Inicio»Opinión»En concreto

En concreto

0
Compartidos
Google+

Jorge Gustavo Sansores Jarero

Atenta invitación

“A ver si no me regaña Lilianita —Montejo León, secretaria de Salud— pero tengo que consultarlo con ella. Pero yo, por mí, ya lo están haciendo en otros lugares, el tapabocas ya es opcional. Si quieres te lo pones y si no, no”, fueron palabras vertidas por la gobernadora Layda Elena Sansores San Román, hace un par de semanas a través de sus redes sociales.

Para muchos ciudadanos fue como si el final del molesto cubrebocas hubiera llegado. Ese artículo tan despreciado al inicio de la pandemia por las autoridades federales de salud, pero muy significativo para los profesionales y organismos del rubro a nivel mundial sigue salvando vidas.

Gracias al barbijo, tapabocas, cubrebocas o como prefiera llamarle, hubo reducción en más del 80 por ciento en los contagios por Covid-19 en el planeta, confirma la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al  mismo tiempo personal médico y de enfermería —entre otros—, privados y del sector salud, aseguran que ha sido de gran ayuda para reducir significativamente otro tipo de contagios virales aéreos, como la gripe común y la influenza estacional.

Sin embargo la insistencia de Sansores San Román continuó, y en su reciente comunicado en redes sociales, ahora avalado por la titular de Salud, Liliana Montejo, la gobernadora anunció que el barbijo será opcional para ingresar en edificios públicos de gobierno, así como a bares, restaurantes y otras empresas que lo permitan, pues asegura y tiene razón, ya es cansado y hasta sofocante el uso excesivo de ese filtro.

Ahora bien, ¿sería responsabilidad de la mandataria estatal el incremento de contagios por no usar el tapabocas? ¿Es obligación del pueblo hacerle caso? ¿Todos entendemos de la misma forma el mensaje y el término “opcional”? ¿Es capricho, lleva doble sentido el mensaje o tiene finalidad? Definitivamente, dependerá de cada quien tomar el riesgo y asumir la responsabilidad. No es obligación, es opcional. El mensaje es claro y no debemos pasar por alto que aún sigue la pandemia. Tiene un propósito, pero dudo que sea adecuado.

En efecto, después de 19 meses de confinamiento y el prolongado uso del cubrebocas, tal vez retirarlo es una manera de sentirnos libres. Igual correr desnudos en el malecón sería liberador, pero hay leyes y reglamentos que lo prohíben. Quizá el barbijo no nos permite mostrar nuestra sonrisa, enseñar nuestra salud bucal o en su caso presumir el color del pintalabios, pero es mejor usarlo que después arrepentirnos. Y hay reglamentos de salud que debemos respetar.

Omitir el tapabocas fue simplemente una invitación, y dependerá de cada quien aceptarla o no. Es como cuando hay fiestas, reuniones sociales, o los jóvenes van al antro, las familias a los restaurantes y no usan el aparatejo, sólo que nadie los obliga a ir a cada lugar, sino que cada quien decide si va o no.

Si queremos seguir transitando en semáforo verde y algún día liberarnos del Covid, la OMS —lo investigué— sostiene que lo más adecuado es vacunarse y cumplir con las medidas sanitarias, que incluyen portar el tapabocas.

Además, sería incongruente buscar culpables en caso de una nueva ola de contagios —que ya inició en otros países— si decidimos aceptar la atenta invitación de la gobernadora. También sería absurdo hacerla responsable.

Es tan sencillo como la analogía de cruzar la calle: eres libre de transitar por donde quieras, pero si no miras hacia uno o ambos lados al cruzar, puedes ser atropellado y morir en el intento. Con el tema del cubrebocas, igual debemos analizar ambas posibilidades.

Por último. Si la titular de Salud ya concluyó que este tema es opcional, y la gobernadora mencionó que ayudará a liberarnos de la tensión que provoca el confinamiento… ¿qué esperan para abrir los espacios públicos como parques y jardines? ¿Acaso no es incongruente entrar a un sitio cerrado sin el tapabocas, y al mismo tiempo mantener encintados los lugares públicos abiertos para impedir el ingreso? Seguramente pronto darán respuesta.

Noticia anterior

Nueva demanda sobre Alec Baldwin

Siguiente noticia

Saboreando la vida