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Mega apagón, ¿qué sigue?

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Entresemana

 

Mientras en los municipios campechanos con autoridades emanadas del Partido Revolucionario Institucional hubo buena participación en el mega apagón peninsular del pasado martes 13, no hubo respuesta en los gobernados por Acción Nacional y Movimiento de Regeneración Nacional. Las altas tarifas eléctricas afectan a todos, y ambiciones y recelos políticos impiden integrar un frente más amplio para exigir la reducción de las tarifas de la Comisión Federal de Electricidad.

TRIBUNA, nuestra casa editora, se sumó a la protesta a oscuras, como también el diario CRÓNICA, conscientes de la urgencia de  frenar los cobros excesivos que hoy tienen en jaque a todos los sectores sociales y productivos.

No es nuevo que la empresa —que de “clase mundial” sólo tiene el eslogan de su publicidad oficial—, ha abusado siempre de sus usuarios en todo el país, sin importarle que tengan sus negocios, comercios, industrias, despachos, residencias o viviendas ubicados en zonas residenciales de alta plusvalía, en colonias y barrios periféricos a las áreas urbanas, o en invasiones y cinturones de miseria. El golpe es para todos.

También, los altos montos de cobro por consumos inflados, sea a propósito o por deficiencias en los aparatos medidores e incapacidad del personal que toma las lecturas —aunque actualmente utilizan equipos digitales—, no distinguen entre usuarios con alta o escasa capacidad de pago, como tampoco hace diferencia alguna en estados, municipios y regiones con climas generalmente fríos, templados y calurosos.

Además, directivos, superintendentes y trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad, aprovechando que son parte del manejo monopólico de la generación, suministro y cobro de la energía —aunque la ley lo prohíbe—, incurren en otras dos conductas deplorables, lamentables, censurables y que en cualquier otra parte del mundo, menos en México, ameritaría serias y fuertes sanciones económicas.

Cuando por diversos motivos y especialmente durante las temporadas de lluvias el suministro eléctrico falla y deja de fluir, los llamados que se convierten en ruegos y súplicas para que las brigadas de la paraestatal acudan a reparar las fallas y restablecer el servicio en el menor tiempo posible, simple y llanamente no son atendidas.

En los recibos del consumo eléctrico aparece el número 071 para que los usuarios reporten cortes, transformadores que estallan, cables caídos, altibajos de tensión y otro tipo de fallas, y a contracorriente de la calidad y la calidez con que toda empresa pública o paraestatal debe atender a sus consumidores, quien responde a los llamados es una voz engolada pregrabada en un equipo ubicado en Mérida, Yucatán, que por lo regular menciona que el reporte lo ha recibido y que el personal trabaja para corregir el desperfecto.

Por supuesto, empresarios, profesionistas, comerciantes, familias, etc., en cuyo domicilio, calle, avenida, fraccionamiento, colonia o barrio ocurrió el corte del suministro, permanecen pendientes de que lleguen las brigadas de la CFE, y pasan varias horas en espera. La desatención y la insensibilidad de directivos y trabajadores indigna.

En cambio, cuando por diversos motivos, entre ellos las altísimas tarifas y los montos fraudulentos del consumo, los usuarios no pagan a tiempo, de inmediato la CFE corta el servicio, en el pasado con el personal que llegaba a desconectar materialmente la línea del suministro, y ahora haciéndolo desde equipos computarizados.

A lo anterior hay que agregar el derroche de energía eléctrica de directivos y trabajadores de la CFE, a sabiendas de que no pagan su consumo, sin que se sepa a cuánto asciende el monto de ese dispendio, que al mismo tiempo constituye insultante e inaceptable doble trato a los usuarios.

De este modo, en todos esos abusos la CFE intervienen tanto los directivos de la empresa como los representantes del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana, y han sido determinantes para el cierre constante de todo tipo de empresas, negocios y despachos, por lo que por primera vez muchos ciudadanos decidieron pasaron de la molestia y la indignación, a la organización y la acción.

Como sabemos, los organismos empresariales de Yucatán, Quintana y Campeche decidieron convocar a un mega apagón, que tuvo lugar el pasado martes 13 y al que respondió considerable número de usuarios, que bajaron su switches de siete a ocho de la noche para evidenciar su alto grado de molestia contra las abusivas tarifas, que atentan lo mismo contra la industria, el comercio y las actividades productivas del campo, al igual que dañan la economía familiar.

La convocatoria al mega apagón fue avalada públicamente incluso por los gobernadores de Yucatán y Campeche, el panista Mauricio Vila Dosal y el priísta Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, y contó también con el apoyo de la mayor parte de los alcaldes de las dos entidades. Aquí no se sumaron el alcalde albiazul capitalino ni su homóloga morenista de Tenabo. Allá ellos, mostraron que no están a favor de las causas ciudadanas.

Y en el caso del Carmen, aunque su presidente municipal Óscar Rosas González surgió del PRI, y apagó las luces del Palacio Municipal y otros sitios públicos, parece que un pequeño sector de la iniciativa privada, los resabios de la anterior administración municipal y la dirigencia municipal del Partido Acción Nacional, operaron en contra de la convocatoria.

Pese a ello, hubo considerable participación, pero —como lo admitieron sus organizadores antes del evento— un apagón no será suficiente para que los directivos de la paraestatal reaccionen de forma positiva para analizar la situación y evitar las altas tarifas y los cobros por consumos exagerados. Sí, es un primer paso ciudadano, una llamada de atención y la advertencia de que están en análisis otras estrategias.

¿Qué sigue? Como lo señalaron el miércoles 14 los dirigentes de las cámaras industriales, comerciales y de servicios, entre ellos Jean Du Bar del Río, Álvaro David Gutiérrez Castro y Víctor del Río Rodríguez de la Gala, además de volver a bajar el switch, el siguiente paso será presentar de forma masiva demandas ante la Profeco, con los recibos de consumo a la mano, para demostrar los cobros excesivos.

 

Entresemana se elabora con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA. Correos, denuncias y quejas a [email protected]