Inicio»Opinión»Pibipollos

Pibipollos

0
Compartidos
Google+

“Conservemos nuestras tradiciones para no perder la identidad”, Olga Escobar.

De nuevo llegará el mes de noviembre, y con ello un día esperado por muchos, “El Día de Muertos”, y no precisamente por recordar a esos seres queridos que hoy habitan en otro plano; desde luego el tiempo lo amerita y los recuerdos afloran, pero sin duda lo que ocupará el tiempo de muchos y muchas serán los pibipollos, llamados por algunos mucbipollos.

“Lo que ha sido o debe de ser enterrado”, mukbil, del idioma maya muk-enterrar, bil-revolver, por lo que mukbipollo se podría traducir como el pollo que ha sido enterrado.

Guiso preparado a base de masa de maíz, revuelta con manteca de cerdo y sal, que colocada en unos moldes, donde tiene de base hojas de plátano asadas para que no se quiebren, colocando sobre ésta la masa previamente preparada y formando paredes que contendrán el guiso.

Previamente se prepara un guiso a base de: gallina, puerco, achiote, tomate, cebolla, sal y desde luego epazote, muchos agregan al guiso chile habanero, unos el fruto entero y otros licuándolo para que su picor se integre en todo el pibipollo; una vez relleno, el recipiente se cubre con una tapa elaborada de la misma masa, y se termina de envolver con la hoja de plátano, amarrándose con esa parte de la misma hoja que se puede usar como cinta.

Muchos de nosotros identificamos claramente ese olor, ya que al cocerse estos ingredientes emiten un aroma singular, que seguramente sentiremos en esos días, ya que en muchos hogares se prepara este alimento, y su aroma lo delata al transitar por las calles de nuestra ciudad.

Pero más que un alimento y una tradición, es una manera de reunir a la familia, en este día es común concurrir con las personas que uno comparte sus vidas: familiares, amigos, compañeros de trabajo, en fin, es un día de convivencia entre personas que se quieren.

Con seguridad los seres queridos, que se nos han adelantado, se sentirán satisfechos, que aunque sirvan de pretexto estos festejos, la familia se une.

Todos los que hemos vivido esta experiencia, tenemos algunas historias o anécdotas que contar en torno a este evento. Con seguridad muchos de los que esto leen, o cuando menos los de mi época —los años 60s— tendrán muchas cosas que recordar.

El levantarnos muy temprano para ir por la masa al molino, en el caso de mi hogar, mi hermano Raúl y yo éramos los encargados de ir al molino de Don Polo, ahí en mi barrio, y hacer cola para comprar la masa; previamente un día anterior la pelada del xpelón, mi padre desde temprano dirigía la escarbada del hoyo en la tierra, para después colocar piedras de pepena y leña, previamente comprada, para que una vez prendido el horno y consumida la leña por el fuego, se dejaba el carbón y las piedras al rojo vivo, para que ese calor que emitieran, cocinaran los pibipollos.

Una vez distribuida la leña y la piedra en la zanja, se colocaba encima de ella una lámina muchas veces de zink vieja y se distribuían en ella los pibipollos, los xpelones, algunas calabazas con azúcar, y se les tapaba con hojas de pixoy colocando encima de ellas otra lámina que cubriera todos los pibis, luego se procedía a enterrarlo, procurando sellar cualquier fuga del vapor que pudiera escapar.

Hay muchos secretos para realizar este rito, en casa mi padre colocaba sobre cada uno de los pibipollos una piedra de las que se habían colocado con la leña, ésta se encontraba casi al rojo vivo, nunca supe el porqué.

Otro de los secretos es colocar nueve bakales, esa parte de la mazorca donde se adhieren los granos, y colocarlos en forma de cruz dentro del horno, se supone para que se cocinen bien. Algunos colocan siete piedras sobre el horno una vez sellado, otros más toman un puño de sal y con él, forman una cruz sobre el mismo.

Algunos colocan en el centro del horno, para su cocimiento el pibipollo, que se pondrá en la mesa destinada para darle de comer a los difuntos que nos visitarán ese día, sitio donde se ponen además dulces, flores, refrescos, fotos de los difuntos, y algunos colocan hasta su botella de licor preferido, esto lo colocan generalmente en la parte trasera de su foto, tal vez por prudencia.

El año pasado el municipio de Campeche, en su área de turismo, organizó la “Feria del Pibipollo” en el barrio de Santa Ana, todo un éxito. Este año se realizará la segunda, el día 27 de octubre a partir de las 5 de la tarde, en el mismo sitio. Vale la pena asistir.

El Gobierno del Estado realizará el día 30 de octubre el Concurso Estatal de Catrinas 2017 (Hanal Pixán) a las seis y media de la tarde, en la Puerta de Tierra, y el día 31 el Concurso Estatal de Altares. Déjenme comentarles que asistí el año pasado, y aplaudo esta iniciativa, una atracción que sin duda trascenderá y la afluencia de visitantes se multiplicará. Un espectáculo que vale la pena admirar.

Los pibipollos, una tradición que reúne y fortalece los lazos de unión de la familia, que éste nos sirva para acercarnos más, que aquellos seres queridos que se nos adelantaron sientan paz al vernos convivir en armonía, su presencia con seguridad la sentiremos, pues ellos son parte fundamental de este rito.

Rodolfo Bernés Gómez

Noticia anterior

Ningún incremento al pan

Siguiente noticia

Denuncien agravios de Luis Vera Maury