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Jorge Gustavo Sansores Jarero

Lección y cuenta nueva

Hasta hace tres años, cuando algún aspirante a cualquier cargo de elección popular llegaba al Partido Revolucionario Institucional (PRI) para registrar su precandidatura, era común que lo acompañara la batucada, los familiares, los amigos, las lideresas de colonia, decenas de venteros de chicharrones, palomitas, helados, pepita y cacahuates, y en ocasiones llegaban al edificio del tricolor hasta los priístas inconformes, con su respectiva pancarta mal escrita. En esta ocasión casi nada de eso sucedió.

El único que se registró como aspirante a la gubernatura por ese partido fue Christian Castro Bello, que dicho sea de paso también será el candidato de la coalición “Va por Campeche”, que recientemente signó el PRI con los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), alianza de la que le platiqué en este espacio la semana anterior.

Esta vez en el registro no sonó la batucada, no hubo decenas de abrazos ni felicitaciones de los allegados, y mucho menos las solicitudes adelantadas —muy adelantadas— que generalmente aprovechan a hacer las lideresas. Sólo hubo choques de puños, sonrisas escondidas detrás de los tapabocas, algunos secretos al oído del precandidato, y ciertos personajes que sintieron incomodidad por la rapidez con la que se llevó a cabo el evento, lo que les impidió tomarse la foto para presumir que estarán —si el resultado electoral lo permite— en su gabinete.

Ante la Comisión de Procesos Internos (CPI) para su registro, a Castro Bello lo acompañaron sus familiares, políticos cercanos —y otros no tan cercanos pero sí hábiles—, amigos y un reducido grupo de militantes, pero fue a través de las plataformas digitales donde Christian recibió más apoyo de quienes lo consideran la persona idónea para gobernar Campeche.

Y aunque no hubo la tan ansiada fiesta priísta en la sede estatal tricolor, porque los protocolos anti Covid no lo permiten, en las redes sociales Christian Castro arrasó desde el día anterior, cuando sus seguidores y militantes priístas compartieron, uno a uno, durante varias horas, la invitación para unirse a la celebración de su registro virtual.

Y claro, como era de esperarse, también hubo quienes sin querer queriendo, como diría el famoso “Chavo del Ocho”, ayudaron a Christian con propaganda de la mala, pero que en ocasiones resulta muy buena. Si no me cree, pregunte en la granja naranja, antes azul, que le dedicó durante varias horas gran cantidad de publicaciones, que sin duda sirvieron para que más campechanos siguieran la transmisión de su registro.

En la sede tricolor, el precandidato manifestó que “no está en juego un cargo, está en juego el futuro del Estado”, lo que sin duda es cierto y en lo que coincido plenamente. Campeche necesita mantener y mejorar el rumbo, por lo que los políticos no deben utilizar el cargo para revanchas personales, venganzas del pasado y mucho menos para sus caprichos o berrinches.

El futuro de Campeche de por sí ya es incierto debido a tantos recortes de la Federación, por eso también será importante que las diputaciones federales vayan a la par con el proyecto que pretenda Castro Bello. Seguramente que la dirigencia nacional y sus homólogos de la coalición “Va por México” definen ya esas posiciones.

El precandidato, además, se comprometió a construir un gobierno incluyente, en donde unidos PRI, PAN y PRD logren el mejor Campeche de todos los tiempos. Y sí, ojalá que la unidad de esa coalición continúe hasta el 6 de junio y mucho después, independientemente del resultado electoral, pues será buena manera de dejar en claro que valió la pena el riesgo y que fueron juntos por un proyecto de Estado, y no por intereses partidistas o personales.

En su discurso, el priísta hizo una reflexión interesante: “mientras que el PRI aprendió de su derrota —en junio de 2018—, Movimiento Regeneración Nacional (Morena) no ha aprendido de su victoria”. Quizá es una de las frases que la coalición “Va por Campeche” y todos sus integrantes deberán mantener viva durante todo el proceso electoral. Más que descalificar a sus adversarios, deberán trabajar en unidad y comprometidos, para no repetir los resultados de la elección anterior. Al menos así inicia Christian su precandidatura.

Pienso que Christian Castro Bello tiene el temple, el carácter, el temperamento, la capacidad y la habilidad política necesaria para contender por la gubernatura, así como el ingenio y la inteligencia suficiente para hacer buena campaña. También le acompaña su trayectoria en el servicio público, y ha tenido buenos maestros de la política.

Su experiencia como delegado y como secretario, pero aún más, la que ganó en la pasada elección y de la cual hizo referencia en su discurso, serán su mejor aliciente para no dejarse llevar por las pasiones y hacer una campaña firme, contundente, dura y a la vez fresca, con propuestas sólidas y realistas para buscar soluciones a los problemas que aquejan a la entidad.

A eso habrá que agregarle apertura, disposición para el diálogo y para acoger las recomendaciones de quienes lo busquen para ayudarle y sumarse a su proyecto y, sobre todo, rodearse de gente capaz, comprometida con él, con sus ideas y con el Estado. Personajes que le ayuden a abrir puertas y tender puentes, y no a repetir las traiciones que recientemente hubo al interior del tricolor.

Ahora que le entregaron su constancia que lo acredita como precandidato del PRI a la gubernatura, hay personas interesadas en Castro Bello. Muchas en su proyecto, algunas en su pasado y otras en su derrota. A cada grupo y sector deberá darle la importancia que merece. De ahí en adelante, falta ver cómo trabajarán sus contendientes y la calidad de campaña que harán. Habrá guerra sucia, pero con inteligencia y astucia podrá evitarla.

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