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“Horizontes” Por Tere Mora Guillén

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A punto de cumplir sus primeras veinticuatro horas de ayuno, en solidaridad con sus compatriotas cubanos, el cantante Francisco Céspedes se pronunció por el derecho a la justicia, libertad y erradicación de la dictadura de su país natal.

En días reciente el intérprete de “Vida Loca” y “Dónde Está la Vida”, se conectó a una videoconferencia para compartir pormenores de su decisión de no tomar alimento sólido en honor a los integrantes de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

Céspedes mencionó: “No es que ponga en riesgo mi vida, es que me solidarizo con mi gente que no la pasa bien. Es un ayuno colectivo, y mira, yo estudié la carrera de medicina completa y sé lo que hago”. Y prosiguió: “Estoy llenándome de electrolitos, al final te digo que voy a estar mejor, más desintoxicado, más limpio… El ayuno intermitente es muy saludable, mucha gente lo está haciendo, y yo además lo hago por convicción”.

El intérprete de Santa Clara, Cuba, de 64 años expresa: “Hay que apoyar a las personas que están en contra de la dictadura en Cuba, es un país que tiene a sus habitantes en un estado de pobreza extrema, en situación deplorable, y que tiene derecho a un Gobierno que les permita el crecimiento”.

El compositor nacionalizado mexicano, denunció que hay individuos que han sido apresados por el hecho de manifestarse en contra del régimen gubernamental actual. Y añadió: “Hasta están torturando a muchas personas presas sólo porque no están de acuerdo en esta dictadura. Cuando uno ve que en generaciones y generaciones lo que sucede, aprende. Lo que buscamos es protestar pacíficamente, y yo soy un gran defensor de los derechos humanos, mi padre fue uno de los fundadores (de las instituciones) de derechos humanos en Cuba”.

Hoy recuerdo cuando un mes antes de la muerte de Fidel Castro, tuve oportunidad de realizar un posgrado en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Así conocí la hermosa Habana en compañía de cubanos orgullosos de la belleza de la isla. Todos ellos jóvenes periodistas que saben de memoria la historia de cada calle, de cada edificio, de cada monumento y de cada rincón de La Habana.

Con lágrimas en los ojos una amiga me mostraba fotografías de su madre, una mujer de 40 años, que aparentaba tener fácilmente 20 años más, por la frustración por el desgaste del periodo especial que ha durado demasiado, por la tristeza de no haberles ofrecido una vida mejor a sus hijos. Asimismo me mostraron imágenes de un edificio de la Universidad, cuando se desplomó la fachada a la que daban las camas de los estudiantes, y la libraron porque no les tocaba que la parca se los llevara.

Fueron 15 días de caminatas por la Habana, recuerdo en los autobuses a los ancianos enfermos, y aún así por las calles se veían mulatos celebrando la vida. Y el pesar de ver que en la Cuba Libre hay edificios que parecen desmoronarse, como si recién hubiese habido un terremoto.

Ahora sabemos que la capital cubana se ubica en el centro de su peor brote de coronavirus desde el inicio de la pandemia La Habana, Cuba, administrará  en mayo inyecciones experimentales contra el coronavirus a casi toda la población, en momento en que las autoridades de salud desarrollan masivos estudios intervencionistas y ensayos en etapas finales.

Sin embargo si imaginamos la Habana en estos tiempos, muchos mueren de hambre, la doble moneda ya no les funciona, la vaca es animal sagrado, y los cubanos se han reinventado una y mil veces, a tal grado que cuando el bloqueo estadounidense termine, que sinceramente deseo sea pronto, el país caribeño dejará al mundo boquiabierto, de las habilidades que los cubanos por fuerza han debido desarrollar, desde para alimentarse, hasta para dejar nuevecita la ropa usada, hasta para hacer de un colchón viejo, uno lustroso y digno de un rey.

En fin, hoy deseo que los países del primer mundo se unan a tender la mano a los cubanos que tantas necesidades pasan por años de dictadura, y de un adoctrinamiento absurdo, que nada bueno les ha traído. Mi amistad y solidaridad al pueblo de Cuba.

 

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