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Jorge Gustavo Sansores Jarero

Vergüenza de entrada

Una obra reciente que debería ser de las más cuidadas, de las que recibieran mayor atención y preocupación por parte de las autoridades municipales, pues es una de las puertas de entrada a la ciudad de San Francisco de Campeche, está prácticamente en el abandono. Me refiero a la avenida Costera del Golfo, desde el periférico “Pablo García y Montilla” hasta el malecón de la ciudad.

Desde su construcción original en la década del 80, la avenida Costera pareciera que jamás recibió mantenimiento. Fue hasta su reconstrucción en esta administración estatal —por concluir—, y con ayuda del pasado Gobierno Federal, cuando decidieron mejorarla y rehacerla. Vaya, es prácticamente nueva.

Varios millones de pesos invertidos en nueva carpeta asfáltica, guarniciones, iluminación, señalética y de colofón un astabandera monumental —próxima a inaugurarse—, han quedado en el olvido. ¡Qué lástima! Nos costó mucho para nada.

El mangle cubre ya parte del carril de baja velocidad, en el sentido de entrada a la ciudad. Ya rebasó el acotamiento y sigue creciendo. Los postes de alumbrado público quedaron de adorno, pues ya ninguno funciona.

Hasta hace unos meses estaban apagados los que comprenden de la avenida Benito Juárez hasta la zona de las coctelerías, pero ahora no funciona ni una sola luminaria desde la entrada por el periférico.

Por cierto, para mitigar los accidentes y las muertes provocadas por la imprudencia de los conductores y la oscuridad de la avenida, a los ingenieros de la Dirección de Vialidad se les ocurrió instalar varias zonas de vibradores.

Más bien unos “topes” hechizos y elaborados con asfalto. Ahora los mal llamados vibradores están aplastados, no cumplen —ni cumplieron nunca— con su propósito, además de que ese material pudo ser utilizado para tapar los miles de baches que crecieron durante la fallida administración municipal que encabezaron Eliseo Fernández Montúfar y Paul Arce Ontiveros.

Para seguir, los señalamientos de Vialidad no se ven por el excesivo crecimiento del mangle, que dicho sea de paso en su mayoría no lo es, sino más bien son arbustos o maleza alta.

El Gobierno Federal a través de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) debe de otorgar los permisos para la poda de dichos arbustos, para que a su vez verifique que no corten lo que no deban, pero para tal situación es necesario que la autoridad municipal solicite los permisos.

No lo hizo ni lo hará. Se lavó las manos argumentando que jamás recibió la obra. Más bien no quiso hacerse responsable.

Y no, el mantenimiento no es asunto del Gobierno del Estado, pues la ley es clara y apunta que toda responsabilidad de la imagen urbana de la ciudad recae en el Ayuntamiento, en este caso el de Campeche. Pero bueno, el término “responsabilidad” es algo que claramente desconocen en ese nivel de gobierno.

Ahora bien, supongamos que por falta de recursos, de capacidad y de conocimiento, la Comuna no puede darle seguimiento a la situación de la Costera. Pero entonces… ¿la Secretaría del Medio Ambiente, Biodiversidad y Cambio Climático (Semabicc) del Gobierno del Estado no puede intervenir? Tal vez para estos días, cuando ya están por concluir ambas administraciones, la estatal y la municipal —aunque esta última tendrá segunda parte—, ya no hagan nada. ¿Y antes por qué no lo hicieron?

Y en un futuro, cuando cambien ambas administraciones, ¿le harán justicia al gran proyecto de renovación de la Costera del Golfo? ¿Seguirá la apatía en el próximo Ayuntamiento? ¿Los encargados de Medio Ambiente en el siguiente gobierno estatal sí gestionarán la mejora de la avenida con las autoridades federales? No queda de otra que esperar.

Por lo pronto, le sugiero que sólo utilice la citada vía por la mañana o antes de que se oculte el sol, pues cuando oscurece es peligroso en todos los sentidos. Pero déjese de lo peligroso, es vergonzoso por los malos comentarios que vierten los turistas nacionales y extranjeros al entrar por esa avenida. En fin, al menos tienen tema de plática a su llegada.

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