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Domingo 3º del Tiempo Ordinario

Sebastián Korczak

“Creamos en Él”

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (1,14-20):

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: conviértanse y crean en el Evangelio”.Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: “Vengan conmigo y les haré pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Pese al duro inicio por el arresto de su primo Juan el Bautista, Jesús sigue la misión encomendada por su Padre. Es leal al proyecto de anunciar el Reino y hacerlo más cercano y posible de vivir, por ello no se desanima y su primera reacción es buscar colaboradores para sacarlo adelante.

Jesús pasa junto al lago de Galilea, donde ha comenzado su camino. Es un profeta itinerante, que busca seguidores para hacer con ellos un recorrido apasionante: vivir abriendo caminos al reino de Dios. No es un rabino sentado en su cátedra, que busca alumnos para formar una escuela religiosa. Ser su seguidor no es aprender doctrinas, sino seguirle a Jesús en su proyecto de vida.

El que toma la iniciativa siempre es Jesús. Se acerca, fija su mirada en aquellos cuatro pescadores y los llama para darles orientación nueva a sus vidas. Sin su intervención no nace nunca un verdadero cristiano. Los creyentes hemos de vivir con más fe la presencia viva de Cristo y con su mirada sobre cada uno de nosotros. Si no es él, ¿quién puede dar nueva orientación a nuestras vidas? ¿Quién nos puede guiar mejor? Nadie, porque Él formó nuestros corazones, sabe lo que hay en ellos y conoce nuestros más profundos deseos. Por ello, la invitación “vengan conmigo” resuena en toda nuestra vida, como un imán para que nos marchemos con Él.

No sabemos con certeza cómo reaccionaron los discípulos del Bautista, cuando Herodes Antipas lo encarceló en la fortaleza de Maqueronte, pero conocemos la reacción de Jesús que no se ocultó en el desierto, ni se refugió entre sus familiares de Nazaret. Comenzó a recorrer las aldeas de Galilea predicando un mensaje original y sorprendente.

El evangelista Marcos lo resume diciendo que marchó a Galilea, proclamando la Buena Noticia de Dios. Jesús no repite la predicación del Bautista, ni habla de su bautismo en el Jordán, sino anuncia a Dios como algo nuevo y bueno. Quiere devolverle a la humanidad la verdadera imagen de su Padre, no quiere que lo desfiguren y manipulen más.

Este es su mensaje: “se ha cumplido el plazo”. El tiempo de espera que se vive en Israel ha acabado, también el tiempo del Bautista. Con Jesús comienza una nueva era; Dios no quiere dejarnos solos ante nuestros problemas, sufrimientos y desafíos. Quiere construir junto con nosotros un mundo más humano. Está cerca el reino de Dios. Con audacia desconocida, Jesús sorprende a todos anunciando algo que ningún profeta se había atrevido a declarar: “Ya está aquí Dios con su fuerza creadora de justicia, tratando de reinar entre nosotros”.

Jesús experimenta a Dios como una Presencia buena y amistosa, que está buscando abrirse camino entre nosotros para humanizar nuestra vida. Por eso, toda la vida de Jesús es una llamada a la esperanza. Hay alternativa.

No es verdad que la historia tenga que discurrir por los caminos de injusticia que trazan los poderosos de la tierra. Es posible un mundo más justo y fraterno. Conviértanse. Ya no es posible vivir como si nada estuviera sucediendo; Dios pide a sus hijos e hijas colaboración, por eso Jesús grita: “Cambien su manera de pensar y de actuar”.

Las personas debemos de cambiar. Dios no impone nada por la fuerza, pero siempre atrae nuestras conciencias hacia una vida más humana. Creamos en esta Buena Noticia, tomémosla en serio, despertemos de la indiferencia, creamos que es posible humanizar al mundo. Tomemos en cuenta la fuerza liberadora del Evangelio. Es posible la transformación. Introduzcan en el mundo la confianza.

¿Qué hicimos con ese mensaje apasionante de Jesús? ¿Lo hemos olvidado? ¿Con qué lo sustituimos? ¿En qué nos entretenemos si lo primero es buscar el reino de Dios y su justicia? ¿Cómo podemos vivir tranquilos observando que el proyecto creador de Dios, de una tierra llena de paz y de justicia, es aniquilado por el hombre?

Creo que es importante escuchar de nuevo y desde dentro su llamado: “Vengan conmigo”. No es tarea de un día, escucharlo significa despertar la confianza en Jesús, reavivar nuestra adhesión hacia él, tener fe en su proyecto, identificarnos con su programa, reproducir en nosotros sus actitudes y, de esta manera, ganar más personas para seguirle.

Seguimos demasiado obsesionados con la situación económica y administrativa, en vez de evangelizar el mundo. Ir detrás y con Jesús, ponerlo al frente de todos, es la clave del éxito del proyecto de Dios Padre. Recordarlo cada domingo como el líder que va por delante de nosotros, generar una nueva dinámica, centrarlo todo en seguir más de cerca a Jesucristo, ayudaría a transformar nuestras comunidades y nuestra casa sería diferente. Dejemos que Él tome la iniciativa y nos guíe. Creamos en Él.

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