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Jorge Gustavo Sansores Jarero

¿Para cuándo?

En México, 173 periodistas han sido asesinados del año 2000 a la fecha. En 2020 fueron 17, y en lo que va de la administración federal actual suman 35 profesionales de la comunicación muertos por homicidio. De estos asesinatos, 77 han sido mujeres y 96 hombres.

La política actual del presidente Andrés Manuel López Obrador ha abonado al odio y al resentimiento en contra de la prensa nacional. Llamar “fifí, chayoteros, vendidos, prensa pagada”, entre otros adjetivos, por mencionar los menos duros, ha conllevado a que los trabajadores de los medios de comunicación en México sean vistos con recelo, enojo, molestia y hasta odio, aún cuando investiguen temas de interés ciudadano.

Por ejemplo, de los 173 periodistas asesinados, el 95 por ciento investigaba la defensa de los derechos humanos y velaba por la libertad de expresión. Ambos temas son parte de los derechos fundamentales de los seres humanos.

¿En Campeche hay libertad de expresión? La hay. Sin embargo, también hay políticos que abonan al encono social en contra de la prensa, claro, cuando los comunicadores no mencionan lo que ellos quieren escuchar.

Los reporteros, fotógrafos, camarógrafos, comentaristas, opinadores, líderes de opinión y hasta quienes están detrás de los escritorios como personal de apoyo —léase en todos los géneros—, son vapuleados, insultados y desprestigiados por personajes de la política y sus huestes, cuando estos no coinciden en pensamiento, ideología o bien, si dan a conocer carencias o deficiencias en el trabajo de los servidores públicos.

Hay casos en que los políticos prefieren estar acompañados por sus equipos propios, y evaden a los medios de comunicación que no forman parte de sus afinidades. Generan desinformación y al final vierten lo que consideran conveniente en sus plataformas digitales.

Un ejemplo concreto es el exalcalde y candidato a la gubernatura por el partido Movimiento Ciudadano (MOCI), Eliseo Fernández Montúfar, quien ha tildado de “chayoteros” y “pagados del Gobierno” a todos los trabajadores de los medios de comunicación que le han cuestionado sus deficiencias, muchas, durante su administración.

Incluso, después de registrarse ante el Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC) como candidato a gobernador, Fernández Montúfar huyó por la puerta trasera del edificio para evitar cuestionamientos. Pero eso sí, sus empleados de la campaña enviaron tremendo comunicado de prensa para ser difundido. Entonces, ¿solo quiere dar a conocer lo que le conviene?

En sus entrevistas ha lanzado acusaciones en torno a que quienes le preguntan, cuando no conviene a sus intereses el cuestionamiento, cobran en alguna oficina del Gobierno del Estado. Claro, esto sin probanza alguna. ¿Y así quiere ayuda?

En el caso de la candidata de la coalición Morena-PT, Layda Elena Sansores San Román, si bien aún no ha lanzado acusaciones directas en contra de quienes le realizan preguntas “incómodas”, sí ha vertido comentarios en contra de supuestos propietarios de medios de comunicación, sin que tampoco haya comprobado que el nombre coincida con el dueño del medio.

Sansores San Román ha sido menos directa cuando le molesta algún comentario o crítica, además de que su trayectoria y experiencia política le han permitido salir al paso en los cuestionamientos. Su estrategia es diferente. Su capacidad está a la vista de todos.

En el caso de Sandra Sánchez Díaz (PVEM), Luis García Hernández (FXM) y María Magdalena Cocom Arbez (RSP) —hasta ahora conocida—, no han tenido expresiones negativas en contra de la prensa. Por su lado, Christian Castro Bello responde, aguanta, soporta, lidia con los cuestionamientos, comentarios y críticas. Como no les responde los ataques a sus contrincantes —por el momento—, tal vez no urge de la prensa como otros candidatos.

Aunque, a decir verdad, ninguno de ellos se ha visto muy cercano a los profesionales de la comunicación, ni siquiera a los que a diario salen a las calles a caminar, perseguir e intentar entrevistar a los que buscan gobernar la entidad y después dar a conocer lo que sea que hagan, sin importar el partido que los represente.

Ahora bien. ¿Por qué los candidatos no se acercan a la prensa? ¿Cuál es su miedo? ¿Qué les molesta? ¿Algo les incomoda? ¿Pues no todos hablan bien de sí mismos? Entonces, ¿por qué alejarse de los medios de comunicación y no mejor aclarar dudas y permitir que la sociedad les conozca?

En los años que llevo trabajando desde diferentes trincheras en los medios de comunicación, jamás he visto o sabido que los candidatos y candidatas se reúnan con los periodistas. Por el contrario, cuando alguno les ha externado la invitación para una charla con el “gremio” periodístico, quienes buscan un cargo de elección popular dicen: “es su trabajo, ustedes deben buscar la información”.

También es trabajo de los médicos atender a los pacientes, de los constructores edificar, de los empresarios hacer negocios, de los pescadores ir a pescar, pero con ellos sí se reúnen los candidatos. Hasta los buscan. Quizá porque no les cuestionan mucho, tal vez nada… ¿o es porque esos sectores les representan más votos?

Lo que sí es una realidad, es que el periodismo les abre muchas puertas a los políticos cuando trabajan y hacen bien las cosas. Y no, los medios de comunicación no les cierran las puertas a los candidatos, ellos se las cierran solos. Sus malas actitudes y administraciones siempre están en la mira de los ciudadanos, mientas que los medios de comunicación son eso: el medio en el que se da a conocer la noticia que los propios políticos generan.

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