Tribuna Campeche

Diario Independiente

Eclipse en el sol azteca

Mientras el PRI renueva sus lineamientos a nivel nacional y se prepara para las elecciones del 2018, y Morena enroca a sus candidatos en diversas partes del país, en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) “sucursal” Campeche las cosas siguen poniéndose color de hormiga.

Después de su casi triunfal batalla en 1997 con la ahora morenista Layda Elena Sansores San Román, el PRD ha venido en picada y ni Andrés Manuel López Obrador en su momento pudo inyectarle fuerza y credibilidad a su dirigencia estatal, que no ha soltado rienda y parece que no lo hará en muchos años, lo que ha convertido a la Revolución Democrática en un partido de relieve muy diferente al de hace 20 años.

Los constantes pleitos internos en la franquicia que mantiene aún Abraham Bagdadi Estrella, y los protagonismos que buscan los dirigentes estatal y municipal, están llevando al PRD local a una debacle anunciada, que seguramente les costará un escalón más en las elecciones que se llevarán a cabo, pues no se ve que ningún otro partido esté interesado en hacer alianzas con ellos, a pesar de que Acción Nacional (PAN) ya ha probado esas amargas mieles en otros estados durante la pasada elección.

Mientras Wílliam Mena Flores y Luis Felipe Moo Turriza siguen discutiendo tras bambalinas por un recurso de tres mil pesos mensuales para la dirigencia municipal, la renovación de la estatal no se ve que llegue a buen puerto y ya se puede palpar la desesperación de Víctor Améndola Avilés, quien entre pleitos callejeros y reuniones privadas no ha logrado que el partido fije fecha, hora y lugar para la tan anunciada sucesión.

En todo caso, el PRD en Campeche no repuntará mientras siga estando en manos de quien lo acaparó desde hace varios años, y a quien parece que las lecciones de historia no le han servido para aprender que un partido convertido en negocio familiar no dejará de ser más que una guarida de inconformes. De esta manera, Bagdadi Estrella no deja que la militancia perredista defina y designe a quien podría ser la mejor opción para el partido del sol azteca, y tampoco saca las manos de la dirigencia estatal, en donde sigue colocando familiares cercanos en los puestos de mayor relevancia.

El tiempo electoral se acerca y aun el PRD no tiene rumbo ni avanza con viento a favor, por lo que seguramente terminará colgado de otro partido con poca fuerza en la próxima elección, o peor, Abraham Bagdadi buscará negociaciones que le permitan continuar al frente del partido aunque tenga dar las instrucciones detrás de la silla, al cabo que de esos menesteres ya es profesional y está muy acostumbrado.