Tribuna Campeche

Diario Independiente

Carnaval y partidos

“La vida es un Carnaval”

La C en pentagrama Almirez.— Yucatán, fuera de la Copa MX.

Diez derrotas y triunfo desconocer/ Venados eliminado,

al no poder/ Habituados los boshitos a magnificar/

Su incompetencia intentarán justificar.

Azúcar.— “La vida es un Carnaval”. Nacida para cantarle al mundo, la inmensa Celia Cruz, la reina de la salsa, engalanó nuestro Carnaval 2000 (17 años) cuando el Gobierno Municipal de Víctor Méndez Lanz.

Implacable el tiempo transcurre y este festival local que se presume el más antiguo (1532) continúa mediocre, politizado. Año tras año, más de forma que de fondo, con onerosos costos a erarios que casi todo proveen, imponen a soberanos sin más méritos que el amiguismo o recomendaciones sin trabajo alguno para merecerlo, sin aportar recursos devengados en actividad propia, promocionado al mismo Carnaval.

En suma, no hay aspiraciones para rescatarlo, democratizarlo a través de elecciones populares de los soberanos del mismo festejo anual y devolverle la originalidad de antaño que fuera auténtica feria popular, disfrutadas por familias enteras en nuestra ciudad capital con originales convivencias, bailes populares en salones coreográficos y exclusivos clubes, músicas “en vivo” por orquestas y conjuntos locales y nacionales en toldos por diversos barrios, sanos pasatiempos, paseos de carros alegóricos por la ciudad matutinos y vespertinos e incontables disfrazados día y noche, con premiaciones a los mismos en esos centros de reunión dancístico en dos sesiones: lunch baile de 13 a 18 horas y nocturno de 21 horas a cinco o seis horas del día siguiente.

Y la concurrencia colmaba los salones después del Sábado de Bando, domingo de Carnaval, lunes regional y martes después de la general Pintadera matutina y respectivo lunch baile, retornar a la nocturna “conbebencia” musical, aún con algunas muestras de pintura, pero de rigurosa etiqueta: ellas con trajes largos y ellos con traje completo y corbata, para así culminar esos cuatro días del reinado de Momo.

Y que impensado espectáculo ya en pleno Miércoles de Ceniza, el ambular de estas elegantes parejas por calles de la ciudad al retornar a sus respectivos domicilios, cual estampa del siglo 19 portando trajes completos.

Oxígeno.— Como el mismo mandatario estatal Rafael Alejandro Moreno Cárdenas está afanoso laborando, forjando sus proyectos benéficos hacia nuestra entidad —y en casi todos los renglones—, así al alimón lo deben de entender e imitar organismos similares y hasta particulares para capitalizar en su totalidad todo lo poco o mucho que poseemos en el Estado, como parte importantísima para continuar motivando al turismo en general para que su asistencia sea permanente todo el año, no solo en vacaciones escolares o de fin de año. Hay que recobrar o reforzar tradiciones como Hool, Chuiná, Ciudad del Carmen y tantas otras ya marginadas por igual que la ya en puerta y católica Cuaresma. (Otra letra C)

Los Partidos políticos en general se han aferrado al popular hábito que nos enseñara Poncio Pilatos: “¡Lavarse las manos!”. Así, en público y como criticable disculpa ¡que no merecen!, por el rapaz desempeño de sus funcionarios que en su momento nos impusieran ad ovum, casi casi como “salvadores de la patria”, y éstos ya habiendo obtenido la llave a las arcas, impunes medran con cargo y erario sin que los partidazos cuando menos simulen vigilar actuares o erogaciones, convirtiéndose en cómplices por omisión. Por esto, también deben ser sancionados como sana medida por su culpabilidad política.

Y está más que reciente el caso de la atropellada Isla de Tris (tristeza da). No terminan de fincar cargos a Enrique Iván (PRI) y Gutiérrez Lazarus tampoco acciona por los intereses de su agobiados habitantes. Crédulos en el PAN y ahí está este joven e indolente “militante” que salió peor tantito que su antecesor en el cargo, y sin que la jefa Yola cuando menos vaya a indagar por la actitud de su recomendado y a favor de carmenses.

Pregunta: ¿Por qué hay reyes el Inapam y no del Inapri o cualquier otro partido político?

Que haya salud.

Héctor M. Becerra Gratacoz