea que a la próxima administración estatal —independientemente de su origen partidista— le tocará cubrir solo el monto final del endeudamiento.

Si en 10 años las arcas estatales registran ingresos por dos mil millones de pesos con el nuevo puente, cuya inauguración se prevé para 2018, “los mil 200 millones que se piden se pagan en seis años con las manos en la cintura y quedarán 24 años de explotación”.

Un beneficio adicional, según el secretario de Planeación, será que por los ingresos que aportará el puente, más los que genere el Impuesto del Dos por Ciento sobre Nómina, Campeche recibirá más participaciones federales.

¿Qué garantiza que ahora sí el puente será construido? La respuesta está en que el Gobierno del Estado estará a cargo de licitar la construcción y, por tanto, obtendrá la concesión de la operación, y recibirá los ingresos que esto genere.

Como lo mencionó Ramón Arredondo, si el puente lo construía Pemex o la Federación, el recurso por cobro del peaje pasaría a Caminos y Puentes Federales de Ingresos, y no al Gobierno del Estado, con lo que los campechanos perderían una importantísima fuente de recursos necesarios para crecer en grande.

Por ello y con una amplia visión, el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas tomó dos valientes decisiones que terminarán por beneficiar a los campechanos. Solicitar el crédito —autofinanciable— para la obra, y construir el nuevo puente para operarlo e ingresar a las arcas municipales en monto del peaje anual que genere.

¿Hay más? Sí, tampoco se pedirá prestado a la vieja usanza, sino que se licitará, es decir, se contratará con el banco que ofrezca las mejores condiciones financieras. Además, la obra tendrá una vida útil de entre 40 y 50 años, debido al tipo de tecnología y calidad de los materiales a utilizar.

Así, el gobernador Moreno Cárdenas demuestra una vez más que entre su discurso y sus hechos hay plena congruencia.

Noticia anterior

Embiste a camioneta

Siguiente noticia

Mejoran servicios de salud mental