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La raíz de la corrupción

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La corrupción y la impunidad pareciera que hacen un maridaje perfecto (con respeto para los amantes del vino), y como si fuera la especialidad de la casa estas figuras jurídicas sólo se pueden dar en la administración pública, ya que si se diera en el ámbito particular no sería corrupción, seria robo, abuso de confianza, fraude, y en el caso de la impunidad sería omisión o negligencia.

La administración pública tiene los derechos de autor respecto a la corrupción e impunidad, la conciencia colectiva entiende que cuando se habla de corrupción se refiere a las malas prácticas de un servidor público, en las cuales desvió recursos públicos que regularmente son para su beneficio, o bien que actuando al margen de la ley propicia ciertos beneficios económicos en su favor.

Sin duda la corrupción y la impunidad desde hace algún tiempo han sido el talón de Aquiles de la administración pública, y por ese motivo han establecido leyes e instituciones con el ánimo de resolver esta problemática, por lo que para eso están las contralorías, las auditorias superiores de les estados y la de la federación, y actualmente la fiscalía anticorrupción; lo cierto es que sólo han sido remedios y no soluciones.

Y es que esto no se va a resolver con más vigilancia, eso es un justificante, y aunque pudiera darnos algunos resultados no ponen fin a la problemática, porque esta no está ahí sino en el modelo económico de nuestro país. Sin duda algunos dirán que estoy fuera de lugar y que quien sabe bajo que estímulos escribí esto, pero créanme, no es así. Les explico.

Nuestro país tiene un sistema de economía mixta; la particularidad de este tipo de economía se da con la participación del Estado y de particulares, nada más que el Estado tiene metidas las manos tanto en la economía como en las normas regulatorias sobre las cuales se establece la economía. En este sentido tiene el juego completo. Es como si yo dijera: “vamos a jugar un juego donde yo digo cuando pierdes”.

Si bien no estamos en un país socialista en donde el sistema económico está totalmente centralizado en el gobierno, estamos en un sistema en donde el gobierno tiene el sartén por el mango y es por eso que la mayoría de los funcionarios tienen acceso a donde haya aspectos económicos, y como dijera mi abuela, “la ocasión hace al ladrón”.

En este sentido no hay que hacer más leyes anticorrupción ni leyes de moralidad, sino hay que alejar a la administración pública de los aspectos económicos para que no esté a su alcance. ¿Es posible esto? Enfáticamente si, nada más que no es fácil porque se hace mediante un cambio de modelo económico, y el modelo  donde al Estado se le reduce la interacción con la parte económica, es el modelo económico de libre mercado, que para ahí vamos; ya estoy viendo las primeras señales en los precios de la gasolina, la privatización de Pemex, la Zonas Económicas Especiales.

La economía de libre mercado es la que tiene Estados Unidos, en donde la intervención del gobierno es básicamente en los fallos de mercado que tienen que ver con la libre competencia, lo monopolios, los oligopolios y demás. Si se reduce la intervención del gobierno en los aspectos económicos, bajamos el índice de la tasa de corrupción y por lógica también la impunidad.

Parecería paradójico que entre menos participación tenga el gobierno en los aspectos económicos, menos corrupción habría, por eso señalé que sólo se acaba la corrupción y la impunidad si el gobierno interviene únicamente lo necesario en los aspectos económicos de un país. Entre más interviene más problemas hay.

Lo que se trata de reducir con el cambio de modelo económico es tanta intromisión del gobierno en los aspectos económicos, que es lo que propicia la corrupción e impunidad. Pero la economía de libre mercado no es la panacea, por lo que la actividad del gobierno se enfoca a que la protección de clases más desprotegidas. Créanme, Estados Unidos también lleva una lucha contra la pobreza, así como México.

En México el gobierno se enfoca también a las clases más desprotegidas, sí, pero como nicho de mercado para quitarles su dinero. Es el caso del que había para la reparación de daños por el terremoto o la ayuda para los niños con cáncer, a quienes el exgobernador de Veracruz les puso agua para poder quedarse con el dinero.

Ninguna Ley Anticorrupción será suficiente; de lo que se trata es quitarle el dulce al niño para que no se le piquen los dientes. Haciendo instituciones y leyes sólo se le está echando dinero bueno al malo, pero yo entiendo que este es un sistema que se autodefiende haciendo creer que está remediando la situación, cuando es lo que menos le interesa por los beneficios que obtiene.

Si este cambio de modelo económico se pudiera hacer de la noche a la mañana, usted vería cómo muchos políticos dejarían de ser políticos y enfocarían sus esfuerzos a la actividad económica privada. Si hoy la política es tan atractiva, es por los beneficios económicos que proporciona a sus participantes.

Pero no se alarme, de esto tendrá signo visible en los próximos seis años, si no es que nos sucede una desgracia con un tipo que de esto no sabe nada y sólo se limita a decir que bajará los impuestos y becará a mucha gente. Si este señor hace eso, dará un salto para atrás, y que dios nos agarre confesados.

José Guadalupe Celis Pérez

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