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Domingo XXVI del Tiempo Ordinario

Sebastián Korczak

“Hay muchas cosas maravillosas por hacer”

 

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS (9,38-43.45.47-48)

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: “Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos tratado de impedir, porque no es de los nuestros”. Jesús respondió: “No se lo impidan, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Y, además, el que les dé a beber un vaso de agua, porque siguen al Mesías, les aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida que ir con las dos manos al abismo, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida que ser echado con los dos pies al abismo. Y si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios que ser echado al abismo con los dos ojos, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga”.

 

Jesús se nos presenta como buen Maestro, con pedagogía de calidad y de inclusión como se habla hoy. Su tarea no era fácil. ¿Cómo superar la mentalidad de “cerrazón” de este pueblo elegido para iluminar y encaminar otras religiones, pero a la vez tan separado y exclusivo?

La expresión espontánea y como justificación de su actitud son las palabras de Juan: “no es de los nuestros”. Alguien que no era de la comunidad usaba el nombre de Jesús para expulsar los demonios. Juan, discípulo amado, apasionado y celoso, lo ve y prohíbe sin darse cuenta de su mentalidad exclusivista: “porque no es de los nuestros”.

¡En nombre de la comunidad impide que el otro pueda hacer una buena acción! Su argumento es ser discípulo y tener monopolio sobre de las enseñanzas de Jesús. En consecuencia, prohíbe que otros usen el nombre del Maestro para realizar el bien. ¿No es absurdo? Lo triste es que seguimos viendo esta actitud.

“No se lo impidan”. La respuesta de Jesús es clara y firme. Es difícil encontrar una afirmación más ecuménica que la suya. Para Jesús, lo que importa no es si la persona forma o no parte de la comunidad, sino el bien que la comunidad debe realizar. “El que no está contra nosotros está a favor nuestro”.

¡Dios no es privilegio de unos pocos, ni patrimonio o exclusiva de tradiciones humanas! No caigamos en el peligro de clasificar o hacer bandos, grupos, mucho menos dentro del pensamiento de Jesús. La Iglesia es universal y su mensaje es para todos y por eso debemos estar abiertos. La misión no se agota dentro, mucho menos en decisiones absurdas o equivocadas.

Con verdadero espíritu de servicio debemos colaborar con nuestros contemporáneos con todo lo que somos y tenemos, en la construcción de una sociedad más justa y en la defensa de los derechos humanos de las personas.

Ojalá aprendamos la lección y no nos dejemos llevar por la celotipia y miedo creado por “los celosos de la casa del Señor”, que sólo cuidan sus intereses basados en los miedos al cambio. ¡Que no estorbemos jamás el apostolado de los demás, simplemente porque no son de los “nuestros” o porque piensan diferente!

Deberíamos cambiar y preguntarnos: ¿no quien está conmigo o con nosotros? Sino: ¿por qué no somos portadores del bien? Siempre puedes hacer algo más por tu prójimo, no tienes que pertenecer a algún círculo o grupo de los que en este momento tienen autoridad.

¿Por qué no se orienta y educa en los colegios, recordando un simple y significativo atributo de nuestro Dios: que hay que unir y no restar? ¿Por qué no proclamar la Palabra y administrar los sacramentos del encuentro de Dios con su Pueblo? Eduquemos al creyente y no creyente, al agnóstico y al ateo con el mismo afán y cariño.

¿Cómo a encauzar esfuerzos, medios y creatividad hacia el bienestar de los demás y no solamente hacia el propio? Hay tantos campos de trabajo, de hacer el bien, juntos y sin prejuicio. No construyamos más murallas o castillos de defensa para separarnos de los demás hermanos.

Es tiempo de sacar de nuestras cabezas la idea del Dios castigador molesto con su pueblo, esperando cómo castigarnos por la desobediencia. No olvidemos que a Él le agrada mucho más “la misericordia que todos los sacrificios, holocaustos y obediencias”. Este Dios nos habla de su gran amor y apertura a la diferencia, a la inclusión. Es un gran Maestro del aprendizaje diferencial. ¿Por qué no nos sentamos a sus pies para sentir su mirada bondadosa y la suavidad de sus palabras que invitan y nunca imponen ni castigan?

Jesús se dirige a los que escandalizan e incitan al mal mediante el engaño. Escándalo es aquello que nos desvía del buen camino y escandalizar a los pequeños es motivo para extravíen del camino, pierdan el rumbo y la fe en Dios.

El escándalo trae la didáctica del pecado y la falta de paz. Por más que disfracemos la realidad, estamos dañados por el mal y peor si no lo reconocemos viviendo algo abstracto. Muy a menudo en las redes, medios, conversaciones, se justifica y se promociona el mal: el adulterio, la falta de honradez, la explotación económica, el abuso de los más débiles, las erróneas decisiones de un grupo religioso en el poder.

Cada día, cada hora, muchas buenas conciencias son torcidas por los malos ejemplos. Parece que simplemente nos acostumbramos a vivir así y olvidamos que el Reino de Dios es la civilización del amor, y el mal siempre será el mal aunque lo queramos disfrazar o llamemos de otra manera. El mal sigue siendo el mal aunque sea silenciado y manipulado. Demasiado relativa y en las manos equivocadas, la imagen de Dios Bueno puede ser distorsionada. Seamos solidarios haciendo el bien, empezando por los más cercanos y quitando de nuestro corazón el rencor, las envidias o divisiones. No apoyemos eso de “ser de los nuestros o no”.

Seamos hombres y mujeres de bien, y dejemos atrás las divisiones o malos ejemplos. La Iglesia es mucho más que un grupo. Nos espera un largo y doloroso camino, pero no olvides que “los caminos difíciles suelen conducir a destinos hermosos”. No perdamos más tiempo en el escándalo; no preguntemos: ¿quién eres? Estamos de paso en la tierra y no vale la pena vivir mirando todo el tiempo el pasado, porque “hay muchas cosas maravillosas que se quedarán sin hacer si tú no las haces” (Ch. Gill).

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